La mayoría de los problemas que experimentamos en nuestras relaciones interpersonales tienen su raíz en las emociones cotidianas que, muchas veces, no sabemos cómo administrar. Hoy quiero compartirte algunas ideas al respecto. 1. Lo que siento no es la verdadEn esta época postmoderna que vivimos, creemos que lo que uno siente es real; en especial, cuando es intenso. Pero la emoción no es una verdad objetiva; es solo lo que cada uno elige sentir. Una emoción es una “reacción psicofisiológica” (de nuestro cuerpo y de nuestra alma) que nos habla y nos dice que hay algo que tenemos que enfrentar. 2. No regulo una emoción pensándola o explicándolaLa emoción no se regula con el pensamiento o la razón; se regula con el cuerpo. ¿De qué manera? Respirando o cambiando la postura. Para que una emoción disminuya, tenemos que respirar lentamente o ponernos de pie o caminar o hacer ejercicio. Si vos sentís miedo, necesitarás gestionar esa emoción con tu cuerpo. Porque el desgaste físico permite la regulación.3. Tampoco regulo una emoción reaccionando impulsivamenteMucha gente dice: “Yo no me guardo nada; digo todo lo que siento”. Otros van a ver un partido de fútbol y descargan su enojo gritando contra el rival, convencidos de que, al sacar todo afuera, se liberan emocionalmente. Sin embargo, esto es un mito: expresar lo que sentimos de manera explosiva no nos ayuda a calmarnos. Por el contrario, puede reforzar un patrón automático de reacción que nos lleva a responder cada vez con mayor intensidad. 4. Evitar la emoción genera más sufrimientoEvitar sentir es el peor negocio que podemos hacer con nosotros mismos. “No tengo que enojarme”, “No puedo llorar”, “Voy a pensar en otra cosa”… Sin embargo, evitar una emoción no hace que desaparezca; por el contrario, puede potenciarla. Si estás triste y te esforzás por escapar de esa tristeza, lo más probable es que termines sintiéndote todavía peor. Porque la evitación funciona como un boomerang: aquello de lo que intentamos escapar termina volviendo hacia nosotros con más fuerza.Una emoción no se puede evitar porque forma parte de nuestro sistema nervioso. Nace en el cerebro y se expresa en todo el cuerpo. Por eso, no deberíamos reprimir lo que sentimos. En lugar de eso, nombrémoslo: “estoy furioso”, “tengo miedo”, “estoy ansiosa”. Ponerle nombre a lo que sentimos es una manera de administrarlo. Porque todo aquello que no somos capaces de poner en palabras podemos terminar desplazándolo hacia otros.¿Qué hago, entonces, cuando experimento una emoción? No la actúo; espero a que pase. ¿Y cuánto tarda una emoción en disminuir? Aproximadamente alrededor de algunos minutos. Se trata de un proceso fisiológico que ocurre en el cuerpo. Entonces, si estoy enojado y, en lugar de reaccionar o alimentar esa emoción con mis pensamientos, espero, en unos minutos la intensidad va a disminuir.No se trata de calmar las emociones, sino de no actuar bajo el impulso. Por ejemplo, puedo decir: “Siento bronca, pero no la voy a actuar”. Porque, si espero, mi cuerpo, que generó esa emoción, pronto va a desactivarla. Y, una vez que la emocionalidad disminuyó, puedo preguntarme: “¿Qué puedo hacer para estar mejor?”. Así es como podemos crecer interiormente y fortalecer el corazón, el espíritu y nuestros vínculos.EmociónFrases célebresBernardo Stamateas
Bernardo Stamateas, psicólogo: “Evitar sentir es el peor negocio que podemos hacer con nosotros mismos”
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