¿Existe la adicción a la comida? La respuesta te sorprenderá

¿Existe la adicción a la comida? La respuesta te sorprenderá

"No puedo parar", "si lo tengo en casa, me lo como todo", "ya no tengo hambre, pero sigo" son frases que se escuchan a diario en el consultorio de nutrición. Y detrás de ellas aparece una pregunta que la ciencia lleva más de 20 años tratando de responder: ¿se puede ser adicto a la comida?La respuesta corta es no del todo. La larga es más interesante: hay buenas razones para pensar que algunas personas desarrollan una relación con el acto de comer que se parece mucho a una adicción. Lo que está en discusión es dónde poner el foco: en el alimento o en la conducta.Comer no es solo una forma de conseguir energía: también es una fuente de placer y recompensa. Por eso el impulso de comer es uno de los más poderosos de la conducta humana y animal.La adicción a las drogas se define por tres rasgos: búsqueda compulsiva, pérdida de control sobre el consumo y malestar (ansiedad, irritabilidad) cuando no se puede acceder a la sustancia. En los adictos, ciertas señales asociadas a la droga disparan el deseo intenso de consumir.Algo parecido ocurre con el craving (antojo) por comida en quienes comen en exceso o padecen obesidad. La comida y las drogas activan circuitos cerebrales comunes: opioides, serotonina y, sobre todo, dopamina, el neurotransmisor asociado a la motivación y la recompensa. La ciencia concluyó que el circuito dopaminérgico evolucionó originalmente para regular la alimentación. Las drogas o sustancias que pueden generar adicción secuestran esas vías. Y eso genera confusión en mucha gente.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. Los estudios con imágenes cerebrales sumaron piezas a este rompecabezas. Wang y Volkow en el 2001 demostraron que las personas con obesidad tienen menos receptores de dopamina en el núcleo estriado, un lugar del cerebro central para el placer. Pero ese estudio era una foto, no una película, no permitió saber si la falta de receptores predispone a comer compulsivamente para obtener más placer (por tener menos receptores) o si es consecuencia de la sobreestimulación que genera el exceso de comida en una persona que vive con obesidad.¿Hay alimentos adictivos?Parecería que el problema no es el alimento. Por eso hay una diferencia clave: en una adicción clásica, hay una sustancia específica que actúa sobre el cerebro, ya sea nicotina, alcohol, cocaína o marihuana, entre muchas otras. Con la comida, en cambio, no se identificó ningún nutriente puntual, ni el azúcar ni la grasa por separado (aunque te sorprenda) que produzca dependencia en humanos. Y te doy un ejemplo: ¿tenés abstinencia y atracones de miel o azúcar, de aceite o manteca?Por eso un grupo de investigadores europeos, liderado por el psiquiatra Hebebrand, propuso hace una década cambiar el concepto de adicción a la comida por adicción a comer, es decir, al comportamiento, a la conducta. El matiz no es menor. Pone el foco en la conducta (el atracón y la búsqueda del alivio que da el comportamiento comer) y no en un alimento.Se parece más a la ludopatía o a la adicción a la tecnología, una adicción sin sustancia.Esto no significa que todos los alimentos sean iguales. Los productos que combinan azúcar, grasa y sal estimulan el sistema de recompensa y facilitan comer de más. Y da lo mismo si son tortas o galletas procesadas y vendidas en una góndola de supermercado que en un bar de autor o elaboradas por tu tía, caseras. Es la mezcla de grasa azucarada o salada en determinadas proporciones lo que nos encanta y por eso buscamos. ¡Y no te cuento si son crocantes! El eje, no obstante, es la pérdida de control de la persona en su vínculo con el acto de comer. No padece una adicción a un alimento.El debate también llegó a los manuales de psiquiatría que definen con números las enfermedades psicopatológicas. Antes de la quinta edición del DSM, el manual diagnóstico de referencia, muchos especialistas propusieron que la obesidad no es solo un trastorno metabólico sino también un trastorno cerebral. Su argumento era que en algunas formas de obesidad existe un deseo excesivo de comer. Luego de revisar la evidencia científica, la última versión del DSM-5 no incluyó la "adicción a la comida", aunque sí lo hizo con la ludopatía o la tecnología y hasta con el ejercicio.Qué es el cravingEl craving o antojo intenso por comer es el síntoma que más se parece a la dependencia a las drogas. Las señales asociadas a la comida, tanto verla como olerla o pensar en ella, disparan el deseo de comer, de igual manera que lo hace la imagen de una droga en un adicto.Es muy importante aclarar que la restricción alimentaria aumenta el craving y es un disparador de atracones. Y precisamente este tema es el que pone en riesgo a una persona que desea controlar mejor la comida y al que un profesional que maneja la comida como adicción le propone la abstinencia. Prohibir puede empeorar el problema.Adicción a comer, una conducta tratableEn cambio, el concepto de adicción a comer tiene consecuencias prácticas positivas para la vida de la gente. Saca el problema de la falta de voluntad y lo ubica en el de una conducta que se aprende, se refuerza y, por tanto, que puede tratarse y curarse.La pregunta que sigue vigente (y que quedará para otra columna) es: ¿la epidemia global de obesidad es un caso masivo de adicción a comer? Probablemente, no lo sea en sentido estricto. Pero para una parte de quienes padecen obesidad, es fundamental entender que ¡el problema no es la comida! Por lo tanto, tampoco la abstinencia debería ser la estrategia para superar el descontrol alimentario.Por el contrario, lo mejor es “legalizar” el alimento deseado para disminuir el valor de esa recompensa que la persona busca (y encuentra) en el comportamiento de comer. Lo hemos dicho muchas veces: ¡la certeza disminuye el deseo!Así que la próxima vez que te digan “vos tenés adicción al chocolate, por eso no lo comas más”, hacé lo contrario: comprate y comé cada día un chocolate chico y vas a experimentar cómo entender que el chocolate es tu paisaje habitual lo vuelve menos apetecible. Al final de todo, el humano deja de desear solo aquello que le pertenece. ¿Qué complejos somos, no?***¿Te perdiste alguna cita al consultorio?Encontrá las últimas acá:***➪¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? 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