El riesgo de quedar a la intemperie en un escenario volátil

El riesgo de quedar a la intemperie en un escenario volátil

Hace algunas semanas nos preguntábamos desde esta misma columna si estábamos en momentos para la toma de decisiones comerciales. Octubre se encargó de responder. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) sorprendió con un reporte mensual claramente bajista, sobre todo en el maíz: subió el rinde proyectado de este producto cuando buena parte del mercado esperaba un recorte, aumentó los stocks finales de los tres grandes cultivos y devolvió la relación stock/consumo del forrajero por encima del 11%. El resultado fue inmediato: el maíz llegó a operar, por momentos, en el límite diario de baja permitido en Chicago, y los fondos que estaban comprados en el cereal salieron en estampida.A ese golpe de oferta se le suman riesgos latentes que conviene no perder de vista. El primero es geopolítico: tanto en el conflicto entre Rusia y Ucrania como en Medio Oriente -entre Estados Unidos e Irán- siempre está presente la posibilidad de un arreglo. Y los premios que las cotizaciones cargan por la logística complicada en el mar Negro, o por la tensión energética, pueden esfumarse de un día para el otro, sin previo aviso si esta posibilidad se materializa. Ya lo vimos en la primera parte del año: cuando el petróleo volvió a foja cero tras el memorando entre Washington y Teherán, los granos lo siguieron.El segundo riesgo es macroeconómico. La inflación de septiembre en los Estados Unidos, conocida a mediados de octubre, fue del 3,7% anual, por encima de lo que el mercado esperaba y acelerando desde el 3,4% previo. Con estos guarismos, la posibilidad de una baja de la tasa de interés no solo se aleja, sino que la discusión pasó a ser si la Reserva Federal deberá volver a subirla, y la respuesta puede llegar tan pronto como en su reunión del 27 y 28 de este mes. Tasas más altas por más tiempo implican un dólar más firme y un costo financiero mayor para quien decide “guardar” mercadería sin precio a la espera de una mejora, además de impactar en la demanda, tanto real como especulativa.El tercer riesgo es el posicionamiento. Los fondos de inversión continúan netamente comprados, sobre todo en la soja. Y cuando la puerta de salida es angosta, como quedó demostrado con el maíz el día del reporte, la liquidación de esas posiciones puede amplificar cualquier baja. Es en este contexto que, por el momento, la “bala de plata” del mercado queda limitada a una única variable que es el clima en Sudamérica. Particularmente en Brasil, donde la siembra avanza y los pronósticos vuelven a mostrar antagonismos entre regiones, y en especial para la soja, que es donde el escenario luce más complicado. Pero apostar todo el ingreso de una campaña a que no llueva en determinadas zonas de Brasil suena convincente si observamos los pronósticos, pero no es una estrategia: es una expresión de deseo.Por eso, en este contexto, el verdadero riesgo pasa por no cubrirse y que algunas de estas variables nos jueguen en contra, aunque siempre existen estrategias flexibles como la compra de un put que asegure un “piso” dejando libre el recorrido alcista. Tiene un costo, como cualquier seguro, pero quedar a la intemperie, con la cantidad de nubarrones que se observan en el horizonte, puede salir bastante más caro.El autor es socio de Nóvitas SA.Por Diego de la Puente

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