Ante la recesión, Caputo se anima a una herejía

Ante la recesión, Caputo se anima a una herejía

Puede haber críticas en redes a los “econonochantas” que advierten sobre el estancamiento e insultos al periodismo que informa sobre el problema. Pero la realidad es que, en privado, a nadie en el equipo económico se le escapa que la economía argentina necesita de estímulos para poder salir del letargo en el que está inmersa desde hace al menos dos trimestres. Tampoco al Fondo Monetario Internacional (FMI), que, de la mano del gobierno norteamericano, también parece estar jugado al éxito de Javier Milei en las elecciones de 2027.“Hay una comprensión compartida de ampliar los logros de la estabilización alcanzados hasta ahora hacia un crecimiento más fuerte y creación de empleo”, afirmó ayer la vocera del FMI, Julie Kozack.Hace días que en mesas chicas del Ministerio de Economía se discuten medidas para mejorar el acceso al crédito y la situación de sectores rezagados. El Informe de Política Monetaria (IPOM) que difundió el Banco Central reconoce por primera vez que los sectores industriales que crecen tienen apenas un peso relativo del 29%, mientras que los que caen suman el 47%.Como sucedió en otras ocasiones durante la gestión de La Libertad Avanza, el pragmatismo del equipo económico parece estar aflorando. Se trata, no obstante, de un pragmatismo acotado dentro de los márgenes de acción que habilita el presidente Javier Milei, que sostiene su plan económico con la misma perseverancia con la que carga su libreta y sus anteojos adondequiera que vaya. El “Messi de las finanzas” hace las gambetas, pero la cancha (y el equipo) sigue siendo la misma.Tanto el Banco Nación (BNA) como la Anses juegan un rol clave en las medidas de estímulo que imagina Economía. El BNA lanzará en las próximas horas líneas de crédito para el financiamiento de bienes durables, pero, además, trabaja con el equipo de Caputo en una línea específica para financiar bienes durables de producción nacional. Será el primer salvavidas que la gestión libertaria ofrece a los fabricantes de heladeras, lavarropas, pavas y televisores. Nada que no se haya visto en tiempos de campaña.Vaya paradoja: son los mismos sectores a los que en público llaman a reconvertirse los que ahora buscarán reanimar. Habrá que ver si llegan a tiempo: el fabricante de Peabody está en convocatoria y el responsable de marcas como Liliana, Rubén Cherñajovsky, ya migró durante esta gestión su interés a negocios mucho más redituables, como el de la energía, para el cual se asoció con los hermanos Juan y Patricio Neuss, en la empresa Edison Energía. El dueño de Newsan, de perfil usualmente bajísimo, ocupó la semana pasada una de las mesas principales en la gala de la Fundación Faro: se presume, por lo que era el tarifario fijado por su socio Juan Neuss, encargado de realizar la convocatoria entre los empresarios, que pagó no menos de US$400.000 el cubierto, para sentarse al lado del asesor presidencial Santiago Caputo.Pero además de facilitar créditos para la adquisición de electrodomésticos o motos, el equipo económico quiere ampliar los usos que le pueden dar los bancos al dinero que toman del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses. Hasta ahora, la Anses licitaba en los bancos plazos fijos para fondear hipotecas de individuos a no más del 7% más CER. Se evalúa que ese dinero pueda usarse también para que los bancos fondeen proyectos de construcción desde el pozo, con hipotecas contra boletos. Detrás de la iniciativa está el reconocimiento tácito de la necesidad imperiosa de reactivar la industria de la construcción, gran generadora de empleo.En el Gobierno especulaban con que las concesiones de rutas dinamizarían la actividad en el sector, pero el impacto todavía no termina de evidenciarse. La flexibilización del crédito buscaría acelerar los tiempos. Además, la Anses tendría previsto realizar una tercera licitación de plazos fijos pronto. Y otro cambio que se baraja es el de incrementar los cupos habilitados por banco. Si bien muchas entidades bancarias participaron de las licitaciones previas, solo dos —el BNA y el BBVA— están fuertemente activas colocando hipotecas.La iniciativa llega como una gota de agua en un desierto. Con 15 millones de clientes, el BNA, que es el banco que más hipotecas dio y que ya usó todo el dinero de la primera licitación de plazos fijos, lleva colocados 40.000 créditos. Pero, como sucede con la línea de financiación para bienes durables, representa un cambio de ritmo para la marcha libertaria.La señal más fuerte, sin embargo, podría no estar tanto en las medidas concretas, sino en las actitudes del equipo económico. Después de visitar una fábrica en su viaje a Catamarca esta semana, se espera que el miércoles próximo el ministro Luis Caputo abra la conferencia anual de la Unión Industrial Argentina (UIA). El jefe de Gabinete, Diego Santilli, estará encargado del cierre. Hace apenas dos meses, el ministro de Economía rechazó la invitación para participar del Día de la Industria, en la sede del laboratorio Elea, en Pilar. Todo un cambio de actitud.Es cierto que la comisión directiva de la UIA acompañó con una tarea de seducción bien pensada: no invitó al gobernador Axel Kicillof, al igual que en el último evento, y además subió al escenario a varios gobernadores. “Parece más un acto de campaña libertario que una conferencia en la que se va a hablar de la problemática de la industria”, reconoció un empresario de la UIA. Las internas no son exclusivas de la política. Las tensiones en la gremial industrial están a la vista en un momento en el que los que ya consiguen beneficiarse de las bondades de la macro ordenada son pocos. La organización de la conferencia anual solo las exacerbó.Los dilemas que enfrenta Economía en los meses que vienen no se circunscriben solo a la elección presidencial, que, sin lugar a dudas, tal como advierte la consultora 1816 en su último informe, traerá fuerte volatilidad al mercado argentino. Según reconoció el BCRA en su IPOM, el mundo también suma factores de riesgo: no hay certezas de que el shock petrolero vaya a apaciguarse pronto; las condiciones financieras están empeorando, con las tasas de interés en EE.UU. en alza, y son grandes las probabilidades de una desaceleración de las economías de Brasil y China.Según señalan en conversaciones con inversores y bancos, en el equipo económico consideran que, hacia adelante, para evitar sumarle ruidos a la economía, es clave contener tanto la volatilidad del tipo de cambio como la de las tasas de interés. Por eso, el lunes último, mientras Brasil vivía una de las peores jornadas bursátiles de su historia, el Tesoro salió a vender US$100 millones. El martes, ya con algo más de margen, recompró US$40 millones, y no debió volver a intervenir el miércoles, mientras que el jueves sumó otros US$10 millones. Pese a que desde Economía aseguran que “van a sobrar los dólares”, no por ello hay que derrocharlos. El staff del FMI, en tanto, dejó entrever en su comunicado que también exigirá algo de flexibilidad en la política monetaria. Siempre a fin de año aumenta la demanda de pesos de la gente por los pagos de aguinaldos, vacaciones y fiestas. Tal vez sea una buena excusa para aflojar en algo la cincha sobre los pesos.La semana que viene, en tanto, el Tesoro deberá comprarle al BCRA los 600 millones de DEG (derechos especiales de giro, la moneda del FMI) para pagar su vencimiento de unos US$815 millones con el Fondo. Recién a fin de año, una vez que el directorio del organismo apruebe la tercera revisión del acuerdo firmado con la Argentina, se recuperarán los dólares.Afuera, la agenda también exige gambetas. La administración Milei está haciendo los deberes para avanzar con el acuerdo de intercambio comercial firmado con los Estados Unidos. Ya con la adhesión al tratado de patentes avanzada en el Congreso, el equipo de Federico Sturzenegger espera poder enviar en las próximas semanas los otros tratados internacionales mencionados en el acuerdo: el de Singapur sobre Derecho de Marca; el Protocolo de Madrid, también relativo al registro internacional de marcas; y el Acta de Ginebra del Arreglo de La Haya relativo al registro internacional de dibujos y modelos industriales, entre otros.Hacia fines de noviembre, una delegación local volverá a viajar a Washington para una nueva ronda de negociaciones con la Secretaría de Comercio de los EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés). Tanto el canciller Pablo Quirno como el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, albergan la esperanza de que el gobierno de Donald Trump renueve en 2027 el cupo para el ingreso de carne argentina que habilitó por decreto este año. También de que haya una revisión de los altísimos aranceles que el gobierno norteamericano fijó ya hace tiempo al ingreso de acero y aluminio argentinos. Sería, eventualmente, la mejor prenda de acercamiento que el gobierno de Milei podría ofrecerle a los vapuleados “Don Chatarrín” (por Paolo Rocca, de Techint) y al “Fabricante de gomitas caras” (Javier Madanes Quintanilla, de Aluar). Con respecto a esto último, sin embargo, la administración Trump se muestra inflexible. Pero, como sucede con la economía, la esperanza es lo último que se pierde.Por Florencia Donovan

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