Brasilia. Enviado especial. Brasil amanece hoy con la misma incertidumbre con vistas al crucial balotaje de este domingo que definirá al nuevo presidente entre el veterano líder del PT, Luiz Inacio Lula da Silva y su desafiante conservador, Flávio Bolsonaro. El mucho más ordenado debate de anoche no ayudó a definir una perspectiva clara de las urnas ni rompió la igualdad. Hubo tensión en los cruces, pero también alguna coreografía. Ambos se cuidaron en lo posible. Los principales medios anotan, sin embargo, que posiblemente los indecisos hayan girado no se sabe en qué proporción hacia el jefe de Estado no tanto por sus méritos, afirma el portal de Estadao, sino más bien por algunos errores notorios cometidos por Bolsonaro en el cruce de dos horas. Para Folha de Sao Paulo, a su vez, pudo haber habido una victoria apenas por puntos para el jefe de Estado, pero no hay certeza de si lo visto generará el domingo un voto indeciso decisivo, es decir con posición asumida.El analista Igor Gielow afirma en ese diario que “sin los gritos ni la falta de respuesta del enfrentamiento anterior, Lula logró imponerse al senador de Río de Janeiro. Sin embargo, no salió ileso”.Tanto este importante medio paulista como otros observadores que consultó este enviado, afirman que Bolsonaro se equivocó al burlarse de la incapacidad del presidente al llamarlo nueve dedos, por la falta de un meñique que perdió en sus épocas de obrero metalúrgico. Debió pedir disculpas que le exigió el mandatario. Pero hubo otros dos errores importantes. Una batería de datos que el retador usó en el debate para intentar acorralar al presidente, pero que el fact checking inmediato indicó que estaban basados en informaciones falsas o simples mentiras. Hoy aparecieron memes difundidos extensivamente por el PT con Bolsonaro como el muñeco Pinocho y su nariz enorme y manos con la ausencia de un dedo con la leyenda filosa de que “el accidente de trabajo sucede a quien trabaja”.El otro derrape se relacionó con el caso de una niña de 5 años de edad asesinada en Niteroi, Río, por un policia que le disparó con un fusil y a quien defendió Bolsonaro, que es abogado. Como este caso, que ocurrió en 2021, ha crecido desde entonces en la opinión publica, el candidato buscó mostrarse compasivo durante el debate y hablando a cámara pidió hablar con la madre de la pequeña. Pero se equivocó gravemente al llamarla con el nombre de la niña fallecida. Y repitió el error. Para peor la mujer estaba en el set y grito angustiada, “Ella esta muerta!!”.El diario Estadao, a su vez, condujo una pesquisa cualitativa en simultáneo con el debate, que manejó el cientista Renato Dorgan con un puñado de electores que constituirían una síntesis de los votantes. Como Folha, llega a la misma conclusión respecto a que Flavio acumuló más derrapadas que Lula entre quienes aun no decidieron a quien votar. El experimento es interesante porque no registró movimiento entre los votante de cada uno, es decir el debate no agregó ni quitó a aquellos con el voto decidido. Los otros dudosos se inclinaron por Lula “pero no por méritos del presidente, sino por los errores de Flavio, sobre todo en el episodio de la niña Ana Clara. Nadie dice que Lula estuvo bien. No ganó el debate. Flavio fue quien perdió”, afirma Dorgan.Esta cita que organizo la Rede Globo era central para que los candidatos intentaran romper una igualdad sin precedentes que ha marcado la campaña hacia la segunda vuelta. Casi todas las encuestadoras, que suelen mejorar sus registros con los datos, aciertos y errores de la primera vuelta, señalan una igualdad técnica en torno a un punto de ventaja para Bolsonaro, con Datafolha, una de las mayores empresas demoscópicas del país, otorgando igualdad con 50% de los votos válidos a ambos candidatos.“Es una novedad grave, especialmente para el campamento bolsonarista que logró triunfar claramente en la primera vuelta, desolando con esa victoria a Lula”, le dice a este enviado una fuente diplomática residente en Brasilia. “Pero se apuraron, comenzaron a señalar nombres para su futuro gabinete y el otro lado mejoró su campaña, salio del letargo y ahora hasta milagrosamente podría ganar”, agrega.Clarín consultó a funcionarios de primer nivel del gobierno, incluido uno de los ministros del gabinete, y la reacción sigue siendo de enorme cautela. Ninguno dijo que hay seguridad de que Lula pueda triunfar. Repiten que no hay registros de que quien perdió en primera vuelta gane en la segunda. El debate tampoco parece haber resuelto ese dilema.Otro analista, Carlos Andreazza, sostiene que el intercambio de la noche del viernes no fue bueno para ninguno de los dos candidatos. En un texto previo había definido esta batalla electoral como “una partida en curso y abierta, pero con escaso margen para cambios capaces de transformar un escenario que parece inamovible. El panorama es de estabilidad. Un vuelco dependería de una combinación de acontecimientos excepcionales”.Explica que Lula no solo necesitaría reducir la abstención a niveles sin precedentes sumando un millón de votos adicionales en las urnas; “tendría que reconquistar, a aquel elector, que le apoyó en 2022 y que, a lo largo de cuatro años, se desplazó hacia Bolsonaro y otros candidatos situados (más o menos) a la derecha... y arrebatar votos, de manera efectiva, a su adversario. No es imposible.”
Elecciones en Brasil: Lula no ganó el debate pero los errores de Flavio lo beneficiaron, afirman los medios brasileños
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