El británico Austen Ivereigh juega en toda la cancha. Escritor, historiador, periodista y analista de asuntos religiosos y políticos, es también uno de los más reconocidos biógrafos del papa Francisco, con quien mantuvo una relación muy cercana. Profundo conocedor de la Iglesia argentina -dedicó su doctorado a estudiar su relación con la política entre 1810 y 1960-, acaba de llegar al país en vísperas de la gira de León XIV.Invitado por la Universidad del Salvador, dio una clase magistral sobre el giro latinoamericano de la Iglesia con Francisco y León. Su idea era acompañar a Francisco en su visita a la Argentina, pero no pudo ser.- Usted sostiene que Francisco cambió el centro de gravedad de la Iglesia católica, desplazándolo desde Europa hacia América Latina. ¿En qué consistió esa transformación y por qué cree que León XIV la está profundizando?- La palabra que uso es Iglesia fuente. Y la idea es que siempre hay una parte de la Iglesia desde donde brotan el dinamismo espiritual, intelectual, teológico, que luego se ve reflejado en el resto de la Iglesia. Para simplificar mucho, en el cristianismo hubo tres iglesias fuente. El primer milenio fue la Iglesia Oriental, con el centro en Jerusalén, Constantinopla. Segundo milenio, obvio, Europa, Roma. Y en el tercer milenio estamos ahora en una nueva época donde la Iglesia fuente es América Latina. No quiero confundir. No estoy diciendo que América Latina es el nuevo centro, porque el papel de la Iglesia latinoamericana en este momento es el de abrir la Iglesia a la nueva realidad. Francisco ha abierto una nueva era o etapa donde permite que la Iglesia ahora se exprese como Iglesia multipolar global. El dinamismo, las ideas, la hoja de ruta -como la llamo- viene desde la reunión de Aparecida en 2007, que es la base del pontificado de Francisco. Y el papel de León es seguir ese camino, que es lo que querían la mayoría de los cardenales el año pasado en el cónclave. - Ok. Esta es la continuidad y ¿en qué son distinto Francisco y León?- A mí me gusta mucho algo que dijo un cardenal peruano: que Francisco fue la topadora que abrió el camino. Y León es la niveladora que permite que las iglesias que no estaban tan seguras de esta nueva hoja de ruta puedan subir. Dos estilos diferentes de ejercer el pontificado, pero el mismo camino.- ¿El resto de la iglesia acompaña este camino?- No. Hay resistencia. Este nuevo estilo está resumido en varias palabras que se usaron mucho durante el cónclave. Iglesia misionera, sinodal, humilde, pastoral, etcétera. Bueno, estos términos se asocian mucho con el pontificado de Francisco y vienen de Aparecida. Hay partes de la Iglesia que tuvieron mucha dificultad en recibir esta nueva hoja de ruta. Sobre todo de donde yo vengo: la Iglesia en el mundo de habla inglesa, pero también la europea y norteamericana. Y el genio de León es que es totalmente un producto de la Iglesia latinoamericana -como él ha dicho varias veces-, pero al mismo tiempo es americano y tiene mucha experiencia de la iglesia en todas partes del mundo. - ¿Cómo lo caracteriza a León? ¿Como peruano o norteamericano?- Acabo de terminar una reseña de una nueva biografía de León que se llama American pope y acabo de leer otra que ha salido que se llama Papa peruano. Y la verdad es que los dos son ciertos. Él tiene ciudadanía peruana y ciudadanía norteamericana. Creció en los Estados Unidos, pero pasó 20 años en el Perú misionando como obispo. En muchas cosas, lo veo como muy americano, muy pragmático. Tiene una enorme capacidad de gobierno. Pero su corazón y su visión es totalmente coherente con esa nueva dirección de la Iglesia.Francisco peronista- Francisco era jesuita y León es agustino. ¿Qué diferencias y similitudes existen entre sus formas de entender la Iglesia?- Antes de hablar de sus espiritualidades, uno puede hablar de diferencias en el temperamento. León es un introvertido contemplativo, prefiere guardar silencio. En las reuniones él no habla hasta el final y en el final resume todo. Francisco también era un gran escuchador, pero era más bien el visionario. La gente iba a pedirle siempre su visión de las cosas. Era un maestro en lo que los jesuitas llaman el discernimiento de espíritus: entender dónde está el espíritu de Dios, dónde el mal espíritu y hacer decisiones a base de eso. Su gobierno fue bastante bueno, ustedes en Argentina dirían personalista. León es más sinodal, es decir, va escuchando a todos. Es un gobierno más colegial. Los cardenales le pidieron en el cónclave: “queremos seguir el camino de Francisco, pero nos gustaría una especie de gobierno que involucre más a los cardenales y a los obispos”. Y es justamente lo que está haciendo.- O sea que Francisco era quizás un estilo más argentino, más peronista...- Sí, totalmente. Es un estilo de liderazgo muy cálido que crea lazos de lealtad y de fraternidad. Bergoglio como persona cautivaba. Y una vez creados esos lazos, el líder es el que utiliza esas relaciones para avanzar.- Le pregunté acerca de las diferencias entre franciscanos y agustinos, y usted me habló de dos estilos de liderazgo…- Yo conozco mucho mejor el mundo jesuítico que el agustino. Pero la diferencia principal la podemos ver, por ejemplo, en cómo viven los papas. Francisco eligió vivir en una casa de huéspedes donde llega gente de todos lados, vos bajás a comer y no sabés con quién te vas a encontrar. Es muy jesuita porque son misioneros. León elige vivir en el Palacio Apostólico, pero donde vivían antes los papas: ha creado un nuevo departamento donde vive en comunidad con unos pocos agustinos. O sea, es importante para él poder retirarse y tener un poco de vida de familia en ese sentido. Eso tal vez resume las diferencias. El sentido de comunidad es diferente para cada uno de ellos.Un cambio de época - El mundo vive cambios muy profundos, incluso con jóvenes que vuelven a la religiosidad, pero no necesariamente a las instituciones. ¿Cómo vive León estos cambios?- En el mundo occidental se está notando un aumento muy notable de adultos, de entre 20 y 40 años -generación Z- que se bautizan. En Francia, por ejemplo, creció en un 30 o 40% en un año. En términos de la población católica estamos hablando de una cifra relativamente pequeña. No estamos volviendo a una sociedad del cristianismo de masas. Ese mundo ya se acabó. Pero lo que sí estamos viendo es el comienzo de una nueva época, que es un poco como los primeros siglos del cristianismo, cuando esa religión se extendía no porque tenía el apoyo de la cultura, las leyes y las instituciones, sino todo lo contrario, porque era perseguida. Pero se extendía por el contacto personal y porque los cristianos habían tenido una experiencia del encuentro con un Dios de misericordia, de amor, que les había cambiado su forma de pensar y de actuar. Y esa diferencia cautivaba o escandalizaba, pero atraía el interés. Ese modelo de transmisión del cristianismo es el cristianismo del futuro. Es algo que entendió la Iglesia latinoamericana en Aparecida. Hablamos de un cambio de época. ¿Y qué había pasado? Que en la época anterior -siglo XIX y principios del XX en el mundo occidental- fue la del cristianismo secularizado. Reinaba el liberalismo, pero había una referencia a los valores cristianos. Lo que vieron en Aparecida fue que la cultura ha cambiado. Tenemos una nueva cultura que, con matices, se puede comparar con la cultura neo pagana. Una nueva cultura del poder -como la llama león en Magnífica Humanitas, en donde lo que domina es la mentalidad transaccional y donde lo importante es dominar al otro. Una economía donde se valora la riqueza y se desprecia la pobreza, donde los débiles son descartados. Es una nueva época brutal. Y esa cultura es tan fuerte que ha cambiado a la Iglesia. Por eso en Aparecida dijeron que a partir de ahora debemos ser una Iglesia misionera organizada para salir, acompañar, introducir a la fe a través del contacto personal y sobre todo, facilitar el encuentro personal con Cristo. Ese es el cambio. Por eso digo que es ese discernimiento de Aparecida que convierte la Iglesia latinoamericana en la Iglesia Fuente. Porque hace un diagnóstico de los momentos que estamos viviendo más profundo y agudo. No hay nada comparable en las otras iglesias -ni en la de Europa ni Norteamérica- comparable con Aparecida.- ¿Puede inscribir dentro de esta idea lo escrito en Magnífica Humanitas sobre la necesidad de regular la inteligencia artificial?- Sí. Es entender que el gran problema del futuro de la cultura posmoderna va a ser la cuestión del poder. Porque la humanidad no ha crecido moral y humanamente a la altura de los avances tecnológicos. Esto no significa que la tecnología sea mala. Es una herramienta, pero nos puede cambiar si nos resignamos a ceder a la tecnología lo que es propiamente humano. Ahí se ve la continuidad entre Francisco y León de una forma bastante dramática. En Laudato Si, en 2015, Francisco dice que la crisis ecológica tiene su origen en esta nueva mentalidad tecnocrática, en la que vemos la creación de una cosa para instrumentalizar y modificar. León toma la inteligencia artificial y dice que la crisis humana tiene su origen en esa cultura del poder, en el mal manejo del poder. Y dice qué tenemos que hacer los seres humanos para volver a apoderarnos del poder que hemos creado. Los dos parten del mismo diagnóstico, y lo digo esto con mucha seguridad, porque las dos encíclicas se refieren al mismo texto de Romano Guardini que se llama El ocaso de la edad moderna, de 1950. Y otra continuidad es que el camino fue preparado por Francisco durante muchos años. Los líderes de las grandes tecnológicos, como Bill Gates, el CEO de Nvidia, fueron a ver a Francisco. En ese momento, los periodistas nos preguntábamos qué están haciendo. Ahora sabemos que fueron a decirle que esto de la IA está por venirse, y que vamos a necesitar un marco ético y moral. Francisco puso a trabajar a mitad del Vaticano. En 2023 salieron muchos documentos a los cuales hacía referencia ahora Magnífica. Francisco da un discurso en el G8 en París sobre la cuestión de la IA. Es decir, el Vaticano ha trabajado muchísimo en eso. En el lanzamiento de Magnífica en abril estaba presente Chris Olah, uno de los fundadores de Anthropic, que le dijo a un colega mío que ellos veían que el Vaticano es la única institución capaz de ayudar a crear ese marco ético y moral para la nueva tecnología.Menos insultos- Apelo a su condición de periodista. En la últimas semanas hubo caídas de muchos gobiernos de la llamada derecha extrema, vinculados a grandes tecnológicas y la IA que León propuso regular. ¿Puede haber influido el discurso de la Iglesia?- Es muy difícil hacer una conexión entre lo que ha dicho la Iglesia y el hecho de que en la elección de medio término el dinero de Elon Musk no haya funcionado. Pero lo que sí se puede decir con certeza es que cuando sale Magnífica humanitas (encíclica sobre la IA), su recepción fue tremenda, sobre todo por los jóvenes y gente que dicen “yo no soy católico, pero este Papa está hablando por mí”. Porque León comienza la encíclica diciendo que la gente está preocupada, ansiosa, se siente impotente. Y es la descripción de todos nosotros. Se sabe que en Estados Unidos y en otras partes, hay un movimiento creciente contra los data centers. El hecho de que León haya dado una voz a estas preocupaciones y temores y haya ofrecido una visión de cómo la IA pueda ser controlada y regulada de tal forma que pueda servir al bien común, creo que ha tenido mucha influencia. Pero no sé si eso tiene que ver con la falta de éxito de Bolsonaro u otros líderes, aunque algo está pasando.-Ocurrió en el mismo momento…- Sí, y es interesante que León votó en la elección de Estados Unidos. Quería hacerlo saber.- ¿Cuál es el significado de eso?- Yo lo veo así. Que él está enviando un mensaje no solo a Estados Unidos, para decir que los autócratas, las autocracias, muchas veces sobreviven porque las personas pierden esperanza. Y el voto es un acto de esperanza. Hay que salir a votar. Tanto en EE.UU. como en Brasil hubo más votos que nunca.- Como conocedor de la Argentina, ¿qué cree que puede cambiar en el país a partir de la llegada de León XIV?- No me meto en cuestiones internas. Pero lo que sí veo es que aquí, como en muchas otras partes, ha habido un deterioro en las relaciones cívicas, en la capacidad de diálogo. La violencia del lenguaje, la forma de hostigar al que piensa diferente, todo esto ha crecido mucho. Y León dijo, entre sus primeras palabras, que hay que desarmar ese lenguaje. Creo que en estos tres días en la Argentina lo que vamos a ver es una forma de ser y una forma de actuar que es todo lo contrario de la violencia lingüística. Es una forma de ser que empieza con la escucha, con la serenidad, con el respeto hacia el otro, con el reconocimiento de que juntos podemos resolver los problemas.- ¿Cree que puede haber menos insultos, por lo menos en la voz pública?- Menos insultos y menos falta de respeto. Y la idea de buscar juntos las soluciones. En esto Francisco dejó un legado fantástico, pero León en su propia persona encarna esa forma de ser. Es muy sereno. Nos ha sorprendido cuánto escucha, cuánta paciencia tiene, como le gusta esperar hasta decir algo. Pero sin perder su firmeza. La última charla con Francisco- Usted estuvo con Francisco pocos meses antes de su muerte…- Sí, la última vez que lo vi fue en diciembre del 24. Lo encontré con bronquitis. Ya muy mal. Casi le costaba hablar. Entonces le dije "Padre, no me quedo porque usted tiene que descansar". Y me dijo "No, no, no está bien".- ¿Qué recuerda de esa conversación?- Él quería escucharme. Le conté cosas. Para mí esa última reunión cambió la relación. Él básicamente me estaba diciendo Me gusta que estés. Sentí durante la reunión que sería la última. Y cuando salí y bajé en el ascensor, ya sabía que sería la última vez que lo iba a ver.- ¿Habló algo de venir a la Argentina en ese momento?- Hablamos un par de veces de eso. Lo que recuerdo es que él pensaba en venir después de octubre de 2024, después del último Sínodo. Pero claro, nunca se pudo concretar. La cuestión es por qué postergó tantas veces la posibilidad de venir. Y creo que al principio era por dos razones principales. Una es que él tenía terror al triunfalismo: no le gustaba ser el gran argentino en el país. Todo eso le producía rechazo. Segundo, él decía que había otras iglesias que necesitaban una visita papal más que la argentina. Eso explica por qué no vino en los primeros años. Después, yo creo que la cosa se complicó por cuestiones políticas, porque él se había convertido en una suerte de pararrayos que atraía todos los problemas, una fuente de discordia. Una vez me dijo que solo quería ir a la Argentina si podía contribuir a sanar la grieta. En definitiva, fue una mezcla de razones. Pero lo que no dudo es que tenía la intención de venir.Señas particularesAusten Ivereigh (59) es un escritor, biógrafo e historiador británico conocido por sus dos biografías del papa Francisco, una escrita en 2014 y otra en 2019. Es también co-autor de un libro escrito en colaboración con Francisco en 2020. Traducido a muchos idiomas, se convirtió en un bestseller del New York Times.Es profesor de Historia de la Iglesia Contemporánea en Campion Hall, el colegio dirigido por los jesuitas, que forma parte de la Universidad de Oxford.Obtuvo su doctorado de la Universidad de Oxford en 1992, en el St Antony’s College, con una tesis sobre Iglesia y la política en Argentina, 1810-1960, que más tarde (1995) fue publicada en un libro. La tesis se centró en la contribución del movimiento «católico integral» en Argentina al surgimiento del peronismo, explicando las tensiones que condujeron al conflicto entre la Iglesia y el Estado en 1955.Como periodista, fue subdirector de The Tablet (semanal católico británico) de 2000 a 2004, informando regularmente sobre el Vaticano.De 2004 a 2006 trabajó como director de relaciones públicas y portavoz del entonces arzobispo de Westminster, el cardenal Cormac Murphy-O’Connor, uno de los que, tanto en 2005 como en 2013 promovía la candidatura de Jorge Mario Bergoglio como papa.En 2013, se encontraba en Roma para la elección del papa Francisco, como comentarista experto de Sky News. Fascinado por el nuevo papa y su historia, regresó a Argentina en 2013 para investigar su vida.Fue el experto comentarista de la BBC durante la transición papal de 2025. Ha sido publicado por the New York Times, Time magazine, the Financial Times, the Guardian, y muchos más.Muchos lo consideran el mejor intérprete del pontificado de Francisco en el mundo de habla inglesa. Apasionado por Laudato Sì, vive con su esposa desde 2019 en una pequeña granja al oeste de Inglaterra, cerca de la frontera con Gales.
Austen Ivereigh: "Con León XIV estos tres días vamos a ver una forma de ser que es todo lo contrario a la violencia lingüística"
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