La final de hoy contra España pondrá a prueba nuevamente al cuerpo: angustia, nervios de punta, ritmo cardíaco acelerado y una montaña rusa de emociones. A pesar de que forme parte del folklore del fútbol, también supone una exigencia para el organismo: la tensión sostenida puede alterar el apetito, el estado de ánimo, dificultar la digestión o incluso desencadenar una sintomatología física como dolor de cabeza o malestar estomacal.Para minimizar los efectos (o, preferiblemente, prevenirlos), especialistas en nutrición y salud mental proponen una serie de estrategias orientadas a reducir el impacto que el estrés puede tener sobre el organismo.Mientras algunas personas pierden el apetito, otras recurren a comidas abundantes, alcohol o snacks por el simple hecho de canalizar los nervios. Para evitar que esa combinación termine pasando factura al cuerpo, enfatizan prestar atención a qué se come antes, durante y después del encuentro.“Ciertamente, el estrés modifica la digestión”, declara Yael Hasbani, health coach orientada a salud intestinal. Esto, desarrolla, es consecuencia de la conexión directa que hay entre el intestino y el cerebro. Es el nervio vago el que actúa como enlace físico principal de este eje bidireccional. “Al mirar un partido importante, el cerebro entra en modo lucha o huida y se enfoca en sobrevivir; por ende, tiene que elegir qué funciones del organismo priorizar y cuáles no”, indica Hasbani. En esa ecuación, el sistema digestivo tiende a quedar relegado y, como resultado, la digestión se vuelve más lenta, uno se siente más pesado y aparece la distensión abdominal, el reflujo, la acidez e incluso náuseas.Al mirar un partido importante, el cerebro entra en modo lucha o huida y se enfoca en sobrevivir; por ende, tiene que elegir qué funciones del organismo priorizar y cuáles noCristina Sille - dpa DPABebidas estimulantes como las energéticas, el café y el alcohol son las más perjudiciales para estas ocasiones, asegura la profesional. “Aumentan los niveles de adrenalina, disparan el cortisol y el reflujo en personas con predisposición”, añade. En el caso del alcohol, señala, el hígado es el órgano más afectado, dado que el proceso metabólico de la bebida es complejo. Agua, jugos frutales y bebidas no gasificadas son las que recomienda como alternativas saludables para prevenir los malestares ya mencionados.En cuanto a la comida, tanto ella como Germán Busch, coordinador de la unidad coronaria del Hospital Universitario Austral, coinciden en que “comer bastante antes es la regla de oro”. Esto, explican, asegura que el cuerpo ya haya hecho la mayor parte de la digestión cuando empiece a rodar la pelota.El menú ideal: un plato “de fácil digestión” compuesto por hidratos de carbono y proteínas magras, como pueden ser fideos con aceite de oliva, pescado con vegetales, pechuga de pollo grillada con arroz o puré, un sándwich en pan francés de pavita y queso tierno, o un tazón de avena con rodajas de banana madura.Pechuga de pollo grillada con arroz o puré conforman un plato “de fácil digestión” Shutterstock - ShutterstockLos sí y los noAmbos expertos sugieren evitar comidas ricas en grasas saturadas y con exceso de fibra, como asado, empanadas fritas, salsas pesadas, pizzas, papas fritas, guisos, quesos enteros. También azúcares simples y harinas refinadas, como facturas, repostería, tortas, helado, galletitas y snacks dulces.Respecto a los recomendados para ingerir durante el partido, sugieren bastoncitos de verduras como zanahoria y apio con hummus. Pochoclos caseros (hechos con poco aceite, manteca o sal), un puñado de frutos secos o pasas de uva, aceitunas en cantidades moderadas (en lo posible bajas en sodio), frutas picadas como manzana o frutillas (opcional sumar yogur para obtener un efecto saciante). También tostadas a base de semillas, bruschettas de albahaca, tomate y queso Port Salut y pinchos de fruta. Son opciones livianas y saludables que ayudan a calmar los nervios porque exigen masticación.En el pospartido, las emociones se estabilizan y los niveles de dopamina caen en picada. Así, el cerebro busca una recompensa rápida y placentera, lo que suele derivar en un atracón. Para evitarlo, Busch aconseja tomar uno o dos vasos grandes de agua al terminar el encuentro para que el cuerpo no confunda deshidratación o sequedad bucal con hambre voraz.Si se consumieron alimentos con exceso de grasas, Hasbani sugiere priorizar al otro día todo tipo de proteínas magras (pechugas de pollo, pescados blancos, claras de huevo, yogur griego sin grasa, entre otros) y tisanas que alivian la digestión: manzanilla, boldo, menta o hierbabuena.Hierbas digestivas, ideales para el pospartidoCanvaLa psiquis del hinchaLa identificación con el equipo que lidera Lionel Messi, la incertidumbre del resultado y la expectativa acumulada activan mecanismos vinculados con el estrés que pueden traducirse en palpitaciones, tensión muscular, respiración acelerada o dificultades para concentrarse. Comprender por qué ocurre este fenómeno es el primer paso para aprender a regularlo.“Un encuentro así de decisivo puede interpretarse como una situación de amenaza: aumenta la actividad de la amígdala, se liberan adrenalina y cortisol, el corazón se acelera, la respiración se vuelve superficial y los músculos entran en tensión”, informa la neuropsicóloga Karina Carreño. De acuerdo con ella, en estos casos “el sistema nervioso responde para actuar, no para ser espectador”.Los síntomas que más se repiten son: irritabilidad, dificultad para concentrarse, impulsividad, alteraciones del sueño y euforia. ¿Por qué se desencadenan? Ricardo Corral, médico psiquiatra y presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras, explica que se deben también al fuerte sentimiento patriótico. “En este tipo de torneos surge una identificación con la persona o el equipo que va a competir en representación del grupo social”, sostiene.Aquellos jugadores que están en la cancha llevan sobre sus hombros a millones de argentinos que confían en ellos. Por eso, como explica Corral, se genera un clima particular: “Si ganamos, estamos todos contentos y si perdemos, todos tristes”.Sol Buscio, psicóloga clínica y fundadora del espacio PsicoSol, hace una distinción clave: las reacciones positivas o negativas dependen, en gran parte, de la personalidad y los recursos con los que ya cuenta una persona para enfrentar los aciertos y desaciertos. También afecta el vaivén de emociones, factores externos como la época del año, la situación social o política.Corral considera que durante el Mundial se genera un clima particular: “Si ganamos, estamos todos contentos y si perdemos, todos tristes”Esta imagen fue creada con la IA de GrokLa emocionalidad bajo controlGracias a la neuroplasticidad −capacidad del cerebro para reorganizarse, adaptarse y formar nuevas conexiones sinápticas− es posible disminuir el malestar psíquico con pequeñas estrategias que ayudan a recuperar el equilibrio entre las áreas emocionales y la corteza prefrontal (la responsable del autocontrol y la toma de decisiones).Carreño sugiere técnicas para “dominar” con éxito el cerebro y las emociones:Mundial 2026Selección argentinaVida sana
Argentina vs. España: qué comer y cómo controlar los nervios para la gran final del Mundial
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