Ariel Broggi puede ser un muy buen ejemplo de la relación “amor-odio” (usando sus propias palabras) con la que conviven los entrenadores de fútbol con la profesión. El 11 de octubre de 2025 ascendió con Gimnasia de Mendoza a la Primera División luego de ganarle la final a Deportivo Madryn. El 27 de agosto de 2026 le tuvo que poner punto final a su proyecto en River, al que había llegado hacía un par de meses para ser ayudante de campo de Eduardo Coudet. Su desempeño quizás fue el mismo, pero cambiaron los resultados. Y el contexto también fue diferente: en el Lobo era la cabeza principal, mientras que en el Millonario se había subido a un micro que ya había transitado algunos baches. Este martes, el DT de 43 años fue uno de los protagonistas del Congreso de Fútbol organizado por Librofutbol.com en el club Comunicaciones, al que definió como “espacios necesarios para charlar”. “El desafío es llevarnos un ‘disparador’, análisis y conocimientos para saber que hay que reafirmar cosas o cambiar”.El tema elegido para su exposición fue “Día de Compensación”, qué trabajos recomendaría hacer (desde lo teórico y lo práctico) para el día posterior a la competencia, el día para “equiparar cargas” entre los que fueron titulares y los que no les tocó participar tanto o ni siquiera pudieron ingresar unos minutos. Y allí se lanzó con cuatro ejercicios ante las 1500 personas ubicadas en las tribunas del estadio de Comunicaciones, con la colaboración de chicos de las divisiones inferiores de Talleres de Remedios de Escalada. Más allá de la especialidad de esos driles, también respondió preguntas y luego de una de ellas comentó: “El DT argentino está preparado para todo. Estos son lindos espacios para charlar y seguir aprendiendo. A muchos de los entrenadores jóvenes o que están recién estudiando la carrera les digo que peleen por sus sueños. Hay que tener un horizonte, capacitarse todo el tiempo. Nos vamos a equivocar un millón de veces, pero hay que seguir intentando. La verdad es que lo que nos mantiene es el amor-odio por la profesión, que vamos del ‘me quiero morir’ el día que perdemos un partido a la alegría de una victoria, esa sensación única. Pero aún perdiendo sabemos que al otro día hay que levantarse y volver a insistir con el entusiasmo de siempre”. Justamente Broggi vivió hace poco una situación de las negativas. Llegó a River como un “refuerzo” más para este 2026 cargado de exigencias, incluso le tocó dirigir él al Millonario en la primera fecha del Clausura, en la derrota ante Barracas Central por 1-0. Pero las vueltas de la vida quedaron reflejadas ahí, en una acción, en un suspiro: un día no estaba en River, al otro día se sumó como colaborador y encima terminó dirigiendo en el estreno, en el Monumental, por la suspensión que debía cumplir el Chacho Coudet. Su último trabajo hasta ahí había sido con Gimnasia de Mendoza, club con el que consiguió el ascenso a la Liga Profesional. Antes había tenido un paso por Banfield, en el Apertura 2025. Pero el vínculo con Coudet no es nuevo, ya lo había acompañado como ayudante de campo en Racing, Inter de Porto Alegre, Celta de Vigo y Atlético Mineiro. Ariel Broggi con Cristian Bardaro, Walter Grazziosi, Emanuel Lillini y Julián Sudano, su cuerpo técnico donde fue campeón, en Gimnasia de MendozaInstagramUna de las cosas que remarcó desde lo didáctico fue lo siguiente: “El ejercicio de un entrenamiento puede salir mal por dos cosas: nosotros o los jugadores. Hay que cambiar. No nos enamoremos de lo planificado. Vayamos viendo si el ejercicio está sirviendo o no, si el plantel lo comprendió y si está respondiendo positivamente a eso. Porque siempre estamos a tiempo de ajustar cosas, de modificar con leves correcciones. Y siempre debemos tener en cuenta la competitividad a la hora de los entrenamientos. Sumar toques desde una tenencia puede ser aburrido, pero si le instalamos la competitividad, algunos van a ganar y otros no. Y eso se construye con un mensaje, con repeticiones, pero el jugador debe querer ganar desde un cuadrado, desde un mínimo espacio reducido de un 2 vs. 2 o un 3 vs. 3. Si pasa eso en las prácticas, luego lo traslada a los días de los partidos”.Y agregó: “Hay que generar hábitos. Si quieren un equipo intenso, en los ejercicios deben meter la intensidad. En los quites, en el caso de la defensa; en las gambetas o en los pases, en el caso del ataque. Hay que acostumbrarse a ser ganadores en cada ejercicio para que después se lleve al juego de los domingos”.Ariel Broggi, dando indicaciones en un entrenamiento de RiverInstagramContinuó su exposición con un trabajo en un octágono en donde se planteó un partido de 10 vs. 6. “Siempre la posesión para los que jugaron ayer, mientras que los que van a presionar son los que no tuvieron tantos minutos. La planificación tiene que ver con los momentos, y en cada ejercicio se busca potenciar tu idea, tu mensaje”, explicó Broggi, que iba respondiendo consultas entre cada dril. Luego finalizó con un 6 vs. 6 donde la premisa era terminar las jugadas con desbordes y centros, buscando “intensidad” por adentro y “finalizaciones” por fuera. A la espera de un nuevo desafío, remarcó a los presentes la voluntad de “perseguir los sueños” y saber que el fútbol puede ser magnífico y cruel al mismo tiempo, con una diferencia de un puñado de meses. Pero que, a los DT, “no nos queda otra que levantarnos y volver a insistir. Hay que levantarse e insistir”. Ariel BroggiFútbol argentinoGimnasia y Esgrima de Mendoza
Ariel Broggi y la relación “amor-odio” que le da impulso a la carrera de entrenador
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