¿Cómo transformar un galpón industrial en un museo de fotografía de nivel internacional?

¿Cómo transformar un galpón industrial en un museo de fotografía de nivel internacional?

El sábado 25 de julio, en el marco de las actividades de extensión del Mes de la Arquitectura que organiza el CPAU, una visita técnica y curatorial permitió conocer el programa arquitectónico de Fundación Larivière en el Distrito de las Artes de La Boca.El proyecto desarrollado por el estudio Clusellas + Ades junto con Machado & Silvetti resolvió el desafío de convertir una tipología fabril tradicional en un equipamiento de alta precisión técnica, capaz de proteger y exhibir un patrimonio de más de 3.000 fotografías.La actividad puso en valor la articulación entre la infraestructura técnica del edificio y su dinámica cultural contemporánea. La jornada inició con la recepción de Clarisa Rueda, directora ejecutiva de la institución, y las palabras de Felisa Larivière, presidenta de la Fundación.Tipología, escala e impronta materialLa transformación del sitio no partió de una negación del entorno, sino de una lectura tectónica y funcional del paisaje urbano de La Boca. Sobre la calle Caboto, a metros de la Usina del Arte, la propuesta apela a una geometría rigurosa y a un frente de chapas plegadas de aluminio anodizado que reinterpreta la fisonomía tradicional de los galpones industriales de la zona, logrando un equilibrio entre la impronta fabril del barrio y la delicadeza del programa museístico.Durante el recorrido, el arquitecto Mariano Clusellas analizó cómo la memoria del lugar guió la intervención. “La Boca es un barrio multifuncional, que ha sido históricamente un sector de habitación, pero también un distrito industrial vinculado al puerto y a la actividad naval”, comenzó.El nudo central para llevar un galpón industrial al nivel de exigencia de un museo internacional radica en la guarda del acervo. Para asegurar parámetros estrictos de humedad y temperatura de forma permanente, la caja del depósito principal (denominada técnicamente el "tesoro") se concibió como un prisma de hormigón armado que no toma contacto con las medianeras, el suelo ni la cubierta exterior.“La primera decisión clave del proyecto es que el depósito está exactamente en el medio, en el sentido de que está separado de las dos medianeras, está separado del suelo y está separado del techo, del frente y del fondo del mismo modo. Está suelto”, detalló Clusellas sobre la resolución constructiva de esta cápsula.“El tesoro es una habitación que está encima de donde ahora estamos parados. Como estructura, si el depósito estaba acá, había que llegar al piso de arriba y decidimos que podíamos llegar por un lado o por el otro. Descubrimos que había una relación entre cómo funcionaba esa circulación y la actitud figurativa del edificio respecto de la calle”, siguió.Así, explicó que el depósito apoyado en dos columnas pasa a ser la entrada, articulada por una circulación doble: por un lado, una escalera y, por el otro, un montacargas que conecta toda la circulación con gran libertad de funcionamiento.Esta estructura organiza la distribución del programa en altura: mientras la librería especializada y el hall se ubican en la llegada sobre la planta baja, abriéndose a la gran sala de exposiciones de doble altura, la planta alta aloja la biblioteca de la institución y suma un espacio flexible hacia el frente para talleres, conferencias y reuniones, además del Tesoro.Dos parcelas, dos lógicasEl conjunto como lo conocemos hoy se completó con la anexión de una parcela contigua, resolviendo dos lógicas constructivas complementarias.“Este edificio era un galpón originalmente que se demolió y volvimos a construir, mientras que el edificio de al lado es un galpón al que se le hizo un trabajo de reciclaje”, explicó Clusellas.“La estructura general es muy parecida a la original, pero cambia totalmente la pendiente del techo, las alturas interiores y la existencia de una estructura de hormigón que articula los mecanismos de relación de las partes”, sumó Juan Ades.Así, funcionan como dos edificios independientes unidos por una puerta que permite unirlos y lograr un único recorrido. O no.Accesibilidad e inserción urbanaConvertir el espacio industrial en un equipamiento abierto a la comunidad exigió también reimaginar la relación de la fachada con la vereda alta, tradicional de La Boca. Ades explicó cómo la resolución de la rampa accesible terminó creando un ámbito cívico intermedio“Generalmente todas las veredas de La Boca no tienen estas condiciones de accesibilidad pues no son instituciones. Acá el gran desafío era poder poner la rampa y la oportunidad de unir los dos edificios de manera muy genuina y clara a través de un espacio común que se da en la vereda”.La jornada continuó con un recorrido por la exposición de Marcos López a cargo del coordinador general de la fundación, Gaspar Carvajal. Durante el trayecto, los arquitectos del CPAU mantuvieron un activo intercambio con los proyectistas y con el equipo de la Fundación, consultando sobre los detalles del edificio, el mantenimiento museográfico y los desafíos del patrimonio en el tejido urbano.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.