Una mañana de abril, Y.R. salió del estacionamiento de su departamento en el área de Dallas-Fort Worth rumbo a su trabajo en la construcción cuando dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la interceptaron. Esta mujer hondureña de 37 años llevaba casi un año llenando formularios, realizando pruebas de ADN y sometiéndose a inspecciones de vivienda con un solo objetivo: sacar a su sobrina de 11 años y a su sobrino de 14 de un albergue federal. En lugar de recibir la custodia, terminó dos semanas detenida y bajo un proceso de deportación.El caso de Y.R. no es aislado. En todo Texas y el resto de Estados Unidos, abogados y defensores de derechos humanos denuncian que las agencias federales están utilizando a los menores indocumentados como "cebo" para identificar, atrapar y deportar a los familiares que intentan acogerlos.¿Por qué las familias afirman que el ICE utiliza a los niños migrantes como "cebo"?Durante años existió una normativa que impedía a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) compartir la información de los potenciales tutores o "patrocinadores" con las autoridades migratorias. Sin embargo, la eliminación de esta restricción abrió la puerta a una estrategia coordinada: cada vez que un familiar indocumentado inicia los trámites para reclamar a un menor, sus datos terminan directamente en manos del ICE."Está ocurriendo en secreto y por eso es menos evidente para el público en general que las separaciones familiares en la frontera, pero el impacto de trauma es el mismo", advierte Alexa Sendukas, abogada del Proyecto de Representación de Inmigrantes de Galveston-Houston, en una charla con el Texas Tribune.Hasta marzo de 2026, reportes de emisoras locales registraron al menos 100 arrestos de patrocinadores bajo este esquema en todo el país. La consecuencia inmediata es el terror: sabiendo que presentarse ante el gobierno puede significar la cárcel o la deportación, muchas familias han dejado de acudir a los albergues, dejando a los niños atrapados en un limbo institucional.¿Cómo un trámite de custodia se convierte en un laberinto burocrático y una trampa de arresto?El calvario para los allegados combina exigencias burocráticas casi imposibles con trampas de detención. Para calificar como patrocinador, el gobierno exige someterse a pruebas obligatorias de ADN para comprobar el parentesco biológico, así como a la acreditación fiscal mediante un número ITIN -un trámite ante el IRS que exige entregar el pasaporte original durante semanas-, además de inspecciones de vivienda y el registro de huellas dactilares de cada adulto que resida en el hogar.Para abogadas dedicadas al derecho juvenil como Becky Wolozin, se trata de "una situación verdaderamente kafkiana, con trámites interminables que poco tienen que ver con la seguridad del niño". El caso de M.R. refleja esta trampa con dureza: cuando esta madre salvadoreña acudió a una cita para realizarse la prueba de ADN pedida por la ORR para recuperar a su hija de 9 años, los agentes del ICE ya la estaban esperando en el lugar. Hoy lleva tres meses detenida en Luisiana a la espera de ser deportada, mientras su pequeña continúa encerrada en un refugio de Texas.¿Qué le ocurre a la mente de un niño tras pasar cientos de días encerrado en un albergue?Aunque la cantidad total de niños bajo custodia de la ORR se redujo a 1.800 en junio de 2026, el tiempo que cada menor pasa retenido se ha disparado. Durante el último año fiscal, el promedio de permanencia alcanzó los 117 días, el doble que en administraciones anteriores y el triple que hace una década, llegando a casos extremos como el de los sobrinos de Y.R., quienes pasaron casi 400 días encerrados.Esta prolongada incertidumbre genera secuelas psicológicas devastadoras. La pediatra Sural Shah señala que la estancia continua en estos centros destruye la confianza infantil y genera un trauma de apego profundo, donde los pequeños comienzan a preguntarse por qué sus familiares no van a buscarlos. El dolor se manifiesta de forma desgarradora: F.S., una madre guatemalteca arrestada tras intentar recuperar a su hijo de 13 años, relata que el menor debió ser ingresado en un hospital psiquiátrico por ataques de pánico severos al culparse a sí mismo por la detención de su madre. En el día a día, los mismos niños describen los albergues como verdaderas prisiones donde deben pedir permiso para cualquier actividad y donde los hermanos son separados por género, pudiéndose ver apenas una hora a la semana.¿Qué responde el Gobierno frente a las denuncias de los defensores?Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defienden las intervenciones asegurando que el objetivo exclusivo de estos cruces de datos es "proteger a los niños vulnerables del abuso y la explotación sexual". Un portavoz de la agencia argumentó que las verificaciones estrictas y la presencia del ICE buscan evitar que los menores caigan en manos de redes de tráfico humano o de personas con antecedentes graves, citando arrestos de patrocinadores con registros de homicidio, fraude y posesión de pornografía infantil.No obstante, los equipos legales que representan a estas familias desmienten esta versión con los propios documentos oficiales en la mano: la inmensa mayoría de las madres, tías y abuelos arrestados -como Y.R. o F.S.- son trabajadores de la construcción o de servicios sin un solo antecedente penal, cuyo único delito fue intentar sacar a sus niños de un albergue estatal.
Confirmado en Texas | ICE está arrestando a familias que se presentan para hacerse cargo de niños migrantes en albergues federales: "Los usan como cebo"
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