Adelantar la discusión electoral cuando falta más de un año puede no ser la mejor estrategia. Menos para el Gobierno, que depende de que la maquinaria económica funcione lo más aceitada posible para llegar a los comicios mejor posicionado. El sector privado ya hace semanas que, ante la duda, puso el freno de mano: la prudencia se ha vuelto la norma. La perspectiva de enfrentar en 2027 una elección polarizada entre dos modelos completamente opuestos, como podrían ser el de Javier Milei y el de Axel Kicillof, tiene a muchos desconcertados. Y es que ni la economía está tan mal como muchos en la oposición pueden fogonear, ni tampoco tan bien como para augurar un resultado cantado en 2027. Nada peor que la falta de certezas: todos los escenarios están abiertos.Tanto el presidente Javier Milei como el ministro Luis Caputo buscaron en las últimas horas aplacar los temores de empresarios e inversores internacionales, que no terminan de comprender el histórico péndulo político de la Argentina. “Con los resultados que estamos logrando, tengo plena confianza en que el año que viene vamos a validar en las urnas este modelo, porque del otro lado está el pasado, los que generaron la pobreza y la inflación, y las sociedades no se suicidan”, dijo este jueves Milei en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, en Washington, ante un auditorio repleto de empresarios. Horas antes, en el marco de la Asamblea Anual del FMI, en Bangkok, Caputo insistía: “La gente nunca va a votar volver al pasado”. Sostuvo eso en respuesta a la consulta sobre cuáles creía que eran los principales riesgos que veía en la Argentina. Hay foros en los que no suma hablar de la oposición como el “Anticristo”. El mundo ya está lo suficientemente convulsionado como para seguir sumándole condimentos.Con todo, entre los hombres y mujeres de negocios, las perspectivas de cara a los próximos meses son más bien conservadoras. Nadie espera una crisis, pero tampoco nadie ve que la economía vaya a mostrar grandes mejoras. Así quedó en evidencia en una encuesta anónima que se realizó la semana pasada en el marco del Encuentro Anual IAE de Familias Empresarias, en Puerto Madero. A pedido de los organizadores, 159 asistentes –entre los cuales se encontraban algunas de las fortunas más grandes del país– calificaron en una escala de 10 puntos distintas dimensiones de la economía. La estabilidad macroeconómica fue la mejor evaluada, con 5,3, mientras que el acceso y el costo del financiamiento quedaron casi al fondo, con 3,8, apenas por encima de la creación de empleo que, con 3,7, fue la variable peor calificada. En otras palabras, hay un reconocimiento de que la macro va mejor, pero una evaluación de que ni el crédito ni el empleo acompañan.Para 2027, la encuesta revela que las perspectivas no son muy distintas. Los consultados consideraron que podría mejorar la inversión productiva (la calificación pasó de 4,1 a 5,7), mientras que el financiamiento fue evaluado con 5,1, pero sin destacarse demasiado. Ninguna de las variables consideradas supera para 2027 el 6,3 con que los empresarios evalúan la evolución de la estabilidad macroeconómica. En todos los casos, se mantiene un optimismo prudente: hay un reconocimiento del ordenamiento macro, pero también de una economía real que viene detrás, más lenta. La foto de la economía libertaria solo presentaría cambios moderados el año electoral.Y es que tampoco se espera que en los próximos meses el crédito en pesos traccione con fuerza. Algo de esto fue materia de conversación este jueves en la reunión de comisión directiva de Adeba, la asociación que reúne a los bancos de capital nacional. En los bancos están inquietos porque, si bien la mora parece haberse estabilizado, lo hizo en niveles todavía muy altos, superiores al 12% en la cartera de consumo. “No veo que vaya a cambiar mucho esto de acá a las elecciones –se sinceró un banquero, con la condición de no ser identificado–. Hoy los cargos por incobrabilidad se llevan prácticamente un resultado completo. Si los bancos ganamos 1000, los cargos por incobrabilidad van a estar en torno a los 900”, ilustró. “Estamos viendo mora en comercios, en pymes. Por ejemplo, los frigoríficos que se dedican al mercado interno la están pasando mal”, continuó.Solo el crédito en dólares está creciendo con fuerza (39,4% en lo que va de 2026, contra 18,5% del financiamiento en pesos, según datos del Banco Central). Y todo indica que se concentra, además, entre los mejores pagadores de la economía. Como con el crédito en pesos, hoy el financiamiento está acotado a unos pocos. No hay banco por ahora que se anime a incursionar en eso de dar créditos en moneda extranjera a quienes no generan dólares, pese a que el BCRA lo habilitó en agosto. Un dato que lo sustenta: en julio pasado, las grandes cerealeras (Bunge, Cargill, ADM, COFCO, ACA y Molinos Agro) concentraban el 2,26% de todo el financiamiento del sistema financiero, seis veces más que un año antes y más del doble que en cualquier julio desde 2022. Cargill, ADM y COFCO aparecieron por primera vez en ese mes entre los cien mayores deudores bancarios del país, de acuerdo con el ranking que mensualmente publica el BCRA (último dato, en julio). Lo que cambió es el precio del dinero. Típicas anomalías argentinas. Hoy financiarse en dólares en un banco local es más barato que hacerlo en los Estados Unidos. Los bancos captan dólares de los ahorristas pagando alrededor de 1% anual en un plazo fijo a 30 días, y prestan a tasas de entre 5% y 5,3% (o más bajas) a 180 días. En abril, por primera vez desde 2019, las exportadoras se financiaron más con bancos locales que con anticipos y prefinanciaciones del exterior.Más allá de las toreadas públicas, en el Gobierno están, en privado, al tanto de este panorama. Por un lado, en pos de avanzar con la agenda legislativa, y así recuperar algo de iniciativa política, este mes el Gobierno decidió premiar a provincias aliadas con adelantos de coparticipación, como hace tiempo que no sucedía. Así, se repartieron en lo que va del mes $140.000 millones entre Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán, mientras que más recientemente se le liberaron $40.000 millones a Tierra del Fuego. Octubre es un mes de holgura financiera para el Tesoro. Cuando hay margen, en el manual libertario surge el pragmatismo. A la luz de los números de Hacienda, no sorprende que este jueves hayan logrado frenar la movida de la oposición para derogar el DNU 70. Hoy, los gobernadores privilegian sus finanzas; el objetivo es conservar territorio. Ya nadie habla de incursionar en la política nacional.En el equipo económico hay interés por acelerar de alguna manera el crédito bancario, aunque en este caso las herramientas son más acotadas. La decisión de avanzar con nuevas licitaciones de plazos fijos de la Anses para motorizar el crédito hipotecario se está encontrando con dos obstáculos. Por un lado, no todos los bancos tienen tanta demanda como para seguir sumando fondos en el corto plazo; por el otro, habría cierta reticencia en la dirección de Capital Humano a seguir avanzando con una medida que, eventualmente, podría ser cuestionada judicialmente. En el Banco Nación, el banco más activo del sistema en este momento, aseveran que están colocando unos $2000 millones de hipotecas a diario, a un promedio de US$90.000 cada una; a este ritmo, todavía tienen fondeo para unos 40 días más.Es casi un hecho que en los próximos días se prorrogará al menos por un mes la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Hubo pedidos de la Cámara de Fondos Comunes a la Comisión Nacional de Valores, pero también de otras entidades empresarias. Aseguran que no llegan a tiempo para poner en funcionamiento el esquema a comienzos de noviembre, como originalmente estaba previsto. Un mes más de recaudación para Hacienda no estaría mal, sobre todo considerando que los números de noviembre y diciembre no vienen tan holgados.En el Gobierno, con todo, hay expectativas puestas en el financiamiento que pueda proveer Estados Unidos vía la DFC (International Development Finance Corporation), la agencia del gobierno de los Estados Unidos que invierte en proyectos de desarrollo en mercados emergentes. La semana que viene está prevista la visita al país del subsecretario de Estado, Christopher Landau, y no se descarta que haya anuncios. Washington quiere apoyar a Milei, sobre todo donde pueda dejar afuera a China.En tal sentido, una de las licitaciones que Estados Unidos mira de cerca es la del Belgrano Cargas. Además del Grupo México y de un consorcio formado por algunas de las principales cerealeras que operan en el país, y que está encabezado por Nuevo Central Argentino (NCA) del Grupo Urquía, ahí hay varios jugadores interesados, entre los que se incluyen el Grupo Emepa (Romero) y la mendocina Ceosa. El empresario José Luis Manzano es otro que estuvo merodeando el negocio. No sería extraño que vaya en sociedad con algún otro jugador. No pareciera tener limitaciones de billetera. Mientras unos privilegian la cautela, otros aprovechan para jugar a fondo.Por Florencia Donovan
Empresarios ponen el freno de mano de cara a las elecciones
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