En el Área Material de Río Cuarto ya están seis de las 24 aeronaves compradas a Dinamarca; allí se realizan trabajos de modernización, inspección y mantenimiento; siguen las obras de Tandil30 de julio de 202616:228'minutos de lecturaLA NACIONPolíticaRÍO CUARTO.- En un gran depósito de techos altos y salas secretas del área de la Fuerza Aérea Argentina dentro del aeropuerto de Río Cuarto, Córdoba, esperan su turno para salir a la pista seis de los 24 aviones de combate supersónicos F-16 que el gobierno de Javier Milei le compró a Dinamarca. Los cazas monomotor grises tienen 15 metros de largo, poseen alas en flecha y una característica cabina burbuja (monoplaza o biplaza) que da al piloto una amplia visibilidad. Fuentes de la Fuerza Aérea adelantaron a este diario que otros seis F-16 llegarán desde Dinamarca en septiembre, antes de lo previsto. Con el objetivo de demostrar que estos supersónicos tienen vida remanente para rato (a pesar de que son de los 80), un grupo de instructores, estadounidenses y argentinos, se sube a dos de las seis naves y hace primero una comprobación de los comandos para asegurarse de que funcionen los flaps, las ventanillas y el motor. Luego encienden los motores, muestran con un ruido la potencia y avanzan por la pista a la velocidad máxima para después frenar (despegue abortado), doblar, regresar lentamente y ahora sí despegar. El movimiento es a más de 1000 km/h, casi a la velocidad del sonido. El estruendo parece una explosión. Llegado desde Buenos Aires, un grupo de periodistas, entre los que se encuentra LA NACION, tuvo acceso al Área Material del aeropuerto, un amplio complejo de la Fuerza Aérea donde conviven hangares, talleres y sectores destinados al mantenimiento y la reparación de aeronaves militares. El exterior tiene como protagonista la pista, desde donde despegan y aterrizan no solo los vuelos comerciales de Aerolíneas Argentinas, sino también las naves que forman parte de la actividad diaria de la base. Un F-16 sobrevuela en círculos, se acerca a la pista para simular aterrizajes (los famosos touch-go) y se dirige bien arriba de nuevo; eso lo hace cuatro veces. Pasa y el ruido es continuo. Realiza maniobras propias de los supersónicos de guerra: acelera, apunta su nariz al cielo y se eleva perpendicular al suelo. Después, se inclina bruscamente y ejecuta un giro cerrado antes de volver a la posición horizontal. Llega a los 2500 metros en cuestión de segundos. Así entrenan todos los días los pilotos que aquí se forman. Minutos después, ya dentro del hangar 3, y bajo estrictas medidas de seguridad y confidencialidad, LA NACION recorre las instalaciones. Se abren las puertas y en medio del atardecer de invierno entran, de reversa, los seis F-16. En el enorme lugar gris funcionan un simulador, talleres, computadoras, tecnología e incluso aparatos de inteligencia. También se reciben todos los repuestos necesarios para los próximos cuatro años. Allí (por el momento, su interior es secreto al público) hay distintas habitaciones. Una de ellas es la sala de briefing (donde se analizan vuelos y operaciones). En otra hay un simulador (los pilotos practican cuatro veces más ahí que en el aire) para aparentar emergencias de los cazas y posibles amenazas al país. En paralelo están los lockers con pantalones anti-G (con tecnología para que los pilotos no se desmayen durante la operación por la fuerza G), cascos y chalecos. Todos estos talleres tienen olor a pintura, olor a nuevo. El proyecto “Peace Condor” del Ministerio de Defensa contempla que cada piloto esté exclusivamente en el programa volando un F-16 alrededor de siete u ocho años. El sistema de los F-16 se vuelca en un software denominado Integrated Logistics Information Automated System (Ilias) para un seguimiento en tiempo real de los vuelos, sus problemas y los ataques. Camino a TandilEl proyecto final es que los 24 aviones adquiridos por el Gobierno después de años sin contar con un caza supersónico operativo (y para reemplazar así a los viejos Mirage retirados en 2015) estén definitivamente en la VI Brigada Aérea de Tandil porque su ubicación es más conveniente y estratégica para la defensa. Mientras la ciudad bonaerense se prepara para convertirse en la definitiva, Río Cuarto es el centro desde el que se articula buena parte de la incorporación del nuevo sistema de armas. Hoy, desde el Área Material, los aviones podrían despegar en minutos si se detecta actividad sospechosa o una amenaza en el espacio aéreo argentino. En paralelo, estiman que desde Tandil los F-16 responderían más rápido. PlazosEn la Base Material de Río Cuarto, el coronel Juan Manuel Sosa, uno de los jefes del Programa “Peace Condor”, habla sobre los plazos de entrega: “No podemos dar la fecha exacta, pero el próximo lote (de seis aviones) llegará en septiembre, antes de lo previsto”, sostiene y agrega que eso hará que las próximas incorporaciones se adelanten. La segunda entrega estaba pautada para fin de año, pero será en septiembre. Por otra parte, desde la Fuerza Aérea estiman que las obras en Tandil demorarán entre dos y dos años y medio. Los trabajos incluyen una nueva pista central, hangares, áreas técnicas y de mantenimiento, además de tareas en los suelos, readecuación eléctrica, sistemas de frenado en pista, ampliación de plataformas y renovación de depósitos de material aeronáutico y polvorines.Hasta entonces, los F-16 seguirán acá. Y luego Río Cuarto funcionará como espacio de mantenimiento e inspecciones. La decisión de mantenerlos transitoriamente en Córdoba responde también a que la Argentina todavía no cuenta con la infraestructura necesaria para recibir los 24 aviones en un solo movimiento.Así, el programa avanza simultáneamente en varios frentes: la formación de pilotos, la capacitación técnica, la adaptación de la infraestructura, la llegada progresiva de los aviones y la incorporación del armamento. Los 24 cazasEl Gobierno anunció la compra en abril de 2024 por un total de US$301 millones en varios pagos; la entrega también es “en cuotas”. A esto se le agregan otros gastos vinculados con el equipamiento y la puesta en funcionamiento del sistema de armas. Con todo, el costo inicial del programa fue estimado en alrededor de US$650 millones. Para fines de junio, el Gobierno ya había abonado tres de las cinco cuotas, por unos US$180 millones.El presupuesto 2026 contempla partidas por $20.000 millones para financiar las obras de modernización y actualización tecnológica de Tandil y los trabajos realizados en Río Cuarto. Fuentes castrenses señalaron a este diario que la mayor parte de esos recursos fue destinada a la unidad cordobesa.LA NACION consultó sobre la cantidad de pilotos que hoy están capacitados para volar, pero no obtuvo respuesta. La Fuerza Aérea mantiene en reserva cuántos pilotos y técnicos se encuentran en formación. Alegan que es por razones de seguridad. La pregunta sobre cuánto tiempo podrán seguir operativos estos aviones estuvo presente desde el anuncio de la compra. Y es que los seis F-16 fueron fabricados y adquiridos por Dinamarca entre las décadas del 70 y 80.La administración libertaria sostiene que los aviones tienen por delante al menos 25 años de vida útil en horas de vuelo y que incluso podrían volar hasta 2070. La discusión, sin embargo, se centra en que la vida útil efectiva dependerá de las horas de vuelo remanentes, las modernizaciones, el mantenimiento y las funciones a las que sean sometidos.La semana pasada, en un avance del programa, pilotos argentinos ya realizaron su primer vuelo en solitario (el denominado “vuelo solo”) a bordo de un F-16. Antes de llegar a esta instancia, los pilotos habían hecho parte de su formación en Estados Unidos y recibido entrenamiento y capacitación adicional en Río Cuarto. Se trató de uno de los principales hitos alcanzados hasta ahora dentro del programa.La formación contó con el acompañamiento técnico de Top Aces, empresa especializada en entrenamiento táctico avanzado. El proceso comenzó con un grupo seleccionado de argentinos que viajó a Estados Unidos para realizar el curso de formación de F-16. El plan, así, ya entró en una nueva etapa: los primeros aviones están en el país, los pilotos argentinos comenzaron a volarlos solos y Río Cuarto se convirtió en el centro de entrenamiento y mantenimiento de la nueva flota. La capacidad operativa completa todavía depende de que lleguen las 18 aeronaves restantes, terminen las obras de Tandil y se complete el equipamiento del sistema de armas.Fotos: Ricardo PristuplukEdición Fotográfica: Fernanda Corbani
El Gobierno mostró el avance del programa de los F-16 y adelantó que la próxima entrega será antes de lo previsto
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