Después de unos años viviendo ahí, los dueños de casa sabían exactamente qué necesitaban de su cocina. La Arq. Cecilia Otto fue la responsable de concretarlo con una estética cálida y contemporánea. 31 de julio de 202600:003'minutos de lecturaLA NACIONRevista LivingReformar la cocina no es una decisión fácil. Primero está lo evidente: los costos que implica renovar un ambiente en el que el equipamiento y los materiales son muchos, después entra en juego la cuestión logística de todo lo que implica convivir con una cocina inhabilitada. Con todo eso en contra, pero sabiendo que valía la pena, fue que los dueños de este departamento en Almagro contactaron a la arquitecta Cecilia Otto para hacer de cero la suya.La clienta me contactó con la idea de hacer la reforma porque no daban más con la convivencia con esos colores y el poco lugar de guardado.”— Arq. Cecilia Otto, a cargo de la reformaLo mío, lo tuyo y lo nuestro“Lo primero que hice fue armarles una propuesta que después tuvimos que trabajar bastante”, adelanta Cecilia. “Ellos querían todo: el horno a gas, el anafe para cinco hornallas, querían conservar el espacio del ducto de ventilación como guardado... Yo por mi parte, quería que el espacio que se ve al entrar estuviera despejado”, resume."Uno de los puntos clave fue trabajar con curvas, sobre todo porque la cocina es grande pero angosta", explica Cecilia. Los muebles son de melamina tapir y gris cajú de Faplac (Paprika Estudio). Maia CroizetDe esa distribución original en la que la heladera se enfrentaba a la puerta de servicio, quedó poco y nada. Con mucha cabeza y buenas decisiones, la cocina amontonada se convirtió en una de lo más espaciosa en la que sobran mesadas y lugar de guardado. Aunque no se podía modificar las ventanas, si se podían cambiar por otras de las mismas medidas. Cerámicas (Atavio Concept)Maia Croizet“Lo que traté de hacer fue dejar todo lo más vertical y de gran volumen a un costado y dejar más despejado el otro. Donde estaban las ventanas, que es también lo primero que ves desde los ingresos, se mantuvo más limpio”. Convivencia forzadaDurante los tres meses que duró la obra, la familia anuló por completo la cocina y aprendió a vivir con un horno eléctrico instalado en el living comedor. “Nosotros entrábamos y salíamos por la puerta de servicio y ellos por la principal”, cuenta la arquitecta. La gran apuesta y acierto de la obra fue un mueble curvo de melamina que recorre a lo largo el espacio y distribuye distintas funciones. “Acá fueron clave los carpinteros con los que trabaja Sheila, de Paprika, que logran trabajar con curvas la melamina”, confiesa Otto.Las macetas son de Vivero Ruma.Maia CroizetAunque trabaja por su cuenta, Cecilia dirigió algunas obras de Paprika Estudio, con quien aprendió mucho. “Yo soy muy arquitecta y trabajar con Shei fue un gran aprendizaje en términos de terminaciones y acabados. De ella tomé mucho de lo que hago”, asegura. Los muebles se hicieron en melamina cajú y melamina gris tapir de FAPLAC (Parika Estudio).Maia Croizet“Elegimos una melamina cajú para los recortes de madera porque era la más cálida. Al principio, la dueña de casa buscaba algo mas gris en tonos fríos (que a mi me inquietaba un poco), pero creo que logramos un lindo balance”.Trabajar con lo existenteAntes de afrontar la cocina, los dueños de casa ya habían hecho dos reformas: la primera, un escritorio, y la segunda, un lavadero y toilette a los que se accede a través de la cocina. “Idealmente hubiera querido trabajar esos espacios en conjunto, pero como lo habían hecho a nuevo preferían dejarlos así“, confiesa Otto.De ahí, la propuesta de un cambio de puerta que contribuyó a mejorar la circulación.Mesada Purastone Blanco Paloma, revestimientos GAB Finlandia Soft (Syria Cerámicos). Grifería monocomando Vasser negra. Apliques (Kolor iluminación). Maia Croizet“Instalamos una puerta con un sistema corredizo plegable. Era una idea que yo tenía desde un principio porque sentía que podía resolver esta situación del lavadero pasillo; me costó un poco convencer a la clienta, pero hoy está feliz”Ya que estamos“Hicimos también una pequeña intervención en la entrada, pero más que nada porque ya habíamos tenido que romper”, cuenta Cecilia. Clásico de toda obra, nunca se sabe que se puede encontrar al romper; en este caso el hallazgo fue que la instalación eléctrica se remontaba a los cables de tela. Fundamental para lograr que el nuevo ambiente se integre armoniosamente, la puntura y la iluminación del living se alinean con la cocina.Maia Croizet“Para conectar el tablero al acceso principal había que romperlo. Entonces le propuse ¿no querés que veamos el color y bu squemos unos apliques nuevos?“, cuenta Otto. Con esos dos detalles chiquitos, la cocina se integró con enorme naturalidad al living comedor.
Antes y después: una cocina abultada de los años setenta se transformó en un espacio amplio y luminoso
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