A unos 32 kilómetros de Pergamino, existe un lugar con una tierra tan fértil que los lugareños afirman que si “tirás una semilla de soja, te da 60 chauchas”, el triple que en otras provincias. Se trata de Arroyo Dulce, un pueblo que parece moverse a un ritmo propio, marcado por la memoria de Malvinas, el silbato de un tren que ya no pasa y el compromiso inquebrantable de un puñado de vecinos que sostienen sus instituciones.Caminar por la plaza es encontrarse de frente con un tanque de guerra auténtico que parece haber hechado raíces entre los árboles. Es el símbolo de una causa que une a los 1.500 habitantes y el orgullo de Dardo Forti, el referente local y veterano de la Guerra de Malvinas que logró traerlo. Mientras señala el carro de combate, Dardo resume la esencia de su tierra en una sola idea. “Acá la gente es muy solidaria. Está bien que nos conozcamos, pero es muy solidaria”, comenta con orgullo. En este rincón bonaerense, el tanque no es un arma, sino el ancla de una identidad compartida que se defiende con el mismo compromiso con el que se cuida a los vecinos. Dardo Forti, referente del pueblo y veterano de Malvinas en la plaza central de Arroyo DulceSoledad AznarezEl latido del cuartelEl Cuartel de Bomberos Voluntarios es, quizás, la institución más respetada de la comunidad. Fundado en 1978 como destacamento y convertido en cuartel propio en la década de los 80, hoy cuenta con 30 bomberos activos que operan con un sistema de guardia pasiva desde sus casas. Al ser un pueblo pequeño, no hace falta estar en el cuartel: “cuando suena la sirena general, todos corren hacia los camiones”, relata el presidente Jorge Verna.Sin embargo, ser bombero en Arroyo Dulce tiene una carga que no se enseña en las academias. Lorena Turrini, secretaria administrativa y bombera, lo explica con crudeza: “El 90% de las veces que salimos, el afectado es un conocido o un familiar”. Esta cercanía hace que las tragedias sean compartidas. “Vos terminás el servicio como bombero y automáticamente a la tarde te acercás como vecino por si necesita algo”, añade.La estación de bomberos tiene 30 bomberos activos que operan con un sistema de guardia pasiva desde sus casasSoledad AznarezPara evitar que la curiosidad se transforme en una cadena interminable de llamadas, los bomberos tuvieron que buscar una solución particular: instalaron una cartelera en el frente del cuartel. “La prendemos, según lo que esté sucediendo, para que la gente se acerque y sepa qué fue lo que pasó. Es por el chisme”, explica entre risas Fernando Arrascaite, segundo jefe del cuerpo. Por otro lado, con el fin de financiar la operatividad del cuartel —que cuenta con una flota que incluye dos camiones forestales y uno cisterna—, los bomberos apelan a la inventiva popular. Ante la insuficiencia de los subsidios nacionales y provinciales, realizan bailes callejeros de hasta 4.000 personas y el ya legendario “chancho móvil”. Se trata de un carrito que recorre las calles con un lechón asándose a la vista; el olor atrae a los vecinos, que compran números para un sorteo que se realiza al final de la tarde, entregando el premio “calentito” en la puerta del ganador.Para reunir fondos, los bomberos crearon el "chanchito móvil": un carrito que recorre las calles con un lechón asándose a la vistaSoledad AznarezAdemás, el cuartel de bomberos forma cadetes desde los 12 hasta los 17 años con cursos en distintos niveles: 1, 2 y 3. Aunque dan charlas en la escuela, explican que al ser una comunidad pequeña, los jóvenes ya están al tanto de esa posibilidad y varios la aprovechan. Por otro lado, para los mayores de edad que quieran ingresar en el cuerpo activo, hay un curso intensivo de 6 meses que consta de un exámen teórico y práctico. Arroyo Dulce, del Departamento de Salto, está ubicado a 32 kilómetros de Pergamino sobre la ruta 32Soledad AznarezSin embargo, las inscripciones no abren en cualquier momento, sino cuando el cuartel lo requiere, ya que la necesidad es baja debido a la naturaleza de la zona. Actualmente, cuentan con 10 ingresantes a cadetes en nivel 1, de 12 a 14 años. Cien años de tiza, pizarrón y resilienciaLa Escuela Primaria N°16 “Isaac Fernández Blanco” es otro de los pilares de Arroyo Dulce. El día 8 de abril de este año, la institución celebró su centenario, un hito que ha movilizado a toda la comunidad. Hay una coincidencia poética en la gestión actual: la directora, Natalia Bergadá, lidera el colegio en su aniversario número 100, repitiendo la historia de su madre, quien fue la directora durante el cincuentenario.La escuela cuenta actualmente con 140 alumnos y 30 docentes. Además, funciona bajo la modalidad de jornada completa asegurando que los niños reciban desayuno, almuerzo y una colación para la merienda. Natalia Bergadá (segunda de derecha a izquierda), junto a profesoras de la escuelaSoledad AznarezUno de los momentos más emotivos de los preparativos para el centenario fue la apertura de una cápsula del tiempo enterrada en 2001. Entre los mensajes de hace 25 años, Natalia destaca la carta de un niño que, en medio de la crisis políticoeconómica de aquel año, escribió: “Yo solo deseo para mi país paz y prosperidad”. El acto oficial por el centenario se realizó el 21 de agosto en el gimnasio de la escuela, con la participación de autoridades, docentes, exalumnos y la comunidad educativa. Luego de la formalidad, la gente pudo recorrer un museo y anecdotario sobre la historia del colegio. Por otro lado, la fiesta continua esta noche con una gran cena en el club local, que le abre las puertas a todo aquel que quiera disfrutar de una buena comida y compartir anécdotas y recuerdos de un siglo de educación. La escuela cuenta actualmente con 140 alumnos y funciona bajo la modalidad de jornada completaSoledad AznarezCultura y servicios: de los libros a los sepeliosLa Biblioteca Popular, abierta desde 2002, custodia 15.000 ejemplares y es un refugio contra el exceso de pantallas. Según la bibliotecaria Clarivel Colonnese, gracias al espacio los jóvenes están volviendo a los libros físicos para investigar, atraídos por la idea de “reutilizar el papel”. En un rincón especial, se destaca la colección de los “100 libros que más me ayudaron a triunfar en la vida”, donada por Dardo Forti, con la esperanza de que los más chicos encuentren en la lectura la misma guía que él tuvo. Además, la biblioteca es un espacio de concientización ambiental, donde niños de 6 a 10 años asisten a cursos de reciclaje creativo, transformando objetos de uso cotidiano en instrumentos musicales.Un dato que suele asombrar a los visitantes es el alcance de la Cooperativa de Servicios Públicos. En Arroyo Dulce, la cooperativa es el sistema circulatorio del pueblo: provee electricidad, agua potable, teléfono e internet, pero también gestiona el servicio de sepelio. “Pagás una cuota por mes y te incluye todo: desde el cajón y el velatorio hasta el nicho en el cementerio”, comenta Forti sobre este sistema de previsión comunitaria.La plaza principal de Arroyo DulceSoledad AznarezLa iglesia del pueblo, dedicada a Cristo Rey, patrono de Arroyo Dulce, también tiene su propia historia. Fue fundada en 1928 y durante décadas el padre de Forti, Donatilio, cumplió funciones como ministro de la Eucaristía ya que el sacerdote no estaba permanentemente en la zona. “Alguien tuvo que asumir el rol”, cuenta su hijo. Actualmente, se realizan misas todos los domingos: “No tenemos cura, viene uno de Pergamino, de tanto en tanto”, cuenta Raúl Palazzesi, quien toda su vida vivió en el pueblo y es gran referente del mismo. El templo sufrió un incendio mientras realizaban trabajos en el techo. La estructura tuvo que ser reconstruida, pero el vitral original quedó intacto. En noviembre todos celebran la fiesta de Cristo Rey. La Iglesia Cristo Rey fue fundada en 1928 Soledad AznarezUn pueblo dividido por las vías, pero unido por la banderaEl tren que conectaba Buenos Aires con Rosario era, según Forti, “la locura del pueblo”. Los productores llevaban allí el cereal que luego partía hacia otros puntos del país. Había un palenque para las carretas y los caballos y la estación funcionaba como centro de movimiento económico y social. Hoy los trenes ya no pasan y la producción sale por camión.Ahora Forti planea darle otro uso: instalar un restaurante temático con fotografías sobre la historia ferroviaria y un espacio para eventos. Ante la falta de un lugar gastronómico, el objetivo es que tanto los vecinos como los turistas dejen de depender de los kilómetros que los separan de las ciudades cabeceras para disfrutar de una salida. “La gente viene a sacarse fotos para cumpleaños, divorcios, todos vienen acá. Es el punto de encuentro”, cuenta.Arroyo Dulce no tiene sitios para comer, solo almacenes Soledad AznarezAdemás, durante décadas, la vía del tren que dividía al pueblo fue también una fotografía política: de un lado se concentraban los peronistas y del otro los radicales. “Era una representación de la Argentina”, cuenta Forti. Con el tiempo, esa división perdió fuerza y los dos lados quedaron unidos.En este escenario de calles tranquilas aparece la figura de Marino Rossel, quien desde hace 13 años, de forma voluntaria, se encarga de izar y arriar todas las banderas de los mástiles del pueblo. No importa si es feriado o si hay una pandemia; Sale a las 5 de la mañana para cumplir con lo que él considera un acto de gratitud hacia la Nación y un homenaje a los veteranos de Malvinas. “Para mí es todo hacer esto. Amo este país. Es una nación con libertad que acepta a todo el que viene de afuera”, dice Marino, resumiendo el sentir de muchos.Marino Rossel, nació en Salto, pero se radicó en Arroyo DulceSoledad AznarezEntre el arraigo y el desafío universitarioA pesar de su pujanza agrícola, Arroyo Dulce también enfrenta una dificultad común en los pueblos del interior: muchos jóvenes se van para estudiar y no siempre regresan.Sin embargo, el espíritu de mejora no se detiene. Dardo y un grupo de amigos se encuentran actualmente normalizando el club local, que data de 1940, para modernizar sus estatutos —que antes prohibía mujeres en la comisión— e integrar a los 120 chicos que en verano disfrutan de la pileta, la cancha de fútbol, vóley, básquet, bochas y un salón fiestas. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que el 15% de los jóvenes de Arroyo Dulce emigran para seguir estudios superioresSoledad AznarezArroyo Dulce no es un pueblo que se conforma con su historia, sino una comunidad en permanente construcción. De la mano de vecinos como Forti y Palazzesi, el paraje vive hoy un proceso de ampliación que busca devolverle el brillo a sus espacios emblemáticos: desde la modernización del club local hasta la ambiciosa transformación de los viejos galpones ferroviarios en un salón para 1.200 personas y un restaurante temático.Provincia de Buenos AiresTurismo
Arroyo Dulce: el pueblo con escuela centenaria, proyectos para fomentar el turismo y retener a sus jóvenes
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