John Travolta anunció en 2017 que donaría uno de los objetos más espectaculares de su colección: su Boeing 707-138B. El destino sería el Historical Aircraft Restoration Society Aviation Museum, conocido como HARS, en Nueva Gales del Sur, Australia.La elección no fue casual. La aeronave había sido fabricada para Qantas y pertenece a una variante especialmente ligada a la historia de la aviación australiana. Travolta, además de actor, es piloto y durante años fue embajador de la aerolínea.El plan original parecía sencillo: reparar el 707 y volarlo desde Estados Unidos hasta Australia. No ocurrió.Problemas de aeronavegabilidad, corrosión, nuevas exigencias técnicas y luego la pandemia fueron retrasando el proyecto. Restaurarlo en Estados Unidos hasta dejarlo en condiciones de realizar el enorme vuelo hubiera supuesto años adicionales de trabajo y millones de dólares.La solución terminó siendo mucho más compleja: desarmar el avión.El Boeing de Travolta que cruzó el mundo por barcoA comienzos de 2026, especialistas de Worldwide Aircraft Recovery trabajaron durante unos 60 días en Georgia para desmontar las alas y la cola del Boeing. Solo las alas requieren miles de pernos para volver a ser colocadas. El fuselaje y las piezas principales fueron cargados en un barco y cruzaron el océano hasta Port Kembla. Llegaron a Australia en mayo y luego recorrieron por tierra los aproximadamente 15 kilómetros hasta el museo HARS en Shellharbour Airport.En octubre comenzó una de las etapas más llamativas: especialistas estadounidenses viajaron hasta Australia para hacer el proceso inverso y volver a montar el 707 junto con los voluntarios del museo. El aparato también conserva rastros de su etapa como avión privado de una estrella de Hollywood. Travolta instaló un interior de lujo con dos dormitorios, un baño y espacios para recibir invitados. Según responsables del museo, el propio actor les contó que personalidades como Barbra Streisand habían viajado a bordo. El objetivo inmediato no es devolverlo al servicio comercial. HARS pretende dejarlo como exhibición permanente y, si es posible, conseguir que pueda desplazarse por la pista para ofrecer recorridos al público.El proceso ya forma parte de la atracción: durante jornadas abiertas del museo, los visitantes han podido observar los preparativos y el ensamblaje.Así, casi una década después de la donación, el Boeing de Travolta finalmente está a punto de completar su viaje. No llegó a Australia volando como se había imaginado en 2017, sino convertido temporalmente en un enorme rompecabezas aeronáutico.
En 2017, John Travolta donó su avión Boeing 707 a un museo; ahora vuelve a ser ensamblado para que el público lo visite
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