¿Qué información comparten los chicos con la inteligencia artificial? ¿Cómo saber si una imagen que circula en Internet es real? ¿Qué hacer cuando no logran despegarse del celular? Las cuestiones sobre “cuántas horas” pasan los chicos frente a las pantallas o el acceso a contenidos inadecuados para su edad empiezan a quedar chicas. La irrupción de la IA cambió la relación de los chicos (y grandes) con los dispositivos, y también las preocupaciones de sus padres sobre qué hacer para que estén seguros en Internet.Las principales problemáticas quedaron reflejadas en Preguntas sin rodeos: seguridad infantil en línea en América Latina, una iniciativa regional de Google y YouTube que convocó a padres, docentes, organizaciones y otras personas interesadas en la protección de los menores en el mundo digital. ¿El objetivo? Relevar los ejes que preocupan a los padres hoy.“Todos como adultos con menores cerca (no tenemos que ser papás, sino también cuidadores o profesores), todos tenemos las mismas preguntas”, señaló a Clarín Tatiana Márquez, gerente de Comunicaciones Corporativas y de Políticas para Canadá y América Latina de Google, quien adelantó los resultados a este medio.La convocatoria reunió más de 100 preguntas en español, que fueron agrupadas y respondidas por un equipo de profesionales. En ese marco, Márquez destacó una reflexión de Mindy Brooks, vicepresidenta de Seguridad en Línea para Menores de Google. Según contó, Brooks advirtió que “no es efectivo si tú a un adolescente por algún tipo de falla le quitas el celular, porque eso no le está enseñando nada”. La idea es que el castigo, por sí solo, no enseña a usar mejor los dispositivos. El desafío, según la explicación de Márquez, pasa por construir una conversación con los chicos sobre el uso de la tecnología.Entre las inquietudes más frecuentes aparecieron los filtros de YouTube Kids y la transición hacia la plataforma general cuando los chicos crecen. “Tengo un niño de 11 años y una niña de 15 y, pues, ya no les puedo poner YouTube Kids”, contó Márquez al explicar el dilema de muchas familias: cómo acompañar ese cambio y qué herramientas permiten hacerlo de manera gradual y controlada. “Al final tú lo que tienes que hacer es lograr que haya una verdadera conversación para que el celular sea usado de manera inteligente por ellos, y por nosotros también”.También se repitieron las preguntas sobre los horarios de uso, las tareas escolares y el descanso. “Mucha gente preocupadísima de ‘mi hijo no se duerme porque está pegado al iPad, está pegado al celular’”, resumió.A esas preocupaciones se sumaron consultas más prácticas, como qué hacer cuando los adultos y los chicos usan teléfonos con distintos sistemas operativos, o cómo supervisar el acceso a YouTube desde el televisor.Inteligencia artificial, información y criterioUno de los ejes más recurrentes fue cómo orientarlos en el uso de la inteligencia artificial: “La pregunta detrás de todo es ‘Dios mío, ¿cómo van a hacer a mis hijos para aprender cuando ya todo lo tiene la inteligencia artificial, será que sí van a tener los conocimientos que se requieren?’”, ilustra Tatiana en la entrevista.¿Cómo enseñarles a los chicos a entender qué información pueden compartir (incluso en sus chats privados) y cuál deben mantener privada? “Tú puedes poner desde tus claves hasta la dirección de tu casa”, advirtió Márquez al describir el riesgo latente. “Cuando estamos con los niños chiquitos, salimos y siempre les decimos: ‘Mira la calle dos veces cuando vayas a salir. Tú no puedes hablar con extraños, no puedes dar la dirección de tu casa’”. En definitiva, se trata de impartir criterio, con información. En educación digital, implica que entiendan (al menos un poco) que están interactuando con herramientas (no con humanos) y que deben evaluar la información y las respuestas.“Preguntale a tu celular” es una frase que muchos padres y madres de hoy suelen escuchar de sus hijos. Pero ¿qué pasa cuando un niño o niña puede recurrir a la IA para resolver una tarea o responder casi cualquier pregunta? ¿Cómo evitar que una herramienta reemplace el proceso de comprensión?Márquez habla de incorporar la inteligencia artificial, pero de una forma guiada, para que adultos e infancias puedan aprender juntos. Es decir, que la herramienta sirva como punto de partida para explorar una duda y entender cómo se construye una respuesta.En esa línea, Tatiana asegura que el tradicional buscador comenzó a funcionar entre los más jóvenes como un “verificador de datos” (fact-checker) frente a las respuestas que generan los chatbots de IA (“para verificar con fuentes fidedignas si esa información es falsa”).Imágenes falsas, huella digital y riesgosEl crecimiento de imágenes y videos falsos creados con inteligencia artificial (deepfakes) abre también un escenario en el que el diálogo y acompañamiento de los chicos en su vida digital (y fuera de ella) es clave. Y plantea desafíos que son difíciles de gestionar en la práctica, ya que en un contexto de redes sociales y mucha “vida online”, la indicación difícilmente sea “prohibirles” que compartan imágenes o videos, sino ayudarlos a hacerlo con criterio, así como aprender a dudar y reconocer contenidos manipulados, y saber qué hacer y cómo pedir ayuda ante una situación inesperada o de exposición.Márquez mencionó iniciativas tecnológicas que buscan facilitar la identificación de contenidos generados con inteligencia artificial. Sin embargo, aclaró que no quiere decir que eso “quite el peso de una foto compartida, un deep fake o algo que haya sido creado con tu cara, pero por lo menos sí es más fácil de identificar que es falso”.Además, relaciona esto con las responsabilidades de los adultos, por ejemplo, ante el sharenting, una práctica extendida que ocurre cuando padres, madres y otros adultos cuidadores publican imágenes o videos de los niños y niñas en redes sociales, exponiéndolos sin ser conscientes de la “huella digital” que generan esas publicaciones, y también de la información que pueden contener y revelar (por ejemplo, el colegio al que asisten los chicos, los lugares que frecuentan, etc.).“Uno tiene que mirar qué huella digital está dejando los hijos, uno no se da cuenta de eso. Y si tú la quieres dejar es válido, pero entonces, ¿qué tan cuidadas están tus cuentas? ¿Quién te está siguiendo?”Así, insiste en que la seguridad digital empieza por casa.
Del tiempo frente a las pantallas a la IA: qué preguntan hoy los padres sobre la seguridad de sus hijos en Internet
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