“Dijeron que no nos besáramos”: a 40 años de la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson entre pétalos de rosa y un oscuro final

“Dijeron que no nos besáramos”: a 40 años de la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson entre pétalos de rosa y un oscuro final

El 23 de julio de 1986, el tercer hijo de la reina Isabel II y su novia, conocida como Fergie, se casaban en la Abadía de Westminster y minutos más tarde se rebelaban contra los protocolos en el Palacio de Buckingham23 de julio de 202603:008'minutos de lecturaLA NACIONLifestyleEl 23 de julio de 1986 fue un día de fiesta para el pueblo de Gran Bretaña. Unas 100.000 personas agolpadas frente al Palacio de Buckingham observaron cómo en uno de los balcones de esa residencia se besaban, contra el consejo de sus asesores, dos recién casados reales: el príncipe Andrés, hijo predilecto de la reina de Gran Bretaña Isabel II y Sarah Ferguson. La boda del tercer hijo de la monarca con la joven conocida popularmente como Fergie se había llevado adelante en la Abadía de Westminster un rato antes del beso en el balcón. Y había sido todo lo glamorosa que una de estas celebraciones de la corona británica solía ser en aquel entonces. Carruajes tirados a caballo, uniforme militar para él, vestido, velo y accesorios magníficos para ella... Aunque años más tarde la historia de la pareja viraría para un lugar mucho menos idílico, todo en aquella ceremonia parecía sacado de un cuento de hadas. Un vestido color marfilAlrededor de las 11.30 de la mañana de aquel miércoles 23 de julio, Sarah Ferguson, relacionista pública de 26 años, ingresó a la mítica Abadía de Westminster del brazo de su padre, el mayor Ronald Ferguson, y al son de la “Marcha Imperial”, obra de Edward Elgar. Sarah Ferguson y el príncipe Andrés, el día de su bodaLa novia llevaba un vestido marfil de satén duquesa con brocados que representaban anclas y olas, en relación a la marina británica; y también, cardos y abejas, en referencia al escudo de la famiiia real. Todo ese sofisticado diseño era autoría de la reconocida modista británica Lindka Cierach. El velo de la muchacha llevaba las iniciales de la pareja entrelazadas con cuentas de plata. Como otro detalle de su presentación, Fergie lucía una corona de gardenias, la flor favorita del novio, que ocultaba una lujosa tiara que había sido regalada por su suegra Isabel. Susan Barrantes, la madre de Sarah Ferguson, que vivió en la Argentina durante muchos años y Felipe de Edimburgo en 1986, durante el casamiento de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés.Toda la realeza en sus carruajesAndrés, por su parte, esperaba a su novia en el altar. EL príncipe, de 26 años, vestía el uniforme ceremonial de Teniente de la Royal Navy, la Marina de Guerra Real Británica, entidad a la que había ingresado en el año 1979 (en 1982, estuvo en la Guerra de las Malvinas). Como todos los miembros de la familia real, el príncipe llegó a Westminster en carruaje y en compañía de su hermano menor, Eduardo, que fue padrino de bodas. En otro carruaje habían llegado Carlos y Diana, que se habían casado cinco años antes. Quien es actualmente el Rey de Inglaterra leyó durante la ceremonia un texto que había elegido su hermano. El pequeño príncipe William, en tanto, de apenas cuatro años, fue uno de los cuatro pajes de la ceremonia. Había también unas cuatro damas de honor. La reina Isabel II y su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, mientras viajan en el carruaje real, Londres, Inglaterra, 23 de julio de 1986. La pareja se dirigía a la Abadía de Westminster para la boda de su hijo, el príncipe Andrés, duque de York, y Sarah Ferguson. (Foto de Derek Hudson/Getty Images)Derek Hudson - Getty ImagesTambién en su propio carruaje llegó a la ceremonia Isabel, la reina del Reino Unido, junto a su marido, el príncipe Felipe. Ella, con una diadema y una estola de piel blanca. Él, con el uniforme ceremonial de almirante de la Royal Navy. Estuvo presente también en la ceremonia, por supuesto, Susan Barrantes, la madre de la novia, quien desde la década del 70 vivía en Buenos Aires. Allí se mudó luego de enamorarse del polista argentino Héctor Barrantes y allí vivió hasta el año 1998, cuando falleció en un trágico accidente automovilístico. Fue Robert Runcie, arzobispo de Canterbury, el que escuchó el sí de cada miembro de la pareja y quien los declaró marido y mujer. Entonces, sonaron las fanfarrias en ese templo adornado con 30.000 flores de tono pastel, que hacían juego con el vestido de la flamante duquesa de York. Un beso no aconsejadoLuego de esta ceremonia nupcial, que duró unos 45 minutos, la pareja de recién casados se subió a un carruaje, un Landau de 1902, para hacer un recorrido por las calles de Londres, donde ambos fueron saludados por una multitud. 24.000 pétalos de rosa inundaban el vehículo real, en el que además se lucía un enorme oso de peluche. El recorrido culminó en el Palacio de Buckingham, donde, junto a gran parte de la familia real, los novios volvieron a saludar a los ciudadanos británicos. Fue entonces cuando, fuera del consejo de los asesores, Andrés y Fergie se besaron en la boca. Londres, 23 de julio de 1986. La princesa Diana y el príncipe Carlos en la boda del príncipe Andrés y Sarah Ferguson (Foto de Tom Wargacki/WireImage).Tom Wargacki - Getty Images“Todos nos dijeron que no nos besáramos en el balcón, así que lo hicimos deliberadamente. Estábamos muy enamorados”, dijo tiempo después Fergie en un documental realizado por Oprah Winfrey, llamado Buscando a Sarah: de la realidad al mundo real. Luego de este sonado beso, la pareja real se dirigió hacia su propia recepción, que se desarrolló en el Claridge’s Hotel y a la que asistieron unos 2000 invitados. Una de las estrellas de esta celebración fue el pastel de bodas, hecho de mazapán y ron, que contaba con cinco pisos y casi 1,70 metros de altura. Esta torta fue preparada por la escuela de suministros navales HMS Raleigh y contenía 15 ingredientes, entre ellos, ron, brandy y oporto. El pastel era lo suficientemente grande como para repartirle una porción a cada uno de los invitados. ARCHIVO - El príncipe británico Andrés, junto con su esposa Sarah, saluda desde su carruaje tirado por caballos al salir de la Abadía de Westminster tras su boda en Londres, el 23 de julio de 1986. (Foto AP/Dave Caulkin, Archivo)Dave Caulkin - APCulminada la fiesta de bodas, los duques de York fueron, también en carruaje, al aeropuerto de Heathrow donde partieron en vuelo privado rumbo a su luna de miel, que transcurrió en el archipiélago portugués de las Azores. Primer encuentro y compromisoEn My Story, la autobiografía de Sarah Ferguson, ella cuenta que se había cruzado con Andrew cuando ambos eran niños. Fue una ocasión en la que la pequeña Sarah se había colado en uno de los partidos de polo que jugaba su papá Ronald y allí se lo había visto por primera vez a quien muchos años después sería su esposo. La torta de bodas de Andrés y Sarah, hecha de mazapán y ron, tenía unos cinco pisos y medía 1,68 metrosap Pero el encuentro formal que sellaría el destino de ambos se produjo más adelante, en una fiesta tras las carreras de Ascot. Fue Ladi Diana Spencer la que invitó a Fergie a este evento y allí sí, la joven y el príncipe Andrés se encontraron, conversaron y comenzaron a performar una relación seria. El mencionado encuentro sucedió en 1985. El 16 de marzo de 1986 la pareja anunció que se comprometían. El anillo de compromiso, propio de una pareja real, era una pieza en oro amraillo que tenía un rubí birmano, rodeado de 10 diamantes incrustados en forma de flor. Sarah Ferguson y el príncipe Andres tuvieron dos hijas, las duquesas Eugenie y BeatrizInstagramLa boda con toda la pompa llegó apenas tres meses después, pero pocos años más tarde el sueño terminó por romperse. Fue en 1992, cuando ambos habían tenido a las princesas Beatriz y Eugenia, que decidieron separarse. El 30 de mayo de 1996, casi una década después de su boda, salió formalmente el divorcio de Andrés y Sarah. La mancha del caso EpsteinIngrid Seward, editora de la revista Majesty, que tenía una amistad con Sarah, contó una vez el por qué de la ruptura de ese matrimonio: “Recuerdo que ella decía: ‘Es un amor absoluto, pero es un amor aburrido’. En cierto modo, entendí a qué se refería: él jugaba al golf todo el tiempo o miraba la televisión o estaba siempre afuera con la Marina. Creo que ella estaba tremendamente aburrida, y eso la empujó a los brazos de otros hombres. Él la avergonzaba por cómo le hablaba a la gente; creo que Sarah le perdió el respeto. Ella es muy encantadora y nunca le hablaría con desprecio a alguien que considerara inferior, pero Andrés sí lo hacía y ella odiaba eso”.Andrés de Inglaterra y su exesposa, Sarah Ferguson, el 20 de abril de 2025 en WindsorGettyPese a la separación, los duques de York volvieron a verse unidos para diversas ceremonias. Y, también hay que decirlo, los dos cayeron en desgracia casi de manera simultánea. Es que ambos duques se vieron implicados de distinta manera en el caso de Jeffrey Epstein, el financista estadounidense acusado de tráfico y abuso sexual de menores.Andrés, que tenía intercambios de mails con el financista que se suicidó en prisión, fue acusado, además, por una mujer llamada Virginia Giuffre, de haber abusado tres veces de ella cuando era menor, en el año 2001, en los encuentros organizados por Epstein. El príncipe Andrés con una de las víctimas, Virginia Roberts, y Ghislaine Maxwell en 2001Virginia RobertsA raíz de esto, la casa real británica decidió quitarle al ahora expríncipe, todos sus títulos nobiliarios. En esta medida también cayó Fergie, quien ha dejado de ser, de un día para el otro, la duquesa de York. Además, Sarah Ferguson, quien también habría mantenido relaciones con Epstein -lo visitó en prisión y lo alababa en distintos emails- podría quedarse por esta causa cancelada en su trabajo como escritora. Además, la exduquesa de York cerró su organización benéfica, Sarah’s Trust, y abandonó la mansión Royal Lodge en Windsor. Aquel cuento de hadas del 23 de julio de 1986, 40 años después se transformó más bien en una historia oscura, de ribetes sórdidos y, especialmente, de un gran descrédito popular.

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