Compró una oficina en una ex fábrica en Colegiales y la reformó aprovechando al máximo la estructura

Compró una oficina en una ex fábrica en Colegiales y la reformó aprovechando al máximo la estructura

“El departamento no estaba inhabitable, pero estaba desangelado y tenía mucho potencial en desuso”, confiesa el Arq. Pablo Giterman. A la posible compradora, la conocía de años: es amiga de su hermana y fue su primera profesora de yoga. Por esa confianza, justamente, habían ido juntos a ver varios departamentos antes de llegar a esta ex fábrica devenida en edificio de viviendas. Para nivelar la losa de hormigón de la terraza, los arquitectos debieron separar en dos niveles y rellenar.Javier Agustín Rojas“Fuimos a verlo porque quería entender si realmente tenía el potencial que ella le veía”, cuenta Pablo. Con su terraza de membrana abandonada frente al predio de la Facultad de Agronomía de la UCA, la conclusión fue que lo que tenían para ganar era mucho. Después de firmar, empezó un trabajo integral para el que Pablo convocó a su amiga y colega Alejandra Esteve, arquitecta y herrera detrás de Morsa Taller. La baranda de la escalera colgante se convierte en un escritorio que aprovecha al máximo este espacio de transición. Detrás, el lavarropas queda a resguardo.Javier Agustín RojasDe cero“El punto de partida para la reforma era un loft clásico, con una terraza que estaba en desuso”, cuenta Pablo. La losa curva de hormigón recubierta en membrana (a la que se accedía solamente a partir de una puerta con escotilla) había hecho que se desaprovechara lo que para la dupla de arquitectos debía ser la vedette de la propiedad: una terraza con vistas verdes abiertas al predio universitario.“En la escalera, combinamos el hierro con madera para darle mayor calidez”, asegura Alejandra. Al igual que la escalera, la consola del cuarto es colgante y está hecha en hierro. Javier Agustín RojasDe la estructura original quedaron las losas y pisos de cemento, que se mejoraron. Después se hizo un trabajo de diseño que atravesó todo: desde las escaleras, muebles y ventanas hasta los tiradores de las puertas. Contra la baranda, un mueble de hierro y chapa pintado al horno (Morsa Taller) suma guardado y aprovecha el espacio aéreo.Javier Agustín Rojas“La estrategia consistió en incorporar la terraza, no solo como un ambiente más, sino como el espacio más importante de la casa”, explica Pablo. No lo dice solo por lo que significó tener un exterior sino por el cambio que trajo consigo esta apuesta por un espacio construido íntegramente en vidrio que funciona como una gran claraboya.El vanitory está íntegramente hecho en hierro pintado al horno (Morsa Taller). Javier Agustín RojasDesde la terraza cuelga la escalera, que baja configurando una estantería y baranda. Cada elemento de la casa se diseñó para cumplir con más de una función: un escalón funciona de banco, una baranda se convierte en biblioteca y escritorio, la estantería es también la baranda en el dormitorio.La planta abierta se mantuvo, aunque se cambiaron las escaleras y todo el mobiliario.Javier Agustín RojasA medida“Mi decisión de trabajar con Ale el proyecto tuvo que ver con que ya veníamos trabajando juntos, pero también con la tranquilidad que me daba poder delegar en ella el interiorismo”, confiesa su colega y amigo. Elección atípica y personal: todo el mobiliario de la cocina se hizo en hierro pintado al horno en amarillo con mesadas de granito y azulejos de terminación mate. Javier Agustín RojasEsa alianza definió también esta elección por el hierro en lo estructural y en el mobiliario. “Es el material con el cual trabajamos principalmente en Morsa Taller”, explica Alejandra. Lejos del capricho, su preferencia por este material tiene que ver con las posibilidades estructurales que tiene, la ductilidad y rapidez de ejecución. La isla central de la cocina es móvil.Javier Agustín Rojas“Los muebles son de hierro pintados al horno, ya que la clienta quería jugar con algunos elementos de color pleno en la cocina y baños”, asegura. De los tiradores a los portarrollos, pasando por vanitorys, escaleras y bibliotecas, todo se diseñó a medida y ejecutó en el taller. “Todos los colores que elegimos buscaban darle mayor luminosidad al espacio”.Javier Agustín RojasEl hierro nos permitió realizar el esfuerzo estructural de colgar la escalera, construir un prisma vidriado y cargar cada uno de estos elementos con un programa específico, manteniendo un espacio diáfano y liviano.”— Alejandra Esteve, Morsa TallerAdentro y afueraLa idea de aprovechar la terraza fue propuesta por la dupla, igual que la apuesta por un sector interior vidriado. “Lo que sí había pedido la dueña de casa era que desde las plantas de abajo se pudiera ver el cielo”, aclara. La solución a su pedido fue este prisma vidriado que alberga el escritorio y lavadero y funciona como espacio de transición sin interferir en el recorrido de la luz.Casa en ex fábricaJavier Agustín Rojas“La solución tiene algo de la casa Pawson, una obra de John Pawson, un arquitecto inglés”, confiesa Giterman. En su versión, el vidrio se apoya sobre una de las medianeras y una estructura de hierro. En la otra medianera, una malla metálica ofrece resguardo y funciona como soporte al verde.Con las copas de los árboles ahí nomás y un juego de tensores a la espera de las enredaderas, el conjunto se adivina bien verde en un futuro cercano.Javier Agustín RojasPara poder dar un uso pleno al espacio y que funcione como patio con parrilla y canteros con plantas en altura, el primer desafío era estructural: había que rellenar y separar en niveles.La ubicación privilegiada en el pulmón verde de Colegiales.Javier Agustin Rojas“En ese sentido el pasado fabril de la estructura fue clave, porque pudimos rellenar y ganar en aislamiento incluso, sin que eso represente un problema”, concluye.

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