Escritores e intelectuales opinan sobre la exclusión de Ariana Harwicz del festival cultural de la Universidad de Granada

Escritores e intelectuales opinan sobre la exclusión de Ariana Harwicz del festival cultural de la Universidad de Granada

La exclusión de la escritora argentina residente en Francia Ariana Harwicz del Festival Cultur-ALH, organizado por la Universidad de Granada, se convirtió en una bola de nieve que impactó en contra del propio evento, además de reabrir el debate sobre las cancelaciones de artistas y escritores por sus posiciones públicas, en este caso, sobre el conflicto entre Israel y Palestina. En varias ocasiones, la autora de Perder el juicio había reprochado a escritoras y activistas feministas no haberse expresado en contra del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y, en especial, del trato cruento que los terroristas dieron a las mujeres secuestradas.Por petición expresa de la Red Universitaria por Palestina y de escritoras invitadas al evento (entre ellas, Rita Segato, María Fernanda Ampuero, Lina Meruane, Sabrina Urraca y Brenda Navarro), y alegando una suspensión de convenios entre universidades españoles e israelíes, las directoras del festival le comunicaron a Harwicz (que no es israelí sino argentina) que debía ser “desprogramada” para evitar incidentes y preservar su integridad. La exinvitada, que iba a participar de la charla “Oponerse al mundo” el próximo sábado a la tarde, consideró la exclusión un acto antisemita. También lamentó que sus colegas recogieran y “descontextualizaran” dichos suyos a la prensa sobre el conflicto en Oriente Medio. Al ser consultada por LA NACION, Harwicz respondió que nunca había avalado exterminio alguno.“Esto lo aprendí después de varios festivales -sostuvo-. Cuanto más ponen la palabra diálogo, tolerancia, cultura, menos integración hay. Supuestamente era un festival de tres religiones y quedaron dos. Fueron escritoras latinoamericanas las que me expulsaron. Lo peor es que una universidad pública de Granada que se declara democrática acepte la presión de una red de activistas, militantes palestinas para que me echaran”. Esta mañana, en medios de prensa de España y de la Argentina, así como también en cuentas de redes sociales, se publicó una carta en defensa de la libertad de expresión y en contra de cualquier “boicot cultural”, firmada por más de 350 personas vinculadas a la literatura, el arte, el pensamiento y la política en Iberoamérica. Durante todo el día, siguieron sumando adhesiones. También hoy, el escritor irlandés John Banville, principal invitado del festival, se dio de baja de su actividad anunciada para el domingo como gran cierre del festival granadino.Este lunes, la embajada argentina en España hizo llegar a la Universidad de Granada una carta en la que expresa su preocupación por el retiro de la invitación a la escritora. Por su parte, el Centro PEN de Argentina comunicó que observaba “con preocupación” la censura ejercida en España. Y el Patronato y la Dirección Académica de la Fundación Internacional Ernesto Cardenal emitió un comunicado en solidaridad con Harwicz. “Consideramos que su exclusión, en las circunstancias denunciadas públicamente, constituye una manifestación de antisemitismo, y entendemos que debe ser señalada y condenada como tal”, sostienen.LA NACION consultó a doce escritores e intelectuales sobre el “caso Harwicz”.Juan Villoro“No conozco a la autora que fue cancelada y no puedo valorar sus ideas. En lo personal, estoy en contra del genocidio en Gaza y de la violencia fanática de Hamás. Si Harwicz fue invitada, debería participar. La controversia no se resuelve con el silencio. Por otra parte, la autoexclusión no resuelve nada, pues también contribuye al silencio”, dijo el escritor, que participará del Festival Cultur-ALH el próximo sábado.Santiago Roncagliolo“El veto del festival ha convertido a Ariana Harwicz en la invitada estrella. Los medios solo hablan de ella y exponen sus ideas sin parar; muchos la consideran una heroína. Si sus críticos querían silenciarla, les habría valido más dejarla hablar. Llevo tres días viendo el tema por todas partes. Yo ni siquiera sabía que Harwicz tuviese opiniones de nada. Conocía sus libros, y de repente, los que la desinvitan del festival la convierten en el gran tema del festival. Y esas opiniones ahora están por todas partes. Si querían derrotarla, había que enfrentarla en una conversación. A mí me habría gustado preguntarle ‘¿De verdad dudas de que haya un genocidio? ¿O por lo menos una masacre de inocentes? ¿Te parece más importante lo que hacen los artistas que eso?’. Cancelarla impidió hacerle esas preguntas. Y creo que fue un error para quienes defienden que es importante denunciar lo que ocurre en Palestina”.Ana María Shua“Me opongo absolutamente a cualquier tipo de cancelación y boicot contra un artista por sus opiniones. Ariana Harwicz tiene todo el derecho del mundo a expresar sus ideas y quien no esté de acuerdo tiene todo el derecho del mundo a discutirlas. Eliminarla de la programación del Festival de Granada por tener la valentía de expresarse a favor de Israel y en contra de Hamás (y no del pueblo palestino, por cierto) es discriminatorio, es indignante, es una vergüenza para la Universidad de Granada, por más que haya declarado su prescindencia en la cuestión”.Santiago Kovadloff“Si un escritor propalestino hubiese sido excluido de un encuentro como este, pero organizado por intelectuales proisraelíes, yo hubiese firmado en su defensa a intervenir en él una carta similar a la que firmé. La exclusión que cayó sobre Harwicz pone de manifiesto una intolerancia que va más allá de ella y que nos afecta a todos, judíos o no judíos: la intolerancia al pensamiento libre, al disenso, a la convivencia donde tan indispensable es. Esa exclusión señala claramente que el de Granada no es un encuentro de escritores libres sino de subordinados a una intransigencia que envilece el uso que hacen de la palabra”.María Negroni“Mi posición es muy sencilla. Al margen de las opiniones de Harwicz sobre la situación en Gaza, que no comparto, considero inaceptable que alguien sea apartado de la vida cultural y del debate por sostener ideas propias. Sin libertad para disentir no hay pensamiento. Sin pluralismo no hay cultura”.Ana Arzoumanian“La libertad de expresión, como todo derecho, tiene sus bordes indefinidos y laxos entre el deber de recibir y escuchar lo que se expresa y el derecho de no hacerlo. Un festival que desprograma puede argumentar sus criterios de invitación y está dentro de sus funciones decidir quiénes participan de su propuesta. La cuestión del caso Harwicz parece no centrarse en la libertad de expresión sino en la discriminación. Entramos en otro punto más sensible, la nacionalidad o etnia sería anterior a toda razón, anterior a los dichos. De modo que no interesa lo que como escritor o escritora diga o escriba, la nacionalidad o etnia hablaría antes. Entonces se pasa a enfocar otro problema y es la noción de víctima. En 2008 participé de un seminario de Holocausto en Yad Vashem y pregunté por qué no se mencionaba el genocidio armenio en la currícula. Los directivos me invitaron a no hablar en público sobre el genocidio armenio porque el Estado de Israel no lo reconoce. Ese encuentro me reveló que la víctima rodea un circuito que la encierra en la acción de victimizarse y victimizar. Salir de ese estrangulamiento requiere un trabajo minucioso en desembanderarse. Luego de ese seminario, abandoné la Asociación Internacional de Intelectuales sobre el Genocidio”. Silvia Plager“Es evidente que la cancelación ha sido selectiva. A los invitados no los investigaban. Seguramente la señalaron por judía y le pusieron la lupa. Quizás la habrían soportado si se hubiese plegado al eslogan ‘Desde el río hasta el mar’ que, puesto en limpio, significa: Destruyan el Estado de Israel. ‘Las almas puras’ son extremistas y lanzan a la hoguera a personas, libros e ideas. Les recomendaría que piensen antes de plegarse al ‘progromo’ lingüístico, intelectual y se hagan un ADN. Y que reflexionen acerca de qué países invierten fortunas en armar a los terroristas, construir túneles y con qué fin. Esos países asesinan a homosexuales y a disidentes. ¿Eso no los preocupa?”.Cecilia Szperling“Fue catártico reunir las firmas para la carta. Amanecí con el WhatsApp estallado de académicos, artistas, esscritores, psicoanalistas queriendo firmar. Algunos aclarando que no coincidían con la posición de Ariana, pero hay un hartazgo sobre la idea de que si sos judío tenés que ser sumiso. En lo personal, la familia de mi madre era judíobolche y fundó un kibbutz en Israel, una práctica comunitaria exitosa. Sufrieron mucho el acoso del terrorismo. El sionismo de izquierda existe, no es todo blanco y negro. Pero no se cancela: se da la cara, siempre, y se da el debate. Los que amamos la palabra tenemos esa herramienta, y además está permitido equivocarse. Los otros te enseñan y uno, a veces, enseña”.Gonzalo Garcés“Creo que ninguna de las siete escritoras que cancelaron a Harwicz sabe nada sobre el conflicto israelí-palestino, el 7 de octubre o la guerra contra Hamás, pero sí saben muy bien lo que hay que decir para que te inviten a festivales o a ciertos medios. La posición obligatoria desde hace décadas es el antiliberalismo, y este fue tomando diferentes formas: feminismo radical, ecologismo, antirracismo, anticolonialismo, y ahora antisemitismo, bajo su nueva denominación de ‘antisionismo’. No todos los escritores se pliegan a esto; por ejemplo, John Banville se bajó del festival en protesta por la cancelación a Harwicz. Pero el conformismo, la cobardía y la obediencia al discurso obligatorio es lo propio de los mediocres, que por definición son siempre mayoría, incluidas estas siete escritoras”.Susana Cella“Ante el genocidio no hay sino condena. No es materia opinable. Es crimen de lesa humanidad”.Alina Diaconú“Estoy absolutamente en contra de la exclusión de Ariana Harwicz del Festival Internacional de Arte, Literatura y Cultura de Granada, España, por ser judía. Es censura y discriminación. Propongo que pase a llamarse Festival Internacional Antisemita de Arte y Literatura. ¡Basta de hipocresía! ¿Así se respeta la identidad?”.Sabrina Ajmechet“Desde el 7 de octubre de 2023, ser antisemita se volvió aceptado en ciertos círculos. Lo camuflan de antisionismo o de críticas a Israel pero, tanto a Ariana como a muchos otros, los están cancelando simplemente por ser judíos. La identidad o pensar diferente no puede ser motivo de cancelación y eso debería estar claro, más en ciertos ámbitos supuestamente ‘académicos’ que debieran premiar la diversidad. Que en pleno 2026 haya personas a los que se les prohíbe estar en algunos lugares o participar de actividades solamente por ser judíos debería alarmarnos a todos. Es momento de decir basta”.Arte y CulturaLiteratura argentinaEspaña

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