Su carácter fuerte la llevó a imponerse por sobre los directores más importantes de Hollywood. Algunos quisieron defenestrarla, pero su gran talento a la hora de actuar convirtió a Faye Dunaway en una diva. Nació el 14 de enero de 1941 en Bascom (Florida), bajo el nombre de Dorothy Faye Dunaway. “Decidí hacer mi entrada triunfal, tres meses antes de lo previsto. Suelen decirme que los capricornianos siempre son un poco impacientes con los ritmos del resto del mundo, y no puedo decir que esté en desacuerdo”, contó en su autobiografía Buscando a Gatsby: Mi vida. Su madre Grace era ama de casa y puso toda su energía en transformar a la inteligente Faye en una dama sureña culta que pudiera casarse bien y escapar de la pobreza que acechaba a su familia. Pero esa chiquita tenía otra ambición. Con apenas 5 años, susurró al oído de su queridísima abuela: “Voy a ser actriz, pero no se lo digas a mamá”. Pero antes tenía que sobrevivir a la vida errante de su papá, cocinero del ejército, alcohólico y mujeriego. Según Dunaway, sus frecuentes desapariciones la afectaron profundamente: “Nunca sentí su amor, aunque creo que estaba ahí”. Sus padres no tardaron en divorciarse y ella se prometió a sí misma que abandonaría el sur natal. Después de recibirse, comenzó a actuar en el Lincoln Center Repertory Company. Su belleza inusual y su talento enseguida llamaron la atención. Fue invitada a unirse al American National Theatre and Academy, para hacer la hija de Tomás Moro en la producción de Broadway El hombre de dos reinos. Rápidamente cobró renombre escénico. En 1967, con Bonnie y Clyde, de Arthur Penn, llegó el primer gran giro de su vida. Warren Beatty, el protagonista y coproductor, no quería que ella se quedara con el papel. Se consideraron otras actrices para interpretar a Bonnie, pero Faye se impuso asegurando que ella compartía con Bonnie su bajo nivel socioeconómico. La película obtuvo diez nominaciones al Oscar y ella consiguió la primera de las tres candidaturas de su carrera a Mejor Actriz. A partir de entonces, los grandes directores quisieron trabajar con ella. En El caso de Thomas Crown (1968), junto a Steve McQueen, desplegó una sensualidad sofisticada; en Pequeño gran hombre (1970), amplió su registro, y en Barrio chino (1974), de Roman Polanski, compuso a Evelyn Mulwray, una mujer atrapada en una trama de secretos, poder y tragedia. La película se convirtió en un clásico y le dio otra nominación al Oscar. Pero el rodaje de Barrio chino también quedó asociado a las tensiones entre la actriz y el director. Él era conocido por su método exigente y su necesidad de controlar cada detalle. La tensión acumulada estalló un día en que Polanski, molesto y sin previo aviso, le arrancó un mechón de pelo. “Roman dejó caer el pelo que me había arrancado… Estaba furiosa. No era el pelo, sino la crueldad incesante y el sarcasmo constante, su interminable necesidad de humillarme”. El director atacó a la actriz en los medios de comunicación. En su momento algunos querían justificar esa actitud afirmando que Dunaway no fue del todo inocente, que hacía pis en baldes de basura y que en una ocasión arrojó un vaso lleno de pis a la cara de Polanski después de que se negara a dejarla ir al baño. Dunaway negó aquella anécdota. Sonriente y espléndida en la alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Venecia, el 5 de septiembre de este año en Venecia, ItaliaPascal Le Segretain - Getty Images EuropeEn 1977, Faye ganó el Oscar a Mejor Actriz por Poder que mata (Network) y consagró una etapa extraordinaria de su carrera.Con Marcello Mastroianni en "Los amantes". La actriz siempre dijo que no mantendría un romance con un compañero de rodaje hasta que conoció al actor italianoVittoriano Rastelli - Corbis HistoricalCon Warren Beatty, en 1967, en la película que la convirtió en estrella, "Bonnie and Clyde"Michael Ochs Archives - Michael Ochs ArchivesSEÑORA AMANTE Mientras disfrutaba del éxito de Bonnie y todos morían por la chica del momento, ella comenzó a salir con el fotógrafo Jerry Schatzberg, copropietario de Ondine, un famoso boliche neoyorquino. Aunque sentía predilección por los artistas, Dunaway se había impuesto sabiamente la norma de no enamorarse de sus coprotagonistas seductores como Steve McQueen y Warren Beatty. “Eran mujeriegos cariñosos, pero mujeriegos al fin”, contó durante una entrevista. Pero toda regla tiene su excepción... y Marcello Mastroianni logró conquistarla. Se conocieron durante la filmación de Amantes (1968), en Italia: “Era divertido estar con Marcello. Podía agarrar cualquier historia y convertirla en una que te hacía reír. Nos reíamos mucho”. El actor italiano estaba casado y eso los convertía en “espías enamorados, escabulléndonos, siempre evitando a los paparazzi”. En 1970, Faye se hartó y comenzó una relación con el actor Harris Yulin durante el rodaje de Duelo a muerte en el Corral. Cuatro años después se casó con Peter Wolf, cantante de la banda de rock J. Geils Band. La unión era irresistible: ella era una de las actrices más solicitadas de Hollywood y él, un músico carismático que vivía al ritmo de las giras y los escenarios. Según recordó Wolf décadas después, detrás de la estrella había una mujer sencilla y espontánea, capaz de compartir la vida cotidiana lejos del glamour y las luces. El matrimonio terminó en 1979 y poco después, la actriz encontró el amor en Terry O’Neill, el célebre fotógrafo británico. Se habían conocido en 1977, cuando él recibió el encargo de fotografiarla junto a Wolf. Faye y O’Neill se casaron en 1983 y adoptaron a un bebé de una semana de vida, al que llamaron Liam. Enero de 1968, con el fotógrafo y director de cine estadounidense Jerry Schatzberg rumbo a París en el aeropuerto de Heathrow, LondresGeorge Stroud - Hulton ArchiveEn agosto de 1974, la actriz y el compositor y músico Peter Wolf tras dar el sí en el Tribunal Municipal de Beverly HillsBettmann - BettmannEn el set de filmación de "Poder que mata" junto al director Sidney Lumet, en 1976Screen Archives - MoviepixCuando ganó el Oscar en 1977 a Mejor Actriz por su interpretación de Diana Christensen en la película "Poder que mata"Tony Korody - Sygma"Chinatown", el film de Roman Polanski protagonizado por Jack Nicholson y DunawayEn 1981, la actriz protagonizó Queridísima mamá, la película basada en las memorias de Christina Crawford sobre su madre adoptiva, la legendaria actriz Joan Crawford. El papel exigió una interpretación desbordada, de enorme intensidad emocional, que terminó convirtiéndose en una de las actuaciones más polémicas de su trayectoria. Las críticas fueron desastrosas y Dunaway obtuvo un premio Razzie a la Peor Actriz. Hollywood, que tal vez llevaba tiempo deseando dejarla fuera de la industria, lo había conseguido. Se fue con su marido y su hijo a Londres y Liam se convirtió en una figura central de su mundo privado. Después de cinco años de matrimonio, llegó el divorcio y ella regresó a Estados Unidos. Allí dejó el alcohol, se recuperó físicamente y reactivó su carrera. En su biografía, admitió que “la vida no siempre fue fácil para mí”. Pero también afirmó que se siente realizada. “Creo que, al igual que Gatsby, yo también tengo un don extraordinario para la esperanza. Pero no está en la distancia, en algún horizonte lejano. La hallé dentro de mí. Y mi luz verde, llena de promesas y posibilidades, no está al final del muelle: la sostengo en mis manos”. A los 85 años, Dunaway conserva un lugar propio en la historia del cine. Fue una actriz capaz de pasar de la vulnerabilidad a la ferocidad, de la elegancia a la oscuridad, sin perder nunca su magnetismo.Fabulosa con un diseño de Christian Lacroix en 1981 en Nueva YorkImages Press - Archive PhotosCon su segundo y último marido, Terry O’NeillShutterstock - Shutterstock EditorialCon su hijo Liam O’Neill en una fiesta celebrada dentro del Festival de Cine de Cannes, en 2011Vittorio Zunino Celotto - WireImageAsistentes de la casa de subastas Phillips, en Londres, trasladan la icónica fotografía de Dunaway tomada por Terry O’NeillFrank Augstein - APA los 85, Faye conserva su aura de divaLuigi Iorio - GC ImagesEn su autobiografía, "Buscando a Gatsby: Mi vida", la actriz dijo: “Tengo un don extraordinario para la esperanza. Pero no está en la distancia, en algún horizonte lejano. La hallé dentro de mí”Sunset Boulevard - Corbis Historical
Diva indomable: dueña de una belleza única y un temperamento tan celebrado como temido, vivió romances apasionados y algunas controversias
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