Históricamente, la cumbia carga con prejuicios que van más allá de lo musical. Durante décadas, los artistas y su público fueron objeto de etiquetas y estereotipos que contribuyeron a desvalorizar la movida tropical y a relegarla dentro de la escena cultural. Y, frente a esos preconceptos, el género debió conquistar espacios y reconocimiento, mientras aún combate los estigmas que aún condicionan su percepción en la cultura popular.En ese escenario, surge La Paranoli, una fiesta que desafía esos imaginarios y hace de la diversidad una de sus principales marcas distintivas. Su propuesta invita a una experiencia en la que las diferencias enriquecen la pista mientras la cumbia se reivindica como un punto de encuentro para distintas identidades y generaciones.Nació hace 17 años en el local Bajo Club de San Isidro, de la mano de la cantante y artista Delfina García Contestabile, bajo el nombre de Paranolimartes, como una varieté cultural que se celebraba cada martes y combinaba teatro, circo, pintura en vivo, danza y música, con una convocatoria de no más de 200 personas.“En ese entonces, no había tantas redes sociales. Recién aparecía Facebook. Entonces, la forma de comunicar era a la antigua: con flyers de papel y los pegábamos por todos lados. Ya fuera universidades, bares o centros culturales, y también salíamos a repartirlos en mano para invitar a la gente”, contó la creadora de la fiesta en diálogo con Clarín.Fue así que, ante la creciente demanda, Delfina trasladó la fiesta al bar Catalejo, también ubicado en San Isidro. Allí, el crecimiento de la convocatoria se hizo aún más evidente: cada viernes se formaban largas filas desde temprano y muchos asistentes llegaban hasta dos horas antes para asegurarse uno de los 500 lugares disponibles.Hace un año, La Paranoli —que contempla el 90% de mujeres en su producción— desembarcó en el emblemático Tattersall del Hipódromo, un nuevo escenario para la fiesta que mantiene intacta su esencia y aumentó su poder de convocatoria, ya que continúa reuniendo a fanáticos de la cumbia de distintos rincones de Buenos Aires, de otras provincias e incluso del mundo, que llegan atraídos por el boca en boca, dispuestos a conocer y disfrutar el universo que propone.“Cuando nos mudamos al Tattersall con capacidad de 2000, la primera fecha se agotó a los 2 días. Ahí me di cuenta de que teníamos algo grande entre manos. No solo había mucha confianza en la fiesta sino también un público superfiel que creció muchísimo en los últimos 12 meses”, remarcó García Contestabile.La adaptación al salón del Hipódromo implicó un gran desafío: hubo que organizar innumerables reuniones, redefinir las formas de trabajo e incorporar nuevas personas a los equipos para profesionalizar la fiesta en todos sus aspectos.Sin embargo, el esfuerzo dio sus frutos porque La Paranoli no solo logró conservar su esencia bajo la consigna Respeto y amor, sino también convocar artistas de primer nivel como La Delio Valdez, Néstor en Bloque, Jambao y Los Palmeras.La fiesta abre sus puertas a las 22 y continúa hasta las 4 de la madrugada. Pero la experiencia empieza incluso antes de llegar a la pista: al cruzar el pasillo del Tattersall, cubierto por un toldo con estructura de carpa e iluminado con luces de neón fucsias y verdes, la atmósfera ya anticipa una experiencia fuera de lo común.Para los amantes de la pintura y el arte, justo al lado de los ingresos al inmenso salón de 1.400 m², hay una carpa improvisada bautizada El Cuelgue, donde se puede disfrutar de una mini exhibición de distintas piezas artísticas.Mientras tanto, al lado, el clima cambia: una carpa iluminada con una tenue luz violeta y tres sets de luces cálidas alrededor de una mesa vestida de blanco crean una atmósfera esotérica.Allí, una tarotista ofrece tiradas evolutivas breves con el reconocido mazo Rider-Waite, a cambio de un aporte voluntario cuyo monto elige cada consultante. Y, a juzgar por la extensa fila de hombres y mujeres, queda claro que quienes escuchan a Mario Luis, Dalila, Damas Gratis y Ángela Leiva también quieren conocer qué les depara el amor o si ese pretendiente finalmente va a volver.La ambientación del espacio al aire libre merece un párrafo propio. Entre el piso de piedra grisácea, los metegoles, el recorrido de luces cálidas y el carro de comidas, el predio adquiere una estética que se aleja de la imagen habitual del Hipódromo de San Isidro.Todo acompañado por una amplia oferta gastronómica.Cuando parece que ya no hay nada más por descubrir, aparecen distintas intervenciones: performers en rollers con capas de luces de neón y malabaristas que juegan con elementos luminosos.Además, la fiesta incorpora expresiones artísticas vinculadas a la cultura LGBTQ+ al sumar dos drag queens que circulan entre el salón y el sector al aire libre.De esta manera, la diversidad creativa y la convivencia de lenguajes en la fiesta rompen con los estereotipos que pesan sobre la movida tropical y cuestiona los prejuicios, reuniendo lo popular con el arte y la espiritualidad.En tanto, el emblemático salón del Hipódromo también cuenta con una ambientación propia: un escenario ovalado, rodeado de palmeras, recrea una estética tropical.Algunos postes separadores azules organizan la distribución del salón: a la izquierda del escenario delimitan dos sectores VIP, mientras que frente a él establecen el área destinada al baile y al disfrute de los shows en vivo, y los sets de DJ.Mala Fama y Orquesta Kaluqueña fueron los encargados de musicalizar la última edición de octubre de La Paranoli. Pero la noche tuvo un significado especial para Hernán Coronel, quien es habitué de la fiesta, y este año se subió al escenario de La Paranoli por primera vez.Por eso, algunos de sus compañeros de MasterChef Celebrity, como Mike Amigorena y Sebastián Presta, se acercaron para acompañarlo en la experiencia, que se sumó a su intensa agenda de grabaciones para el reality culinario de Telefe.En sintonía con la trayectoria que respalda su nombre, la llegada de Hernán al sector VIP no pasó inadvertida, ya que apareció rodeado de un numeroso equipo y de sus músicos. Sin embargo, el cantante de Mala Fama mantiene la sencillez y el estilo de siempre: un look deportivo y liviano, esta vez en negro, acompañado por la infaltable gorra.Los tiempos de un rockstar de la movida tropical tienen sus propias reglas y Hernán lo sabe. Los retrasos son moneda corriente y, en medio de esa dinámica, se hace un lugar para algunas charlas fugaces con los suyos, a contrarreloj, mientras su gente y su banda lo esperan frente al escenario para disfrutar de sus grandes éxitos.Lo cierto es que la exposición que le proporcionó MasterChef Celebrity parece haber potenciado aún más el vínculo de Hernán con sus fanáticos, una conexión que quedó en evidencia durante la La Paranoli, donde la efusividad del público se mantuvo intacta durante todo el show, en el que sonaron sus clásicos, como La marca de la gorra, Made in Argentina y Que se mueran los feos.La próxima fecha de La ParanoliEste viernes 6 de noviembre, La Paranoli celebra sus 17 años en la movida tropical como una de las fiestas de cumbia más destacadas de Zona Norte. Para festejar este nuevo aniversario, la celebración contará con shows en vivo de Los Palmeras y La Sonora Master, además de los sets de DJ de Magui Sounds y Yuber.
Cómo es La Paranoli, la fiesta que combina cumbia con tarot, drag queens y muestra de arte en el Hipódromo de San Isidro
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