"Mi ADN contiene una marcada impronta latinoamericana; se fue gestando sin mirar tanto a Europa, lo cual en su momento fue visto como algo nuevo y hoy es algo contemporáneo. La mirada abarca no sólo la ropa sino toda la cultura, la música, los colores, la frescura. Seguí un camino donde fui construyendo ese ADN con la mezcla de texturas, de volúmenes, con siluetas menos rígidas, para mujeres más jóvenes… La expresión cabal fue el vestido de Natalia Lobo para el Martín Fierro 2009. Fue una propuesta controvertida para la crítica local, pero significó exponer mi identidad; formó parte de mi colección Etnia, un punto de inflexión en mi trayectoria. Llevé Etnia a la Semana de la Moda de Nueva York, donde cada prenda fue inspirada en mis viajes a nuestro Noroeste, Colombia, México y Bolivia. Incorporé materiales autóctonos, trabajos artesanales…” dice el diseñador visiblemente conmovido por aquella audacia disruptiva, altri tempi.Benito Fernández está cumpliendo 40 años de trayectoria con la moda y los celebró con un desfile en el Palacio San Miguel, en el marco de Argentina Fashion Week, que organiza Héctor Vidal Rivas. Su Colección Aniversario, Mi Historia, recorrió 4 décadas con 40 pasadas y una estructura conceptual armada con la recuperación de diseños icónicos, piezas asociadas a las celebrities que las usaron y prendas reversionadas que fueron hitos en su recorrido. Volvió aquel famoso vestido en patchwork que llevara Valeria Mazza, ahora corto y realizado con retazos y guardas, que Benito conservó por 30 años. Reaparecieron los corsets y polleras de fines de los ‘90 en diálogo con materiales actuales. Y una nueva versión del vestido que usó Máxima de Holanda – el del casamiento del Príncipe de Grecia- con distintas texturas y brillos.En su atelier de la calle Pueyrredón, con vistas a Plaza Francia, Fernández recibe a Viva, a días de realizado su desfile aniversario. Está más relajado, más reflexivo y crítico, tras la vorágine de vivir -y revivir- su propia vida, a través de sus creaciones.-Si hubiera un incendio, ¿qué vestido salvarías, poniendo tu vida en peligro?-El que usó Natalia Lobo. El vestido te podía gustar o no, pero nunca entendí por qué los pompones de lana o los géneros hechos en telar no se admitieran en fiestas… Esa prenda fue la que le dio la identidad a mi marca y es la que rescato de toda mi carrera. Es mi sello.-Atar los cabos, redondear conceptos y afirmarse en el medio con una identidad ¿fue un camino largo, difícil?-Cuando empecé, hace 40 años, las mujeres venían con revistas extranjeras, tenían el ojo puesto en lo europeo… Tardé en configurar esa identidad. Cometí errores, quería hacer vestidos para diferentes tipos de mujer. Cuando entraban a la tienda, encontraban pocas prendas para cada una. Quería abarcar mucho y no funcionaba. Hasta que me di cuenta de que hay que enfocarse en un nicho. Y eso me llevó mucho tiempo, no había tanta confianza en el diseño argentino… Arranqué cuando lo hicieron las agencias de modelos, las maquilladoras, las revistas de moda. Todo apareció ahí, como un fenómeno colectivo.-¿Creés que hoy hay confianza en el diseño argentino?-Sí, por supuesto. Vas a los shoppings de Latinoamérica -de Chile, Perú, Uruguay- y hay por lo menos tres marcas argentinas en cada uno. Jazmín Chebar, María Cher, Kosiuko, Ricky Sarkany, Etiqueta Negra… Y eso que no se apoyó al diseño argentino como en otros países.-¿Por qué pensás que el estado no tiene en cuenta el diseño y la moda?-Creo que se tomó al rubro como algo muy frívolo. Hace unos 20 años fui a Colombia Moda, una Fashion Week que se hace en Medellín. En ese momento éramos pocos diseñadores, estuve con Olga Piedrahíta y Oscar de la Renta. Y al cierre de la edición fue el presidente Andrés Pastrana. ¿Acá algún presidente fue a algún desfile o evento de moda? ¿No consideran que la moda es una industria como la ganadera o la automotriz? Es una lástima porque genera muchas fuentes de trabajo y como marca país es relevante. Yo soy embajador de la marca país…-También sos curador de Puro Diseño.-Ahí me llevó Dolores Navarro Ocampo, una mujer con una cabeza creativa impresionante. Ella fue la que creó Puro Diseño. En ese tiempo había productoras o estilistas brillantes. Conmigo trabajaba Luisa O’Farrell, curaba todas mis colecciones. Era una profesional que hablaba inglés, francés, escuchaba música belga… fue una camada de gente con cultura y refinamiento.-Una época de oro donde se hacía moda a puro talento. No había carrera de diseño de indumentaria, por ejemplo.-Claro. Si yo me tuve que ir a estudiar a París… Nunca pensé que iba a ser diseñador. Salí del secundario y entré a estudiar Derecho en la UCA. Dejé la carrera con 8 materias. Pero claro, ahora que re pienso mi vida, me veo mirando a mi abuela que cosía para sus 6 hijas, vuelvo a sentir olor a telas, el sonido de la máquina. La acompañaba a comprar los géneros a una sedería en Canning y Santa Fe. En la adolescencia me hacía batik en mis camisetas. Pero no lo imaginé como mi vocación, mi pasión o mi profesión. Hasta que un día le mandé un fax a mi hermano, que se había ido a hacer un master en Economía a Nueva York, pidiéndole información sobre la Parsons, la universidad de arte y diseño. Pero eran como 4 años, muy cara la vida en esa ciudad y al final terminé yendo a la Parsons Academy de París. Hice un curso intensivo. Viví allá 2 años y medio.-Volvamos a tu Colección Aniversario. ¡Qué bueno haberle dado pasarela a Josefina “Fini” Bocchino, que debutó como modelo! ¿Cómo fue?-Fue muy gracioso. Yo no la conocía. Pero en la Gala de revista Para Ti -4 días antes del desfile- se me acercó y me dijo que me quería conocer. Y que yo le había hecho el vestido de novia a su mamá. Pero no sé quién es tu mamá, le dije. Cuando dijo que era Andrea Frigerio no lo podía creer. ¡Una alegría! Además, le hice un vestido cuando tenía 7 u 8 años, y eso habrá sido para ella muy importante. La sentí muy cariñosa y la vi muy fresca. Así, la llamé para desfilar. Estuvo el padre, Lucas, en primera fila… Con él nos conocemos de chicos, por tener casa en Tortugas. Imaginate que mi colección, llamada Mi Historia, se enriqueció con nexos afectivos tan lindos… Andrea fue quien me catapultó a la fama cuando ella hacía Viva la diferencia (programa de entretenimientos que conducía, por América TV) y yo la vestía. Fue un éxito total. Fue muy mágico todo.-¿Tenías una idea de celebración que fue cambiando?-Quería hacer un video -que lo voy a hacer- entonces tuve que rever, revisar lo hecho. Y se fue armando el hilo conductor, apareció con la movilización que sentí al mirarme y mirar todo lo que había hecho en estos 40 años. Uno siempre mira para adelante, quiere hacer cosas distintas y no busca tanto en el pasado. Y ahí advertí que había cosas buenísimas. Como ese vestido que se me ocurrió hacer con trozos de género que usé… En mi taller, el mismo que tengo hace 35 años, había bolsas y empezaron a aparecer telas divinas.-¿Cómo se te ocurrió lanzar un vino?-Hace un tiempo que lo venía pensando. Y tiene que ver con un giro. Me di cuenta que la alta costura estaba sesgada, encapsulada y yo necesitaba llegar a más gente. A partir de un programa, Mañanas informales, que hice con el genio de Jorge Guinzburg, me solté. Esa noche ya estaba en el programa de Mariana Fabbiani y al otro día firmaba un contrato para hacer Los tres mosqueteros, con Fabián Medina Flores y Ricky Sarkany. Y aquí hice un personaje divertido que no solo hablaba de moda, y mis redes empezaron a crecer. Volverme más popular me permitió hacer contratos con otros productos como zapatillas para Topper, mis perfumes…Ahora, por ejemplo, estoy haciendo ropa interior con Jesús Fernández, lanzando mi vino y mi primer edificio en La Plata, Benito Residence. Para todo esto tu imagen tiene que ser más masiva que la que te da la alta costura. Entonces, me llegó la propuesta del vino y me interesó. Es un Malbec 2023 rojo que se llama Etnia, elaborado por Finca Altos Las Piedras en Mendoza. Nace del encuentro entre dos mundos, la moda y el vino. Se va a lanzar en octubre, con un precio de referencia de 50 dólares. El nombre es fundamental en mi historia; diseñé la etiqueta que tiene que ver con el peto del vestido de Natalia Lobo. Para ser mi primer vino, quise que sea auténtico, genuino, que me represente.-¿Qué pensás del llamado lujo silencioso?-Está pasando ahora con la gente que no quiere ostentar, que no quiere etiquetas deluxe. Desde que Donald Trump mostró que todos los originales de las grandes marcas como Hermés, Vuitton, Gucci o Prada estaban hechos en China, creo que empezaron a valer otras cosas como lo hecho a mano, los materiales nobles. Hermés fue a Perú y Salta a buscar lana de vicuña…-Para rescatar lo tradicional, lo simple, lo puro. Nuestra Salta es una cantera para ese rescate.-Sí. Yo siento gran afecto por esa provincia. Mis dos nietos -Fermín y Rufino- fueron bautizados en Salta. Mi hija Marina y su marido Gonzalo se van a vivir allá en poco tiempo. Y yo estoy trabajando para instalar una academia de artes y oficios, con el rescate de lo ancestral y el añadido de lo contemporáneo, a través de los ministerios de Cultura, Turismo y Producción salteños. También con el respaldo de la Universidad de Palermo. Pero además del foco en la docencia, queremos hacer un museo para preservar el legado, un bar moderno y una boutique para venta de piezas tradicionales reversionadas. Si se concreta, mi idea es vivir en Salta, sin dejar Buenos Aires, pero alternando mis estadías. Tuve una cabaña en Campo Quijano y me iba todos los viernes para regresar los lunes. Amo Salta. Juan Manuel Urtubey me llevó y soy padrino de ASDRA (Asociación Síndrome de Down de la República Argentina). Me sorprendió esta asociación y la calidad de vida que lograron los que tienen el síndrome.-¿Piensan la academia también para alumnos internacionales?-Claro. Imaginate que un suizo sepa que van a enseñarle a teñir lana con remolachas, no lo va a poder creer. Vuelvo a decirte que el lujo oneroso perdió credibilidad por esto que te dije de los originales chinos de las grandes marcas. Y algo más. En Francia y en Italia, las leyes permiten ponerle etiquetas Made in France o Made in Italy, aunque apenas peguen un botón o den algunas puntadas a prendas que vienen hechas de otra parte. Hay descreimiento. Por eso lo buscan a Messi, que hoy es el personaje que más influye en la moda. Lo ves bajando de aviones con bolsos de marca, carteras… Lo eligieron porque es alguien a quien vos le creés.-Vivimos entre fake news y realidades virtuales donde las verdades son difusas.-¡Sí, a mí me pasó! Yo tuve una depresión muy grande, estuve internado en la clínica Abril, un mes y medio, después de la pandemia. Me ocurría que antes de internarme, cuando veía el Instagram, me decía, todo el mundo es más feliz, las casas son más lindas que la mía, las colecciones son más lindas. Después te das cuenta que casi todo es una mentira, con situaciones forzadas, fotos editadas con caras sin arrugas o brazos afinados. Y ahí me pregunté, qué es lo que quieren con esto. Estamos metidos en un mundo irreal. Al otro día te mirás al espejo y las cosas son distintas. Para mí era muy difícil mirarme, porque cuando uno está deprimido es terrible… Al salir de la internación fui al programa de Juana Viale y lo conté. Porque creo que hay que dejar los prejuicios y hablar de las enfermedades mentales. Hay que hablar o concurrir a un profesional. No automedicarse, internarse si es preciso. La internación me dio las herramientas para batallar. Porque los problemas no se van, pero podés recuperarte con medicación o hablando, como lo hicieron Tini Stoessel o La Princesita… Creo que los jóvenes se atreven. Yo tengo 66 años y vengo de una época donde se ocultaban los problemas -como mi dislexia, por ejemplo- se vivía para el otro, en las familias de eso o aquello no se hablaba. Había que salvar las apariencias, fingir. Mi generación fue así, yo me crié así.-En este sentido las cosas cambiaron…-Fue gracias a ustedes, las mujeres. La verdad es que ustedes se pusieron al frente, con cuestiones como el abuso, la discriminación laboral, ni una menos… y yo me siento favorecido porque viví al lado de ustedes todo este tiempo de cambios. Ustedes crecieron, no quieren tener hijos, prefieren una convivencia sin casamiento… una locura fantástica de los últimos 15 años y me fui adaptando feliz. Las mujeres dieron un vuelco tremendo y no sé si se dan cuenta de cuánto movilizaron a los hombres.Benito revisiona su vida como un historiador, con más alegría que nostalgia. Enumera los programas de televisión en los que participó -desde telenovelas a realities-, las películas y los shows. Da los cien nombres de actrices que vistió, argentinas y extranjeras como Priscilla Presley, la mujer de Elvis. Cuenta los 30 vestidos que confeccionó para Máxima Zorreguieta, los 4 Fashion Week en Nueva York y los 2 en París… “¡Hice tantas cosas! ¡Atravesé tantas situaciones en lo personal y profesional! ¡Tengo tantas anécdotas! ¡Me gustaría hacer un libro y contar mi backstage!”
Benito Fernández festeja 40 años de trayectoria en la moda: "Nunca pensé que iba a ser diseñador"
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