Desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada con una motosierra en la mano, se crearon más trabajos que los que se destruyeron. Sin embargo, como con una mamushka, ese hecho esconde otra realidad. Los empleos que se destruyeron fueron compensados con otros cuyos salarios no sólo son más bajos, sino que además carecen de pagos de vacaciones, aguinaldos, obra social y que terminan además aportando menos a la recaudación tributaria. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2026 se cayeron del sistema unos 260.000 asalariados privados formales que en julio de este año tenían un salario promedio de bolsillo de $1,9 millones, según datos de la consultora privada Equilibra en base al Sistema Ingreado Previsional Argentino (SIPA) y la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. A la vez, se sumaron al mercado laboral argentino unos 490.000 cuentapropistas informales. Son las personas que hacen changas. Según la misma consultora, ganaban en promedio unos $700.000 mensuales.“Entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2026 aumentó la cantidad de ocupados y de desocupados (+270.000 y +290.000, respectivamente), lo que explica la suba acotada del desempleo”, afirmó el economista de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina. “Dentro de los ocupados se perdieron 210.000 formales y se sumaron 480.000 informales, todos cuentapropistas”, añadió.El experto le puso número a la brecha entre los registrados privados y los cuentapropistas informales: el que hace la changa cobra sólo un 38% de aquel que pudo conseguir un empleo de calidad en la Argentina.“Los 490.000 cuentapropistas informales nuevos suman unos $343.000 millones, pero 260.000 puestos asalariados privados formales perdidos generaban $484.000 millones. Se crearon casi dos empleos por cada privado formal perdido, pero la masa salarial mensual cayó $141.000 millones”, dijo. Según explicaron en Equilibra, pese a que un cuentapropista formal gana de bolsillo casi lo mismo que un asalariado privado formal, su aporte mensual al fisco es mucho menor: el asalariado privado formal contribuye con unos $720.000 entre aportes y cargas del empleador, mientras que un monotributista categoría D suma cerca de $70.000.“El aporte al fisco de un autónomo es aproximadamente el doble que un monotributo categoría D. Pero desde que asumió Milei, la cantidad de autónomos se mantuvo relativamente estable, por lo que la suba de 160.000 cuentapropistas formales responde al monotributo”, agregó Sigaut Gravina. “La ocupación creció y el desempleo no se disparó porque mucha gente se reinventó como cuentapropista, mayormente informal”, dijo, y cerró: “A diferencia del asalariado formal, el no asalariado informal cobra menos, no tiene vacaciones ni obra social ni aporta a la jubilación (al fisco)”.Los ingresos, según EquilibraEl impacto en la recaudaciónNo es un proceso atribuible sólo al mileísmo. Según el Ieral, actualmente, el SIPA cuenta con 10,3 millones de aportantes para financiar unos 7,5 millones de beneficios. De los aportantes, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia y el 26% restante a independientes. Dentro de ellos, 2,2 millones corresponden al régimen de monotributo. La participación del monotributo dentro del total de aportantes se duplicó en casi tres décadas: pasó del 9% en 1998 a más del 20% en marzo de 2026. En términos absolutos, la cantidad de monotributistas con aportes al sistema aumentó de 513.000 a 2,2 millones, un incremento del 331%”, indicaron. “Si bien este cambio amplió la cantidad de trabajadores que realizan aportes, también modificó la estructura de financiamiento del sistema”, estimaron en el Ieral. Allí precisaron que el monto de los aportes difiere significativamente entre los distintos regímenes. “Expresados como porcentaje del ingreso promedio de un trabajador en relación de dependencia, el aporte previsional promedio equivale al 11,2% para los asalariados, al 5,2% para los autónomos y apenas al 1,1% para los monotributistas”, señalaron. En términos nominales, mientras que el aporte previsional de un trabajador asalariado registrado del régimen general promediaba en marzo 2026 los $187.098, el aporte promedio de un monotributista es casi 10 veces menor, rondando apenas los $19.215 mensuales. “Para cubrir un haber medio se requieren aproximadamente 3,5 trabajadores asalariados registrados, pero casi 34 monotributistas. Incluso para financiar una jubilación mínima con bono hacen falta 2,4 asalariados registrados, frente a casi 23 monotributistas”, estimó el informe de Laura Caullo y Guadalupe Galindez.Aportantes necesarios, según IeralUn contexto complejoEl desempleo, según los datos de la EPH, tuvo una leve suba en el segundo trimestre y llegó al 7,9% (+0,3). Ese mismo informe reportó que la tasa de actividad llegó a 48,9% (+0,8 puntos) y la de empleo, a 45% (sin cambios significativos). La Secretaría de Trabajo informó, en base a los datos del SIPA, que en julio hubo 12.716 empleos registrados menos y la baja suma 266.000 en la gestión Milei. El empleo privado en blanco sumó 14 meses de caída.Según el informe de “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra” sobre el segundo trimestre de 2026, en ese período se registraron un total de 22.566.000 puestos de trabajo, un leve crecimiento del 0,5% interanual. La cantidad de puestos de trabajo asalariados totales llegó en el segundo trimestre a 16.480.000 (73% del total), lo que implicó una caída del 0,8% interanual. Dentro de ese rubro, quienes cobran un salario en blanco son 10.880.000 puestos (un 48% del total), una baja anual de 1,4%. Los puestos de trabajo informales llegaron a 5.601.000 (25% del total), lo que implicó un avance de 0,5% frente al mismo período del año pasado. Pero los puestos de trabajo no asalariados —cuentapropistas y patrones— sumaron 6.085.000 (27%), con una fuerte alza de 3,9% interanual. “Tratamos de que se regularicen los puestos de trabajo y no que se expulsen. Estamos a favor de la autonomía; el mundo apunta a la autonomía”, dijo días atrás el secretario de Trabajo, Julio Cordero, en su exposición en la comisión de Presupuesto y Hacienda para defender el proyecto de Presupuesto 2027 en el Congreso. Cordero negó que el desempleo haya crecido en base al último dato de la EPH del Indec, que mostró un alza de ese indicador, pero que fue motorizado por el avance de la tasa de actividad (más gente buscando). “Hay mucha gente que no quiere estar en relación de dependencia” dijo.“Lo que estamos viendo en el mercado laboral es la mayor destrucción en el sector formal desde la crisis de 2001/2002″, cuestionó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA. “En el sector privado es similar a la de 2018/19, pero en ese momento no hubo un ajuste fuerte en el empleo del sector público. Por ende, si tomamos en cuenta públicos y privados, la situación actual es peor. Lo más llamativo es que esta crisis se produce en un contexto económico muy distinto al de 2018/19. Por entonces, la crisis macro ya se había desatado y, en cierta medida, el gobierno de Macri hacía lo que podía. Ahora estamos lejos de atravesar una crisis semejante, al menos por ahora, y el mercado formal de trabajo muestra un comportamiento igual o peor”, aclaró el especialista. “En cuanto a los ingresos, la respuesta de los hogares a la destrucción del empleo formal es enviar a sus integrantes al mercado a hacer lo que se pueda. Básicamente, salir a trabajar por cuenta propia en condiciones de informalidad. Los ingresos son mucho más bajos, las condiciones mucho peores, y más integrantes por cada hogar tienen que trabajar para tratar de sostener ingresos”, cerró Campos. Por Francisco Jueguen
Crece el trabajo low cost: hay más trabajadores, pero con peores salarios
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