Con la confianza renovada tras el “tsunami azul”, los demócratas ahora analizan como lidiar con Trump

Con la confianza renovada tras el “tsunami azul”, los demócratas ahora analizan como lidiar con Trump

WASHINGTON.- El entusiasmo fulgurante que se apoderó de los demócratas desde la noche del martes, con un “tsunami azul” en las urnas que dejó malherido al gobierno de Donald Trump, ya empezó a dar paso a un profundo debate en las filas del partido opositor sobre qué enfoque adoptará en el Congreso una vez que asuma su control, el 3 de enero, y cómo lidiará con los últimos dos años de la administración republicana y el poder de veto del presidente.Con menos de dos meses por delante para que se plasme en las bancas la reconfiguración política que arrojaron las elecciones de medio término, la gran pregunta estratégica para los líderes demócratas es cuánto esfuerzo dedicarán desde el Capitolio a investigar al mandatario norteamericano y su gestión, y cuánto a ocuparse de la agenda económica y el elevado costo de vida que dominaron la campaña e impulsaron un triunfo de una magnitud impensada.El presidente Donald Trump, en un acto en la Casa Blanca.Alex Brandon - AP“Los estadounidenses eligieron a los demócratas de la Cámara de Representantes porque desean ver un cambio drástico de rumbo. Y eso es lo que vamos a ofrecer”, afirmó Hakeem Jeffries (Nueva York), actual líder de la minoría en esa cámara y que probablemente pase a ser su primer presidente afroamericano en la historia. Los demócratas ya se aseguraron allí por lo menos 240 escaños con contiendas aún por definir, que ampliarían su predominio.“No fue simplemente una ‘ola azul’. Fue un tsunami estadounidense”, se entusiasmó Jeffries, que afirmó que los demócratas se centrarán en lograr resultados “basados en la asequibilidad” en lugar de buscar venganza contra Trump y sus aliados. El demócrata Hakeem Jeffries (Nueva York), actual líder de la minoría en la Cámara de Representantes.KEVIN DIETSCH - GETTY IMAGES NORTH AMERICASin embargo, esa no parece ser una visión unánime en el partido, enfrascado en su propia pulseada interna entre el establishment de corte centrista y las facciones más progresistas por el rumbo que tomarán los demócratas durante los próximos dos años.Con una mayoría consolidada en la Cámara de Representantes y en el Senado, los demócratas controlarán los comités y tendrán la facultad de citar a comparecer a funcionarios de la administración Trump, investigar medidas de su gestión y, potencialmente, iniciar procesos de impeachment contra el mandatario.En la misma noche del martes, cuando la espuma electoral aún estaba a tope, el representante demócrata Robert Garcia, quien ganó su reelección en California y se espera que presida el poderoso Comité de Supervisión de la cámara baja, lanzó un mensaje en X tan corto como desafiante hacia los republicanos: “Contraten abogados”.Garcia dijo a The Washington Post que su advertencia estaba dirigida principalmente a las personas de la Casa Blanca que “participaron en corrupción” y se enriquecieron. “La familia criminal de Trump es nuestra principal prioridad de investigación”, advirtió el legislador, uno de los que más énfasis puso sobre las actividades del clan presidencial y al manejo de los archivos del caso Epstein. “Debemos tener muy claro que el pueblo estadounidense se expresó de forma contundente y directa: quiere un cambio. Están cansados ​​de la destrucción y la corrupción de Trump y de esta administración", sostuvo en una conferencia de prensa.De acuerdo a un reciente estudio de Gallup, la percepción de los norteamericanos sobre la corrupción gubernamental en Estados Unidos está en su nivel más alto en 20 años: el 89% afirma que está generalizada, diez puntos más respecto al año pasado.El presidente Donald Trump, en la Casa Blanca.MANDEL NGAN - AFPLaura Blessing, investigadora del Instituto de Asuntos de Gobierno de la Universidad de Georgetown, consideró que la fiscalización será el terreno donde posiblemente se verá “la mayor acción” demócrata.De todas formas, las discrepancias entre los demócratas sobre el enfoque central a adoptar en el nuevo Congreso se han hecho públicas con el correr de las horas tras el histórico triunfo electoral.El senador demócrata Sheldon Whitehouse (Rhode Island), que ha impulsado múltiples investigaciones y denuncias de supervisión dirigidas a la administración Trump, hizo un pedido de equilibrio. Llamó a investigar con estrategia, sin que ello distraiga al partido de los problemas por los elevados costos de vida que enfrentan las familias norteamericanas.“Si no encontramos soluciones que funcionen y la vida de las personas no mejora ni se vuelve más llevadera, entonces los votantes también se cansarán de nosotros”, advirtió, por su parte, el congresista demócrata Adam Gray, quien obtuvo su segundo mandato en California. “Una cuestión es si las dos facciones de la coalición demócrata podrán alcanzar un acuerdo duradero. Se avecinan disputas políticas —incluidas las relativas a la financiación del gobierno, la restauración de los subsidios a la atención sanitaria y posibles procesos de destitución—, todo lo cual podría poner a prueba la unidad de los demócratas”, señaló The Wall Street Journal. Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte durante el gobierno de Joe Biden y uno de los posibles aspirantes para la carrera presidencial demócrata de 2028.Facebook Secretary Pete ButtigiegAl referirse al “tsunami azul”, Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte durante el gobierno de Joe Biden y uno de los posibles aspirantes para la carrera presidencial demócrata de 2028, sostuvo que “no solo existe indignación por lo que los republicanos hicieron mal”, sino que los resultados son también “una invitación a los demócratas a ponerse manos a la obra y centrarse en los temas que motivaron a la gente a acudir a las urnas”.Además, instó a los demócratas a actuar con rapidez para formalizar una agenda. “Se trata de identificar todas esas cuestiones que cuentan con un respaldo abrumador”, explicó Buttigieg, que mencionó medidas como el aumento del salario mínimo, la ampliación de Medicaid y del crédito fiscal por hijos, entre otras.“Si presentamos estas propuestas de forma sucesiva y rápida, desafiaremos a la Casa Blanca a que intente obstaculizarlos”, agregó, en referencia al poder de veto que mantiene Trump y que el presidente ya advirtió que usaría. Ese es, precisamente, uno de los ejes que sobrevolará la agenda legislativa el año próximo. Para anular un veto presidencial se necesitan dos tercios de ambas cámaras, y los demócratas están lejos de esa cifra.El presidente Donald Trump, en un acto en la Casa Blanca.Alex Brandon - AP“En muchos sentidos, la amenaza de veto es más importante, ya que se produce antes de un veto efectivo y, por tanto, puede dar lugar a importantes procesos de negociación y diálogo entre el presidente y el Congreso, los cuales pueden influir en la configuración de los proyectos de ley que llegan al Salón Oval”, señaló en una entrevista televisiva el politólogo Robert Spitzer, de la Universidad Estatal de Nueva York en Cortland y autor de dos libros sobre el tema.Trump deberá convivir sus últimos dos años de mandato con un Congreso muy adverso, y distintos dirigentes demócratas ya apuntaron que deberán encontrar vías de colaboración con el presidente y legisladores republicanos.La veterana senadora Elizabeth Warren (Massachusetts), figura central en la definición de la agenda progresista, señaló que eso incluye, llegado el caso, trabajar en proyectos de ley junto a Trump, si el presidente así lo deseara. Tras el cachetazo electoral, el magnate aseguró que está dispuesto a “trabajar” con la nueva mayoría del Congreso.La senadora demócrata Elizabeth Warren.Getty Images“Hay proyectos de ley muy populares que podemos someter a votación para decirles a los republicanos: ‘O actúan o se callan’. Pongan fin a la guerra al otro lado del mundo. Tenemos el control del presupuesto. No podemos hacerlo todo, pero podemos hacer mucho, y más nos vale hacerlo”, dijo Warren.En la misma línea, el economista Dean Baker, cofundador del Centro de Investigación Económica y de Políticas, en Washington, sostiene que los demócratas pueden diseñar medidas tan populares que a Trump le resulte políticamente costoso rechazarlas, por ejemplo, vinculándolas a las negociaciones de presupuesto.Por Guillermo Idiart

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