La historia económica de Aruba explica en buena medida el boom de visitantes argentinos que vive actualmente esta pequeña isla del sur del Caribe, con sus playas de arena transparente y agua turquesa bañadas por el sol y sus atardeceres de múltiples colores que lo convirtieron en uno de los destinos turísticos más demandados.En el siglo XX, el petróleo fue el motor de este país, que desde 1986 funciona como autónomo dentro del Reino de los Países Bajos y está situado a apenas 25 kilómetros de la costa de Venezuela.La refinería Lago llegó a ser una de las principales del mundo. Desde 1929, fue la mayor fuente de ocupación de la isla y atrajo a trabajadores de todas las nacionalidades a su barrio, San Nicolás. Llegó a tener hasta 8.300 empleados y una producción de 2.000 millones de barriles.Jugó un papel relevante en la Segunda Guerra Mundial para el abastecimiento de combustible y sufrió un ataque en 1942 de submarinos alemanes que intentaron interrumpir el suministro. Luego de ser operada por Exxon, Coastal, Valero y Citgo (filial de Pdvsa), cerró en 1985 por su declive. En 1986, Aruba cerró su refinería y convirtió al turismo en el principal pilar de su economía, con 70% del aporte de sus ingresos. Foto: ATA Fue entonces cuando Aruba aceleró la reconversión que inició en los '90: apostó por el turismo, hoy el principal pilar de su economía, con el aporte de 70% de los ingresos, según la Autoridad de Turismo de Aruba (ATA), que trabaja en posicionar a la isla internacionalmente.Pero, con los años, el impacto del turismo se convirtió en un desafío para este territorio de solo 32 kilómetros de largo por 10 de ancho, con una población de 108.000 habitantes. Por eso, hoy la estrategia se enfoca en el turismo responsable, sustentable y regenerativo: no solo en reducir su huella ambiental, sino también en generar beneficios para la comunidad y restaurar los ecosistemas.La agenda de la isla incluye reducción de residuos y protección de arrecifes como preservación del medioambiente. En 2017, prohibió las bolsas plásticas de un solo uso, y en 2020, avanzó con otros plásticos y protectores solares con oxibenzona, componente que daña a los corales.A su vez, hay una apuesta por potenciar la fábrica de aloe vera, fundada en 1890 y una de las más antiguas del mundo, que cultiva y cosecha esta planta, y elabora productos de cuidado personal que vende al público y exporta a Países Bajos y los Estados Unidos.En materia energética, busca ser completamente libre de combustibles fósiles. El parque eólico Vader Piet ya genera alrededor de 20% de las necesidades de electricidad de la isla, mientras que se desarrollan proyectos de energía solar. Asimismo, pese a sus precipitaciones escasas e incluso sin fuentes naturales dulces, tiene agua potable pura que sale directamente de la canilla por sus plantas de tratamiento de aguas residuales y una desalinizadora.La transformación más significativa está ocurriendo justamente en el corazón de la exrefinería. El Gobierno decidió avanzar con el desmantelamiento y saneamiento del predio y proyecta convertir la zona en un espacio para innovación y economía circular.La iniciativa cuenta con el respaldo financiero de los Países Bajos, que comprometió 110 millones de florines (US$ 62 millones) para la remediación. La idea es transformar el antiguo símbolo petrolero en parte de la nueva infraestructura verde para darle un cierre a este capítulo y avanzar hacia la siguiente etapa, que busca sostener el crecimiento sin deteriorar los recursos naturales y la calidad de vida que hacen al éxito del destino. En los primeros siete meses de 2026, Aruba recibió a 87.492 argentinos, 160% más que en el mismo período de 2025. Foto: ATA La Argentina, mercado clave para ArubaEn esta estrategia, la Argentina juega un rol central. “Su crecimiento explosivo impulsa la expansión del turismo y es el principal emisor de visitantes sudamericanos y el segundo global, solo por detrás de los Estados Unidos”, explicó Darysse Croes, manager global de comunicaciones de ATA.Según Croes, entre enero y julio llegaron 87.492 argentinos, de un total de 183.000 visitantes de América Latina. “Son 160% más de visitas argentinas, contra 33.654 en el mismo período de 2025”, graficó.“El país pasó de representar 3,7% del total de los visitantes en 2025 a 8,7% en 2026, con un índice de repetición alto. El turismo argentino crece casi 14 veces más rápido que el general y explica prácticamente todo el salto de la región (43,4%), versus el promedio de 11,3% del destino”, detalló.No solo llegan más argentinos, sino que permanecen más tiempo: la estadía promedio es de 8,5 noches, por encima del promedio general de 6,8. Entre enero y julio, generaron 745.515 noches de alojamiento, frente a 290.800 en los primeros siete meses de 2025, 156% interanual más. Los argentinos, además, tienen una particularidad: una proporción alta opta por alojamientos distintos a hoteles tradicionales, como alquileres temporarios y otras modalidades. Según la plataforma de datos Tourism Analytics, en los primeros siete meses, 64% se alojó en esta categoría, lo que genera una actividad creciente para alquileres, restaurantes, comercios y servicios.Para ATA, tres claves explican la afluencia creciente de argentinos. Por un lado, las características naturales de la isla hacen que se posicione como un destino favorito entre los que viajan cada vez más al Caribe: el sargazo no representa un problema porque está fuera del cinturón de huracanes, tiene una temperatura estable y 360 días de sol promedio al año. Por eso, según Despegar, en el último Travel Sale, aumentó su demanda 255%.A su vez, Aruba combina varias facilidades en un solo lugar: destino seguro, numerosas playas, infraestructura desarrollada, gastronomía, compras y actividades, que le valieron el apodo de “isla feliz”.Por otra parte, se amplió considerablemente la cantidad de vuelos, con opciones directas y con escala. Actualmente, Avianca es la aerolínea que más conectividad ofrece desde la Argentina, ya que tiene tres rutas directas a Bogotá desde Ezeiza, Aeroparque y Córdoba, con 35 frecuencias a la semana: 21 desde Ezeiza, siete desde Aeroparque y otras siete desde Córdoba. Desde su hub de la capital colombiana, vuela a la isla dos veces al día, 14 a la semana.“En el primer semestre, hicimos 715 vuelos a Aruba, 7% más que en la primera mitad de 2025. Avianca representa 40% de la oferta del aeropuerto de la isla, con 20.000 arribos semanales. El objetivo es facilitar la conectividad desde Bogotá y hacer más competitiva la llegada de argentinos, con una propuesta de valor creciente”, aseguró Reyna Lucia Mejia, líder comercial regional de Avianca.Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOCaribeTurismosustentabilidad
Aruba: cómo la isla paradisíaca se reconvirtió al turismo sustentable y hoy es un imán para los argentinos
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