Son las seis de la mañana en Times Square, en Nueva York, y una tabla de surf petrificada dentro de un cubo de hielo espera al sol para liberarse. La primera vez que los Gauchos del Mar, los hermanos argentinos Joaquín y Julián Azulay, hicieron esto fue en mayo pasado, frente al Obelisco. En aquel entonces habían anunciado la publicación de su último documental, Antártica- Dominio Uno, en el que navegaron en busca de la ola más austral y de generar conciencia sobre la necesidad de proteger el tan inhóspito y disputado continente blanco.Los hermanos y deportistas reconocidos internacionalmente volaron a los Estados Unidos en el marco de la Climate Week, que cada año se celebra en la antesala de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). Ya lo habían hecho también en Roma, en el marco del Día Internacional de los Océanos. Esta es la última escala de la campaña.La campaña invita al público a firmar una petición que reclama a los gobiernos la protección de esta zona marina crucial. Más de 45.100 personas ya se sumaron a la iniciativa, que servirá como medio de concientización y de presión. La propuesta que impulsan plantea la creación de un área marina protegida en una región delimitada del océano que rodea al continente antártico. Una en la que se restrinjan actividades humanas, principalmente la pesca, para preservar la biodiversidad marina, resguardar ecosistemas vulnerables y favorecer la investigación científica.Esto se hace de cara a la reunión clave de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (Ccamlr), que se celebrará en la isla de Tasmania entre el 19 y el 30 de octubre, y donde se tomarán las decisiones sobre los recursos marinos vivos, su conservación y pesca en los mares antárticos. No es una propuesta ajena a los países convocados a esta comisión, aunque Joaquín advierte que hay reticencia sobre la iniciativa, en especial de China y Rusia.La exhibición, organizada mediante una alianza entre la Antarctic and Southern Ocean Coalition (ASOC) y la Fundación Marejada, forma parte de una campaña internacional para llamar la atención sobre Antarctica — Domain One, que explora la ciencia detrás de un sistema de áreas marinas en aguas antárticas. En su recorrido, narrado por Ricardo Darín en castellano y por el campeón internacional de surf Kelly Slater en inglés, tiene como fin último plantear la necesidad de proteger el mar.La tabla utilizada por los Gauchos del Mar durante su expedición antártica se derrite lentamente en el centro de Nueva YorkJoaquín y Julián Azulay“Llevar un pedazo de la Antártida al corazón de Nueva York es un recordatorio de que lo que sucede en la Antártida no queda en la Antártida: nos afecta a todos”, dijo Claire Christian, directora ejecutiva de ASOC. “La península Antártica alberga pingüinos, ballenas, focas y otras especies marinas, pero enfrenta una presión creciente por el cambio climático y la concentración de la pesca de kril. En octubre, los gobiernos tendrán la oportunidad de proteger Domain One como parte de un sistema representativo de áreas marinas protegidas en todo el océano Austral. Súmense a ASOC, Gauchos del Mar y otros para mirar hacia el sur y añadir sus voces al llamado a la acción”.A través del surf, los dos hermanos expusieron un sinnúmero de situaciones sensibles. Los destinos en los que deciden filmar no son el típico paisaje turístico con palmeras y un sol eterno: luego, al explorar los territorios del Atlántico Sur, se sumaron los problemas que trae el clima inhóspito. Además de guerras y burocracias, en África incorporaron el golpe emocional de enfrentarse con los que no tienen nada y, en Malvinas, las sutilezas que esconde la política. En la Antártida, terminaron de graduarse como activistas ambientales.Durante la Climate Week, los Gauchos del Mar instalaron en Times Square una tabla de surf congelada para promover la protección del océano AustralJoaquín y Julián AzulayEl camino fue largo. Antes de convertirse en documentalistas, Joaquín —administrador de empresas y exfutbolista profesional en la primera del Cádiz B, de España— y Julián —arquitecto— tuvieron otras vidas. En su primera aventura por el Pacífico salieron sin dinero. Era un régimen de supervivencia y surf. Vendían fotos, limpiaban barcos a cambio de comida y pintaban casas por alimento. En el medio, filmaban. Ya en Buenos Aires, le mostraron el material a un amigo que había estudiado cine y el entusiasmo lo llevó a armar un documental. Lo mandaron a festivales, ganaron premios y ya no pararon.Luego de seis rodajes y con 71 premios internacionales, Joaquín y Julián transformaron su vida deportiva y aventurera en figuras dedicadas a promover la protección de la naturaleza.
Del Obelisco a Times Square: llegó a Nueva York la tabla de surf congelada que alerta por la Antártida
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