Ayer nomás, nadie podía criticar. Hoy se abrieron las compuertas. Los árbitros volvieron a estar en la mira no sólo del periodismo y la opinión pública, sino también de los protagonistas. Los mismos que antes preferían no hablar por miedo a alguna reprimenda, que podía ser una sanción del Tribunal de Disciplina o hasta el temor de un perjuicio en un próximo partido, hoy se encolumnaron hasta hablando con el lenguaje de los hinchas. El cambio tiene una trastienda. La fila de críticas comenzó hace un mes, cuando Stefano Di Carlo manifestó: “Estamos esperando que encuentren el límite de la vergüenza”. Aunque no se descarta un próximo regreso, en ese momento River ya estaba apartado de la AFA. Luego Nicolás Russo, el presidente de Lanús, dijo en la Bombonera que el de Federico Beligoy era “un ciclo cumplido” y que “hay cosas que no van más”. También adelantó que cambiaría la relación de su club con la AFA pese a que históricamente el vínculo fue cordial. Se sumó Daniel Vila, titular de Independiente Rivadavia, que en el Monumental acusó a Nicolás Ramírez y a Beligoy de “bandidos”. Juan Sebastián Verón manifestó su sorpresa en LA NACION en una entrevista que se publicará este sábado. Vale el spoiler: “Quienes me pedían que expresara dentro de la AFA lo que quisiera cambiar ahora lo hacen afuera”. Interesante punto.Nazareno Arasa cometió un error muy grosero en el partido entre Riestra y Vélez, aunque el castigo que recibió expiró rápidoFACUNDO MORALES/@facumoralesfotoSi existiera el carácter transitivo en todos los rubros, podría conjeturarse el siguiente silogismo. Russo pertenece al sector político de Sergio Massa. Vila es amigo de éste, más allá de un entredicho, casualmente, por un arbitraje en un partido entre Tigre e Independiente Rivadavia. Pablo Toviggino, el tesorero de la AFA, siempre fue cercano a Massa. Cualquiera podría razonar, entonces, que son ciertas las versiones de una división entre Toviggino y Claudio Tapia. Pero cabe dejar lo transitivo para la matemática y no para las fluctuantes relaciones y seguir con el discurso de otras caras de nuestro fútbol. Cuando el año pasado Walter Otta, el técnico de Morón, se vio impedido de entrar a la cancha por una mentira instalada y una suspensión del Tribunal de Ética, ningún colega salió en su respaldo. Cuando Frank Kudelka perdió su trabajo luego de que los errores arbitrales en Barracas Central-Huracán privaran al Globo de la clasificación a los playoffs, no se escucharon voces que se compadecieran. Ese día tampoco se manifestaron los propios futbolistas perjudicados. Prevalecía, en jugadores y también en técnicos, la recomendación de que era preferible callar. Esta semana, la Dirección Nacional de Arbitraje anunció que quienes instalen “información falsa deberán responder ante la Justicia”. Pareció un señalamiento específico a Ricardo Caruso Lombardi, que había asegurado que Andrés Gariano, árbitro de Atlético Tucumán-River, decidió no acudir al VAR pese a que Silvio Trucco lo instó a que revisara una posible expulsión de Mauro Arambarri. La DNA no se pronunció sobre las quejas airadas de Guillermo Barros Schelotto, Pedro Troglio y Julio Falcioni, que justificó que sabe cuándo lo perjudican porque camina los campos de juego antes de que se supiera si Gariano había sido concebido o el asunto entre sus padres no había pasado de un esparcimiento momentáneo. Lo dijo con otras palabras, claro.La patada de Arambarri contra Canelo mereció la expulsión, que no llegó, y las críticas de Falcioni, que sí llegaronCaptura TVCuando son designados los árbitros para los partidos de cada fecha, los ánimos se calientan. No falta el dirigente que se preocupa por la suerte de su equipo. Y menos falta el técnico que se comunica con el presidente de su club para cuestionarle que haya permitido determinada elección. A veces las designaciones no ayudan. Un ejemplo reciente grafica la falta de un criterio lineal. Los árbitros no suelen ser sancionados luego de flojas actuaciones y, cuando sucede, no son comunicadas esas decisiones. Después de Riestra-Vélez, el organismo que lidera Beligoy informó que serían parados Nazareno Arasa y Diego Ceballos, juez principal y encargado del VAR respectivamente. Arasa volvió la fecha pasada y el domingo dirigirá el partido más caliente de la jornada, San Lorenzo-Boca. Del castigo al premio en tiempo récord. Lo que sucede en la Liga Profesional se multiplica en la Primera Nacional. Los dirigentes de los clubes de esa categoría coinciden en un grupo de WhatsApp donde suelen leerse todo tipo de lamentos. Algunos incluso pidieron que la definición del torneo no incluya tantos partidos polémicos como el anterior.Claudio Tapia con Federico Beligoy y Fernando Rapallini, los responsables del arbitraje argentinoAFALos cuestionamientos privados y las críticas públicas se dan en un contexto de todo tipo de versiones alrededor de una próxima salida de Federico Beligoy. Y hasta de Pablo Dóvalo como su posible reemplazante. Sorprendería: Tapia siempre confió en Beligoy. Así como hay árbitros que pertenecen al ala de Toviggino. En este punto vuelven a sobrevolar los indicios sobre una posible división entre quienes conducen el fútbol argentino. Más allá de eso, es notable la repetición de temas. En abril de 2025, en esta columna se leía que “el arbitraje parece un medio, no un fin. Se lo utiliza para ejercer poder”. No cambió nada. O sí. Ahora los protagonistas desenfundan y disparan. Algo queda claro: quien critica a los árbitros, en realidad apunta mucho más arriba. Fútbol argentinoFederico BeligoyClaudio Chiqui Tapia
En el western de los árbitros ahora todos les tiran a los “bandidos” con silbato, aunque las esquirlas salpican arriba
Full Article
Original Source
Read the full article at Lanacion →KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.