Ataque de saturación: cazas F-16 utilizaron tácticas de enjambre para "destruir" un F-35 furtivo de la Fuerza Aérea de EE. UU. en un ejercicio de combate aéreo

Ataque de saturación: cazas F-16 utilizaron tácticas de enjambre para "destruir" un F-35 furtivo de la Fuerza Aérea de EE. UU. en un ejercicio de combate aéreo

El F-35 Lightning II es uno de los aviones de combate más avanzados de la Fuerza Aérea de EE.UU., gracias a su tecnología furtiva, sus sensores y su capacidad para detectar amenazas a grandes distancias. Sin embargo, durante un ejercicio militar realizado en 2017, varios cazas F-16 consiguieron superar sus defensas mediante una estrategia basada en ataques simultáneos y superioridad numérica.El episodio ocurrió durante Red Flag 2017, un entrenamiento de combate aéreo desarrollado en la Base de la Fuerza Aérea Nellis, en Nevada. Allí, el F-35 alcanzó una relación de derribos simulados de 20 a 1, aunque algunos pilotos que operaban como fuerzas adversarias lograron neutralizarlo utilizando tácticas de saturación.Según explicó el analista militar Harrison Kass en 19FortyFive, los F-16 aprovecharon una limitación del avión furtivo: su capacidad para transportar misiles dentro del fuselaje es reducida. Al atacar desde diferentes direcciones y en grupos numerosos, consiguieron obligarlo a consumir sus armas y participar en enfrentamientos a corta distancia.Cómo los cazas F-16 consiguieron superar las defensas del F-35El ejercicio Red Flag está diseñado para reproducir escenarios de combate contra adversarios avanzados. Durante estas maniobras, escuadrones especializados representan fuerzas enemigas y utilizan diferentes estrategias para identificar vulnerabilidades en los sistemas estadounidenses.El F-35 cuenta con un radar de barrido electrónico activo (AESA), sensores distribuidos y sistemas que integran información procedente de distintas fuentes. Estas tecnologías le permiten identificar objetivos y lanzar misiles más allá del alcance visual, antes de que sus adversarios puedan detectar su presencia.Sin embargo, los pilotos de F-16 recurrieron a una táctica diferente. En lugar de enfrentarse individualmente al avión furtivo, realizaron ataques desde múltiples direcciones para obligarlo a responder contra varios objetivos. La maniobra buscaba agotar su capacidad ofensiva y reducir progresivamente la distancia entre las aeronaves.En su configuración furtiva habitual durante aquel período, el F-35 podía transportar cuatro misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM en sus compartimentos internos. Una vez utilizados, el piloto debía retirarse del enfrentamiento o continuar combatiendo a distancias más cortas, donde la experiencia del aviador y las maniobras adquieren mayor importancia.Qué reveló el ejercicio sobre las capacidades del F-35Los resultados demostraron que incluso un avión de quinta generación puede enfrentar dificultades cuando debe responder a numerosos adversarios simultáneamente. Aunque su tecnología furtiva reduce las posibilidades de detección mediante radar, esa ventaja resulta menos determinante cuando el combate se desarrolla a corta distancia.En esas condiciones, los pilotos dependen en mayor medida de su capacidad para maniobrar, posicionarse y utilizar armamento de corto alcance. Los F-16 aprovecharon ese escenario para conseguir derribos simulados, pese a enfrentarse a una aeronave tecnológicamente más avanzada.No obstante, el balance general del ejercicio continuó siendo ampliamente favorable al F-35, que registró una proporción de 20 derribos por cada pérdida simulada, según los resultados citados por Kass. Esto reflejó la eficacia de sus sistemas de detección, integración de información y combate a larga distancia.La experiencia también reforzó el interés por desarrollar drones de combate colaborativos, conocidos como loyal wingmen, capaces de acompañar a los cazas tripulados y ampliar sus capacidades operativas. Estas aeronaves podrían transportar armamento adicional y ayudar a enfrentar ataques numerosos sin depender exclusivamente de los misiles disponibles en un solo avión.El ejercicio de 2017 no demostró que el F-16 fuera superior al F-35, sino que la cantidad de aeronaves, la coordinación táctica y la disponibilidad de armamento siguen siendo factores decisivos en el combate aéreo moderno. La principal conclusión fue que ninguna plataforma militar, por avanzada que sea, está completamente protegida frente a una estrategia de saturación.

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