Pocas horas después de que la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional rechazara una serie de planteos de nulidad presentados por la defensa, el juez Carlos Bruniard elevó a juicio la causa en la cual el empresario Marcelo Porcel está acusado de haber abusado de diez chicos que fueron compañeros de sus hijos en el Colegio Palermo Chico.Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. La elevación a juicio había sido solicitada por el fiscal Pablo Turano y la querella.El lunes pasado, la Sala IV del citado tribunal de alzada, integrada por los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Ricardo Pinto y Santiago Quian Zavalía, rechazó los los planteos de nulidad de las declaraciones en cámara Gesell de cinco de las víctimas, presentados por los abogados Roberto Rallín y Mariano Silvestroni, a cargo de la defensa de Porcel.Rallín y Silvestroni también habían planteado la inconstitucionalidad del Código Procesal Penal de la Nación por no prever el juzgamiento por un jurado popular, presentación que también fue rechazada por los magistrados Rodríguez Varela, Pinto y Quian Zavalía.“Entendemos que no corresponde la elevación a juicio porque todavía se puede recurrir ante la Cámara Nacional de Casación Penal y ante el Tribunal Superior de Justicia porteño”, dijeron a LA NACION fuentes allegadas a la defensa de Porcel.Como se informó en su momento, Porcel, de 52 años e hijo del histórico fundador de Argencard, está procesado sin prisión preventiva por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por haber sido cometido contra menores de trece años, aprovechando la situación de guarda de cometidos en forma reiterada a diez damnificados, que concurren realmente entre sí, que concurren en forma ideal con el delito de corrupción de menores de trece años, - en al menos diez oportunidades- que concurren realmente entre sí, que a su vez concurre de modo ideal con el delito de producción de representaciones de un menor de 18 años de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, en un caso”.Los abusos investigados habrían ocurrido entre 2022 y 2024 y consistieron en “tocamientos con connotación sexual en las partes pudendas al realizar masajes con cremas sobre sus integridades físicas”, según el expediente judicial.En junio pasado, cuando presentó el requerimiento a elevación a juicio, el fiscal Turano afirmó: “El imputado, mediante tocamientos impúdicos, abusó sexualmente de diez varones menores de edad, de entre once y quince años de edad, en circunstancias en las que se encontraban bajo su guardia”.Y explicó: “Los delitos contra la integridad sexual están previstos en el artículo 119 (primer, segundo y cuarto párrafo, inciso b) del Código Penal de la Nación, que prevé una pena de entre ocho y 20 años de prisión para ese tipo de abuso sexual, y en el artículo 125 (primer, segundo y tercer párrafo) que establece pena de entre 10 y 15 años de prisión para la corrupción de menores”.La investigación comenzó el 5 de julio de 2024, cuando la primera denuncia contra Porcel fue radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo de Bruniard, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1.La hipótesis que se analiza ubica los hechos entre 2022 y 2024 y describe escenarios que incluyen un departamento del piso 26 de la Torre Le Parc −en la zona de Godoy Cruz y Cerviño, Palermo Chico–, otro frente a ese mismo edificio, propiedad de la fallecida madre de Porcel, y una oficina del imputado situada en un emblemático edificio del barrio porteño de Retiro.Marcelo Porcel es acusado de abusos que habrían comenzado en 2022RedesEl expediente comenzó con el relato de seis compañeros de uno de los hijos del denunciado y, con el correr de los meses, se incrementó el número de jóvenes que se presentaron ante la Justicia hasta llegar a diez víctimas y sumar a otros menores como testigos de los hechos, según informaron fuentes judiciales.“Los progenitores de los menores han efectuado oportunamente, a través de sus respectivas presentaciones, una descripción de los hechos que damnificaron a sus hijos menores de edad, de los cuales tomaron conocimiento por dichos de los propios menores y/o padres de otros compañeros, instando la acción penal y relevando de juramento a las profesionales que asistieron a sus hijos en sus tratamientos psicológicos”, se sostuvo en el expediente judicial, al que tuvo acceso LA NACION.Los testimonios incorporados en la causa hablan de una dinámica que habría arrancado con reuniones en el domicilio particular de Porcel, “juntadas” en las que el imputado, al que las víctimas conocían por ser padre de compañeros de colegio, les proveía bebidas alcohólicas (vodka y tequila, entre otras) y los incentivaba a beber en una suerte de “competencia de resistencia” a cambio de dinero.Modus operandi“Cuando nosotros entrábamos en la casa, cuando arrancaba la juntada el que nos daba el alcohol era Marcelo Porcel, que es el padre de los chicos [sus compañeros], y él era el que nos organizaba la juntada, básicamente. Nos organizó la juntada con alcohol, nos dio… bueno, creo que en esa juntada hubo vodka y creo que tequila hubo también, y bueno, eh… Marcelo Porcel nos daba, nos hacía juegos para que nosotros tomáramos. Por ejemplo, ‘si te tomás todo este vaso yo te doy 1000 pesos′ y nosotros, bueno, un cago de risa; nosotros fuimos sin dimensionar que estaba ahí un padre, un padre que estaba organizando todo esto. Si yo lo veo con los ojos de ahora te digo, ‘bueno, cualquier cosa’, pero en ese momento yo no me daba cuenta y, bueno, todo el grupo no nos dábamos cuenta de que Porcel era el que estaba organizando todo esto y lo tratábamos más como…, era como que pasaba como un amigo más. La juntada siguió, nosotros tomábamos", dijo una de las víctimas en Cámara Gesell.La víctima también contó que en la primera juntada se creó un grupo de WhatsApp llamado Agente P, del que participaba Porcel. Las reuniones continuaron. El adolescente contó que en una ocasión el empresario los llevó a su oficina. “Creo que se llama Rulero [por el edificio situado en la avenida del Libertador y Carlos Pellegrini]. Ahí empezamos a tomar de vuelta con todo lo de las apuestas, dándonos plata para que tomáramos. Cada vez nos incentivaba más para que nosotros tomáramos y, bueno, nada, justo en esta juntada la cosa se desvirtúa un poco más porque él nos ofrece una gran cantidad de plata, no me acuerdo cuánto es el monto, pero nos dice ‘si corren alrededor de la mesa en culo…', o sea así, bueno, en culo, sí, en culo…, ‘les doy tanta cantidad de guita’. Sí, alrededor de la mesa. Nosotros dijimos ‘bueno lo hacemos’, lo hicimos todos menos uno", detalló.También el muchacho afirmó que Porcel les transfería dinero a cuentas de billeteras virtuales para que hicieran apuestas online. Después reveló: “Hubo más situaciones con Marcelo [por Porcel]. Más situaciones relacionadas con el contacto físico, como por ejemplo, masajes. Yo tuve dos situaciones con él así, de masajes, y no fui el único”.En el expediente se incorporaron los resultados de los peritajes hechos por especialistas de la Superintendencia de Lucha contra el Cibercrimen de la Policía de la Ciudad sobre los dispositivos electrónicos secuestrados al imputado.“Se determinó la existencia de cuatro imágenes obtenidas de los teléfonos”, según dijeron fuentes del caso.En dos de las fotografías “se visualizaba a una persona del sexo masculino, totalmente desnuda, parada en el interior de una bañera o cuadrado de ducha de doble puerta de vidrio traslúcido en un ambiente de baño”. Las imágenes correspondían a uno de los denunciantes, según lo reconocieron los padres de las víctimas ante los funcionarios judiciales.La víctima, después, también se reconoció en las imágenes. Sostuvo que nunca había autorizado a que le sacaran esas fotos y dijo que el lugar donde fue captado por las cámaras era uno de los baños de la casa de Porcel.“Cabe agregar que las restantes dos fotografías se tratan de una persona de espaldas, de la cual solo se observa el sector de la cola (supuestamente en una ducha), y de una persona del sexo masculino totalmente desnuda, colocándose un calzoncillo, al cual no se le observa el rostro, ya que tiene su cabeza inclinada hacia abajo”, según se desprende del expediente judicial.Abuso de menores
El empresario Marcelo Porcel será juzgado por los abusos denunciados por diez compañeros de colegio de sus hijos
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