No hacer nada, o al menos muy poco, era la consigna de los minimalistas estadounidenses de la década del 60. Optaban por usar materiales industriales y no intervenirlos, mutilar la obra de metáforas, símbolos o narrativas, despojarla de toda emoción, belleza, gestualidad y referencia. Entonces, ¿qué queda? En el caso de Dan Flavin (1933- 1996) apenas un puñado de tubos fluorescentes. ¿Y entonces porqué sigue siendo una obra de arte? Siguen algunos otros interrogantes y preguntas posibles.¿Qué se puede ver en Malba?Dan Flavin, luz, color y espacio, una muestra antológica organizada por Dia Art Foundation, con curaduría de Jessica Morgan y Min Sun Jeon. La exhibición reúne obras “de esquina”, una “barrera” verde que clausura la sala, dedicada a Heiner Friedrich, cofundador de Dia. La serie Parejas europeas (1966-1971) con los 9 colores de tubos fluorescentes disponibles comercialmente –dos tubos frontales y 4 retroiluminados que forman una estructura cuadrada– ; y la serie Leaners, integrada por tubos inclinados apoyados sobre el ángulo de una esquina con otros tubos de color diferente del lado posterior.¿Quién fue Dan Flavin?Nació en 1933 en Queens, Nueva York, en el seno de una familia católica, y se formó como técnico meteorológico aeronáutico durante la guerra de Corea. Estudió Historia del Arte y fue guardia de seguridad en el MoMA de Nueva York, donde conoció artistas y críticos influyentes. Entre 1961 y 1964 presentó su serie Íconos, obras con lámparas eléctricas integradas, y a partir de 1963 comenzó a usar el tubo fluorescente, dando inicio a la serie de “monumentos” para Vladimir Tatlin. Expuso en los museos más prestigiosos del mundo, y en la Argentina su obra pudo verse en la Fundación Proa en 1998.¿Cómo se mira un tubo?“Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”, la conocida frase del filósofo español José Ortega y Gasset que aparece en Meditaciones del Quijote, 1914, sirve para aproximarse a Flavin. La obra no se ciñe al objeto, sino que se expande en el espacio, el tubo provoca un reflejo en el piso y altera cromáticamente las paredes. Es decir, no hay que observar únicamente el tubo sino su entorno, su circunstancia. Carl André, otro referente del minimalismo, decía: “Yo no corto el material, el material corta el espacio”, se refería a la capacidad de una simple viga de madera, sin intervención alguna, para reorganizar la percepción del lugar donde era instalada.¿Por qué las obras se ubican en las esquinas?La serie Parejas europeas se colocó en un dispositivo en zigzag para que todas queden ubicadas en esquinas. Flavin tenía en cuenta los Contrarrelieves (objetos con materiales diversos) del constructivista ruso Vladimir Tatlin instalados en los ángulos de las paredes. Algo similar había hecho Kasimir Malevich, líder del suprematismo, con su Cuadrado negro sobre fondo blanco (1915), aunque por razones más espirituales, pues remitía a la ubicación en los hogares de los íconos rusos. Ese espacio sagrado se conoce como rincón rojo o rincón bello, krasny ugol, suele orientarse al este y alberga velas o lámparas de aceite. No es casual que muchas obras de Flavin se llamen Íconos, el propio artista escribió: “Mis íconos difieren de un Cristo bizantino sostenido en majestad; son anónimos y sin gloria. Son tan mudos e indistinguibles como el funcionamiento de nuestra arquitectura. Mis íconos no se levantan por encima del salvador bendecido en catedrales elaboradas. Son concentraciones construidas que celebran habitaciones estériles. Traen una luz limitada”¿Se puede “falsificar” un Flavin?Cualquiera puede comprar un tubo fluorescente, ubicarlo a 45° en la pared (como su temprana obra Diagonal del 24 de mayo de 1963) o reproducir alguna de las combinaciones creadas por él. Del mismo modo, cualquiera podría acumular kilos de caramelos en un rincón e imitar la obra del cubano Félix González-Torres. El concepto de desaparición del autor es clave para entender el minimalismo que se oponía furiosamente a la gestualidad del expresionismo abstracto de los 50 y a las marcas personales de los artistas del pop como Warhol o Lichtenstein. Los minimalistas buscaban borrar cualquier marca personal, cuanto más distante estuviera la obra de la subjetividad, mejor.¿Qué sucede con la obsolescencia del tubo fluorescente?Cuando un tubo se gasta se puede reemplazar por otro disponible en el mercado. Flavin prefería la marca General Electric. Dado que el objeto proviene de la industria y no de la elaboración manual en el taller, en potencia habrá tantas “obras” como objetos en el mercado. El hecho de desplazarlo desde una ferretería a un espacio de arte ya modifica su condición. Los minimalistas rechazaban el concepto de originalidad, tal como lo había determinado Marcel Duchamp con su mingitorio en 1917. La tecnología cambia rápidamente, surge la pregunta inevitable: ¿qué ocurrirá cuando esos tubos ya no se fabriquen? Las obras de Flavin deberán reconstruirse con equivalentes LED. O quizá dejen de existir tal como fueron concebidas.¿Qué otros artistas utilizaron tubos fluorescentes?Muchos, indudablemente. En Chile, Iván Navarro (n. 1972) llegó a recrear la clásica silla roja y azul de Rietveld con tubos. En nuestro país el rosarino Román Vitali (n. 1969) recubrió tubos con cuentas facetadas de plástico, para darles color, algunos muy simples, otros recargados con caireles. Frente a la frialdad industrial de Flavin, Vitali opone una tarea manual, artesanal, muy de moda en los años 70, con cierto aroma kitsch, de provincia, como en una novela de Manuel Puig. Una de las grandes obras que legó Sergio Avello (1964 – 2010), fue Bandera, de la que hay varias versiones, y consiste en recrear la insignia argentina con tubos celestes y blancos. La inestabilidad de los tubos, la necesidad de reemplazarlos cada tanto, es un paralelo con las situaciones políticas, sociales y económicas del país. Por su parte, Augusto Zanela (n. 1967) utilizó múltiples tubos fluorescentes dispersos en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta para su instalación Fiat Lux. Desde un punto específico de observación, los tubos componían la frase bíblica con la que Dios creó la luz.¿La luz tiene un simbolismo?Es el símbolo universal más extendido, antiguo y primario, se identifica con el sol que da vida, la creación, la divinidad, y el origen. Aunque Flavin utilizó materiales industriales y evitó la narración explícita, resulta difícil sustraerse completamente a la rica carga simbólica que la luz ha acumulado durante milenios.Dan Flavin. Luz, color y espacio Lugar: Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415Horario: mié. a dom. de 12 a 20 Fecha: hasta el 17 de agosto Entrada: $12.000.
Dan Flavin en Malba: las claves de un tubo fluorescente como obra de arte
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