Doctor en filosofía moral e investigador en el campo de la inteligencia, Robert James Flynn (1934-2020), que nació en Estados Unidos y emigró a los 29 años a Nueva Zelanda, cuya nacionalidad adoptó, se propuso refutar en 1978 una teoría según la cual el coeficiente intelectual (CI) de la raza blanca es superior al de la negra. Esa hipótesis se debía a Arthur Jensen, psicólogo de la Universidad de Berkeley. Convencido humanista y crítico de las injusticias y prejuicios sociales, Flynn se embarcó en una investigación que lo llevó a dos conclusiones. Una, que el CI no depende de la genética, sino de condiciones sociales, habitacionales, económicas, sanitarias y culturales. Dos, que ese coeficiente había subido a lo largo del siglo XX en la humanidad debido a las mejoras generales en las condiciones antes mencionadas. Publicó en 1978 un libro en el que impugnaba a Jensen y en 1984 un artículo en el que mostraba el aumento del CI entre 1932 y 1978, tomando como referencia a Estados Unidos. Y plasmó su hallazgo en 2007 en el libro ¿Qué es la inteligencia? Más allá del Efecto Flynn.Al respecto el periodista y escritor Ramón Hérnández G., señaló: “Cada vez es mayor el horror-terror al pensamiento complejo, a la elaboración abstracta, a la lectura de libros que requieren algún esfuerzo del lectorEl alza continua del CI, conocida desde entonces como efecto Flynn, fue aceptada por investigadores y psicólogos hasta que, a partir de la revolución digital y la explosión de internet y las redes sociales, nuevas investigaciones se encontraron con su opuesto, el efecto Flynn inverso. Este fue definido por el profesor universitario y ensayista francés Christophe Clavé, autor del libro Los caminos de la estrategia. “El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 había aumentado, en los últimos veinte años está disminuyendo”, alertó Clavé hacia 2020. Y lo relacionó con el empobrecimiento del lenguaje, la reducción y simplificación del vocabulario de las personas y su inevitable consecuencia: la dificultad para elaborar y comprender el pensamiento complejo.Al respecto el periodista y escritor Ramón Hérnández G., director de Cambio 16 online, señaló: “Cada vez es mayor el horror-terror al pensamiento complejo, a la elaboración abstracta, a la lectura de libros que requieren algún esfuerzo del lector. El mínimo esfuerzo se ha impuesto y aparecen los daños directos y también los colaterales”. Una situación paradójica: mientras crece el fanatismo por la inteligencia artificial, y la adicción a ella, disminuye el alcance de la inteligencia natural. Como advierte la filósofa inglesa Carmody Grey, del mismo modo en que el sedentarismo y la inactividad física van atrofiando músculos y miembros, la tercerización del pensamiento propio y de la inteligencia humana en la inteligencia artificial “tienen igual efecto sobre nuestro cerebro y nuestra capacidad de relacionarnos. Cada vez estamos más solos y somos más tontos”. El lenguaje plano y estandarizado de la inteligencia artificial, fácil de descubrir para quien es capaz de pensar por cuenta propia y posee un léxico nutrido, sumado a la pobreza de lo que se lee en las redes y se advierte en influencers (verbos mal conjugados, abreviaturas patéticas, sintaxis incorrecta) permite pensar que el efecto Flynn inverso es ahora directoEn su última edición el diccionario de la lengua española de la Real Academia incluye 93.000 palabras. Se estima que las generaciones actuales no usan más de 700 en el mejor de los casos. Hay una relación íntima entre la riqueza del pensamiento y la del vocabulario. Un léxico pobre refleja un pensamiento anémico, la incapacidad de entender y de expresar. La consecuencia no es intrascendente. La imposibilidad de manifestar emociones a través de la palabra conduce a hacerlo a través de actos. “Los estudios han demostrado que parte de la violencia en la esfera pública y privada proviene directamente de la incapacidad de describir emociones a través de las palabras”, explica Clavé. El lenguaje plano y estandarizado de la inteligencia artificial, fácil de descubrir para quien es capaz de pensar por cuenta propia y posee un léxico nutrido, sumado a la pobreza de lo que se lee en las redes y se advierte en influencers (verbos mal conjugados, abreviaturas patéticas, sintaxis incorrecta) permite pensar que el efecto Flynn inverso es ahora directo. Un apagón de la inteligencia.Conversaciones
El apagón de la inteligencia natural
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