Hay edificios que sobreviven a sus nombres y a sus dueños; y que con el paso del tiempo se convierten en referencias de una ciudad, puntos de encuentro y hasta en una forma de explicar cómo cambió un lugar. En Punta del Este, Uruguay, uno de ellos es el antiguo Conrad, el enorme hotel y casino frente a Playa Mansa que abrió sus puertas en 1997 y que, casi tres décadas después, se prepara para atravesar la transformación más profunda de su historia.El actual Enjoy Punta del Este será reconvertido en un complejo que reunirá hotel, casino, residencias, gastronomía y un centro comercial ampliado. Pero, la estructura original se mantendrá mientras buena parte del edificio será reciclada y cambiará la forma en la que funcionan y se relacionan sus distintos espacios.La transformación en el nuevo Fasano Península comenzó a tomar forma a principios de 2026, cuando el grupo brasileño JHSF Península acordó adquirir el complejo por US$160 millones. “El Enjoy es un activo emblemático para Uruguay, con una ubicación privilegiada y una operación ya consolidada. Lo que identificamos fue una oportunidad clara de evolucionar este activo”, explica Augusto Martins, CEO de JHSF. La idea, agrega, es convertirlo en “un destino completo”, donde convivan distintas actividades dentro de un mismo emprendimiento.Así será el Fasano PenínsulaAsí quedará el frente del edificio del nuevo Fasano Península en Punta del Este“Trabajamos con mucha madera y materiales cálidos para que no se perciba como un mega hotel, sino como un espacio más personal”, explica Carolina Proto, la arquitecta brasileña que lidera la dirección integral de la reconversión. Su objetivo, resume, es evitar los espacios donde una persona “entra y se siente diminuta” y trabajar, en cambio, con ambientes de escala más humana.Las obras se realizarán sin cerrar el complejo. Según JHSF, el proyecto está dividido en etapas: una primera fase está prevista para fines de 2026, ya bajo la marca Fasano, y la segunda tendría su apertura hacia fines de 2027.“El Conrad marcó un antes y un después porque ayudó a cambiar la estacionalidad de la ciudad”, recuerda. Ahora, sostiene, el nuevo complejo podría volver a atraer público hacia la Península, en momentos en que La Barra, Manantiales y José Ignacio concentran buena parte del movimiento hacia el este.Proto llegó a Punta del Este en 2005 con la idea de vivir allí apenas un año y terminó quedándose dos décadas. En ese tiempo fundó Obra Prima, un estudio que hoy tiene cerca de 40 profesionales y proyectos en Uruguay, Brasil, la Argentina, Portugal y otros mercados. Su relación con Fasano comenzó en 2008 y tuvo como uno de sus primeros grandes trabajos a Fasano Las Piedras. Hoy, aquella alianza alcanza una escala completamente distinta: liderar la reconversión de uno de los edificios que marcaron la historia reciente de Punta del Este. En paralelo, la arquitecta trabaja en Casa Living Manantiales, un desarrollo residencial ubicado en La Carolina del Mar, el exclusivo barrio cerrado de 45 hectáreas conocido como “el jardín del océano”. Ya se lanzaron los primeros dos módulos con 18 departamentos cada uno con dos dormitorios, tres dormitorios y penthouses exclusivos, desarrollados en planta baja y cuatro pisos, con el último nivel retirado. Los de dos dormitorios tienen 161 m² totales, los de tres dormitorios, 262 m² y los penthouses de 287 m² más una terraza de 150 m². En Casa Living Manantiales, la laguna, el bosque y el mar conviven a pocos metros Además, el proyecto contará con amenities como club house, pileta descubierta, pileta climatizada, gimnasio, spa y un sector deportivo con canchas de pádel y de tenis.“El 80% está vendido”, afirma Mariano Galeazza, director de Desarrollos Norte, una de las desarrolladoras junto a la firma desarrolladora Baalbec, Ignacio Colombo de Casa Living San Isidro, y Donato Group que con 50 años de trayectoria en Punta del Este y más de 300 proyectos desarrollados en Uruguay, Argentina y Estados Unidos, que son los propietarios de la tierra.Una novedad es que Proto está terminando el diseño de los dos nuevos módulos que se lanzarían antes de fin de año. “Van a ser dos edificios más chicos que los actuales, con dos unidades por piso, cada una de tres dormitorios”, detalla Galeazza.La vista que tendrá uno de los departamentos del emprendimientoEl emprendimiento reúne una serie de elementos difíciles de repetir en una misma geografía: la laguna, el bosque y el mar conviven a pocos metros, creando un marco natural singular. “La tierra tiene una característica muy especial, porque ofrece vistas a dos aguas y naturalezas muy distintas. En un mismo departamento se puede mirar la calma de Laguna Blanca o abrirse hacia el Atlántico, con sus sonidos, su vegetación y su energía”, resume la arquitecta, una “enamorada” de Punta del Este. De hecho, fue el destino por el que dejó su país natal, Brasil. “En Punta, mis hijos podían ir en bicicleta al colegio”, recuerda Proto que se mudó por un año y ya lleva 20 en la ciudad esteña donde tiene la filial central de su estudio y, además, una oficina en San Pablo.- Tu vínculo con Fasano nació, paradójicamente, de un proyecto que recomendaste no hacer. ¿Cómo fue esa historia?- Una clienta brasileña quería desarrollar unas casas para vender en José Ignacio. Era un proyecto enorme y, para mí, hubiera sido muy importante hacerlo. Pero cuando analizamos los números vi que no iba a generar la rentabilidad que ella esperaba porque el valor de la tierra era demasiado alto. Le dije con sinceridad que no creía que debiera avanzar. Ella valoró que yo fuera correcta, aun cuando significaba perder un proyecto importante para el estudio, y me recomendó al grupo Fasano. Ellos me contactaron poco después. Ese proyecto que no hice terminó cambiándome la vida: por esa recomendación me quedé en Uruguay para siempre.- Esa decisión te llevó a hoy liderar la transformación del antiguo Conrad. ¿Qué representó ese hotel para Punta del Este y qué significa para vos?- El Conrad fue muy importante para todos los que vivíamos o pasábamos los veranos acá. Marcó un antes y un después porque ayudó a cambiar la estacionalidad de la ciudad. Antes, durante el invierno, Punta estaba prácticamente cerrada: los edificios vacíos, las casas con papeles en las ventanas y muy poco movimiento. Con el hotel empezó a llegar otro tipo de turismo durante todo el año. También impulsó a que otros permanecieran abiertos en invierno. Fue un proyecto que modificó la dinámica de la ciudad.La llegada de Fasano Península creo que puede generar un efecto parecido al que produjo el Conrad hace 30 años, pero adaptado a la Punta del Este actual. Hoy hay mucha más gente viviendo durante todo el año y muchas familias que eligieron instalarse acá por la calidad de vida y la seguridad. Además del hotel, habrá un centro comercial que puede volver a atraer público hacia la Península. Hoy la ciudad está bastante dividida: quienes están en La Barra o José Ignacio muchas veces no van al centro. Este proyecto puede crear nuevamente un lugar de encuentro, con comercios, restaurantes y espacios de convivencia de buen nivel.Fiel al estilo Fasano, en el hall de Península predominará la maderaEl lobby se transformará completamente- Los hoteles Fasano suelen ser más pequeños que el edificio del exConrad. ¿Cómo se traslada su identidad a una construcción de esta escala?- Ese fue uno de los grandes desafíos. Los hoteles Fasano suelen tener una escala bastante menor; el más grande tenía alrededor de 120 habitaciones y con este vamos a unificar muchas de las actuales para llevarlas a una escala diferente y pasará de tener 300 a 200. Además, para conservar su ADN, dividimos los grandes espacios en ambientes más contenidos. El lobby, por ejemplo, será mucho más pequeño que el que tenía el Conrad. Habrá distintos restaurantes y sectores con usos propios. Trabajamos con mucha madera y materiales cálidos para que no se perciba como un mega hotel, sino como un espacio más personal y así conservar la identidad de la marca, pero también la impronta de mi estudio con la escala humana. Nunca hacemos proyectos monumentales en los que una persona entra y se siente diminuta. Buscamos ambientes pensados a la escala de quien los usa.- Algo así como sentirte en tu casa...- No. Muchas veces se dice que un hotel tiene que hacerte sentir como en tu casa, pero no estoy tan de acuerdo. Cuando uno va a un hotel quiere sentirse en un hotel, no en su casa. Lo importante es sentirse cómodo, dentro de un espacio pensado para uno y no dentro de un edificio que busca parecer gigantesco. Por eso también pensamos en que todas las partes del nuevo edificio formen parte de un mismo ecosistema, a pesar de que sean espacios independientes. El hotel tendrá su propia entrada, el casino tendrá otra y el centro comercial también. Hoy existe una especie de columna vertebral que obliga a que todo se mezcle. Con el nuevo proyecto, un huésped que no quiere ir al casino no tendrá que atravesarlo, y alguien que va al casino tampoco tendrá que pasar por el mall.- Cuando alguien viaja a otra ciudad quiere ser parte de ese lugar, sentirse un poco local. ¿Cómo se reconoce a Punta del Este en el nuevo proyecto?Primero se reconoce porque está dentro de un edificio que ya forma parte de la historia de la ciudad. No podría ser igual al Fasano de Las Piedras, al de San Pablo o a uno ubicado en Cerdeña. Cada uno tiene que responder a su lugar. Este proyecto parte de una estructura que los habitantes de Punta ya conocen y que tuvo un papel central en el desarrollo de la ciudad. La transformación busca respetar esa historia, pero darle una nueva identidad acorde con lo que Punta del Este es hoy. Por eso la estructura del edificio se mantiene, mientras que el resto será reciclado.La estructura del edificio se mantiene mientras el resto será remodelado Se busca respetar y conservar la identidad- ¿Eso pasa también en otras partes? En un mundo donde es posible conocer en tiempo real lo que se construye en cualquier otro lado, ¿cómo se logra que la arquitectura no sea idéntica?Hoy uno puede ver inmediatamente lo que se está haciendo en cualquier parte del mundo, incluso antes de que una obra esté terminada. Eso es muy enriquecedor, pero también genera el riesgo de que todo se vuelva masivo o uniforme. Por eso los arquitectos están cada vez más preocupados por conservar una identidad y, al mismo tiempo, respetar el lugar. Un buen arquitecto puede trabajar en Japón sin perder su impronta, pero entendiendo que ese proyecto está en Japón, quiénes lo van a usar y cuáles son sus características culturales y naturales.Lo mismo ocurre en Punta del Este: un proyecto tiene que respetar la naturaleza, el entorno, los vecinos y la manera en que se vive. Creo que la arquitectura está avanzando hacia soluciones más locales, y no hacia una arquitectura mundial idéntica en todas partes.- Con más de 30 proyectos en marcha, dos estudios y casi 40 profesionales, es difícil seguramente manejar la vida profesional y personal, ¿te consideras una workaholic?- No, porque amo lo que hago y no siento que estoy trabajando todo el tiempo. Como en cualquier profesión, hay un porcentaje de problemas, administración y situaciones que resolver, y otro de creatividad y glamour. Pero me gustan las personas, hablar con los clientes, conocer proveedores, investigar y proyectar. Entonces, una parte muy grande de mi trabajo no la vivo como una obligación. Aparte, mis mejores ideas aparecen en los momentos de ocio. Cuando estoy en el estudio, entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde, casi no proyecto, sino que me reúno con los arquitectos, tomo decisiones y resuelvo cuestiones administrativas. Proyecto más durante las noches o los fines de semana. El ocio es muy creativo para mí. Ahí es cuando puedo pensar con otra libertad y aparecen las ideas.Punta del EsteUruguayReal Estate
Carolina Proto, la arquitecta detrás de los hoteles Fasano, confiesa los secretos para lograr lugares memorables a los que la gente quiera volver
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