Andrea Estévez supo a los 4 años que quería ser artista y se anotó en la escuela del Teatro Colón. Además, estuvo dos años en el American Ballet de Nueva York, hizo teatro de revistas con Gerardo Sofovich y Carmen Barbieri, fue notera de Chiche Gelblung, hizo decenas de comedias en teatro y también mucha ficción. Hace seis años decidió ir a Miami, pero no con la intención de quedarse a vivir sino para cambiar un poco de aire, junto a su hija Hannah y a su mamá Adriana, porque su papá Alfredo había fallecido recientemente y la familia necesitaba un cambio.A la semana de estar allí la convocaron para hacer un programa de televisión y después surgió otro proyecto y otro más y ya no volvió a la Argentina; sus muebles todavía están guardados en un depósito. En estos días recibió una mención especial en el Brisk Festival de Los Ángeles por la obra Confesiones, con la que tiene funciones en Miami. Además, está en Despierta América, por Univisión, y pronto inaugura un canal de streaming. LA NACION conversó con ella sobre su gran cambio de vida, su familia, el amor y las divertidas anécdotas laborales. Andrea Estevez junto aus madre y su hija, HannahGentileza Andrea Estevez“Si hace seis años me decías de continuar mi carrera en los Estados Unidos, no me hubiera imaginado este hermoso presente. Es un gran logro. Trabajé muchos años en la Argentina y recogí los frutos, y volví a empezar de cero en otro país donde nadie me conocía y hoy hago televisión, teatro... Todo inimaginable. Estoy viviendo un momento súper lindo profesionalmente”, dice Estévez con orgullo.-¿Acaban de ganar un premio en un festival de teatro en Los Ángeles?-Sí. Hace un tiempo que estamos con funciones de Confesiones en la ciudad de Miami, y la comedia fue elegida para participar del Brisk Festival, así que fuimos con mis compañeras, Catalina Watson y Constanza Espejo, y Leo Zimbrón, que es el director. Después de 10 días y 4 funciones pasamos varias etapas y llegamos a la final. Se presentaron 49 obras y más de 220 artistas este año, y decidieron entregar dos premios; uno fue al mejor espectáculo y el otro fue la mención especial para Confesiones. Así que fue hermoso todo. En octubre y noviembre vamos a tener funciones en Miami, en Casa Studios, una sala en la que también manejo la programación; hace tres años que produzco teatro. -¿Qué más estás haciendo?-También colaboro con Despierta América, donde tenemos un segmento que se llama “Conversaciones de mujeres”. Despierta América es un programa que ya lleva 29 años de aire, y es el más visto de habla hispana; sale para todos Estados Unidos y México. Y en teatro estoy produciendo espectáculos de otros artistas también, y recibo elencos de la Argentina que están en gira. Y en breve inauguramos un canal de streaming con toda su programación hecha por argentinos fuera de Argentina y que se llama Argento Internacional; estoy con dos socios, amigos muy queridos, que conocen mucho el tema. Va a ser la primera de diferentes franquicias, porque el año que viene montaremos una en Madrid. La idea es tener varios canales de streaming Argento Internacional. Ya tenemos el workhouse rentado, y empezaron con las remodelaciones; calculo que el 15 de octubre estaremos al aire. Confesiones, la obra que Estevez protagoniza junto a Catalina Watson y Constanza Espejo, obtuvo un premio en el Festival BriskGentileza Andrea Estevez-Te fuiste hace seis años a Miami, ¿por qué?-Me fui después de los momentos más duros de mi vida, después que falleció mi papá en 2020, un mes antes de la etapa del COVID. Luego entramos en la etapa de pandemia y encierro total. Fue un año muy difícil. Terrible. Y en octubre mi mamá me sugirió que fuéramos unos meses a Miami para cambiar de aire. De ella fue la idea de venir para acá. En ese momento tenía dos locales de ropa, que cerré en plena pandemia, dejamos en venta la casa en la que estábamos viviendo, guardé todos mis muebles en un depósito y nos vinimos las tres a Miami. A los 15 días me convocaron para sumarme a un programa de una productora independiente y dije que no tenía papeles. Inmediatamente tramité la visa de trabajo, y a partir me llamaron para hacer teatro y después apareció otra propuesta y así llevo seis años. No volví más a Argentina, no porque no quiera sino porque no pude.-Y dejaste tu carrera acá, ¿se extraña? -Cuando me vine había terminado de hacer la temporada con Germán Krauss y Georgina Barbarossa, con la obra No hay dos sin tres, estaba haciendo radio con Dani Ambrosino y trabajando en América, en el programa del mediodía; me acuerdo que ahí dimos la noticia de la primera persona enferma de COVID. Entonces, yo estaba con trabajo… No vine a los Estados Unidos buscando eso. Pero se dio. No fue fácil volver a empezar porque, además, no conocía a nadie. Me llamaron para hacer una campaña gráfica y no tenía maquillador ni conocía a ningún fotógrafo. Si bien hay una comunidad muy grande de argentinos, lleva un tiempo comunicarte, encontrarte, formar un equipo de trabajo, contactarte con teatros. Empecé de cero. Los tres primeros años extrañé muchísimo. Y después me fui adaptando. "Estoy haciendo acá mi camino, que me costó, y tengo mi lugarcito y quiero cuidarlo. Eso no quita que vuelva a la Argentina a hacer una temporada de teatro o a hacer algo en algún momento, seguramente"Gentileza Andrea Estevez-¿Pensás en volver?-Muchos colegas me dicen que la situación no es la mejor hoy, que no hay tanto trabajo. Estoy haciendo acá mi camino, que me costó, y tengo mi lugarcito y quiero cuidarlo. Eso no quita que vuelva a la Argentina a hacer una temporada de teatro o a hacer algo en algún momento, seguramente. -Cuando te fuiste tenías problemas legales con el papá de Hannah, ¿cómo está hoy la situación?-Desde el momento que le saqué la máscara al papá de mi nena, todo fue difícil. Hasta ahí era todo era color de rosa, por eso fue una sorpresa para todos, y para mí también. Al principio, cuando me separé, hice todos mis intentos para revincularlo con ella y para que mi hija tuviera un papá. Porque yo tuve el mejor papá del mundo y sentí que ella también se merecía uno. Frente a ese ejemplo tan fuerte para mí, deseaba y traté de hacer todo para que Hannah tuviera a su papá presente. Pero hay una realidad, y aprendí a que si la otra persona no quiere ser un padre o ni estar presente, no podés obligar a nadie. Y ahí es donde solté. -¿No hay vínculo actualmente?-Hannah no ve a su papá hace tres años, más o menos. De un día para el otro dejó de verla. Lo último que supe es que vivía a 20 minutos de donde estamos nosotras. Intenté todo y no sucedió. Y cuando tuve una charla con Hannah al respecto, ella me dijo: “Mamá, pero me crié con vos y con la abuela, yo no extraño a mi papá porque casi no lo conozco”. -La tiene clara…- Sí. Fue tan clara… Tantos años tuve tanto miedo y me di cuenta de que ella es súper feliz como está. Mi responsabilidad es la de ser mamá, estar con ella, acompañarla, apoyarla, ayudarla a crecer, cuidarla. Si a la otra parte no le interesa, no me voy a hacer cargo. Fue un proceso mío. El otro día una amiguita le preguntó si su papá iba a buscarla y ella le dijo: “No, no tengo papá; tengo mamá y abuela”. Y siguió jugando como si nada. Entonces, yo solté por completo…. "Tantos años tuve tanto miedo y me di cuenta de que ella es súper feliz como está. Mi responsabilidad es la de ser mamá, estar con ella, acompañarla, apoyarla, ayudarla a crecer, cuidarla. Si a la otra parte no le interesa, no me voy a hacer cargo"Gentileza Andrea Estevez-¿Cuándo sentís que surgieron los problemas?-Los problemas empezaron a los 15 días del nacimiento de Hannah, cuando descubrí que me era infiel y me encontré con una persona que no lo aceptó en ningún momento, me echó la culpa a mí de la infidelidad. Después de muchos años de terapia entendí que el problema no era mío. Tampoco nunca tuve una charla, un pedido de disculpas, ni aceptar una situación. Sinceramente, no hubo forma de hablar.-¿Volviste a enamorarte?-Volví a enamorarme un tiempo… Tuve una relación linda que corté por la distancia, por venirme a vivir a los Estados Unidos. Y desde que llegué acá no salgo ni a tomar un café con un hombre. Estoy totalmente dedicada a mi hija y a mi profesión. La paso bomba con Hannah y un sábado, en vez de cambiarme, maquillarme y arreglarme para salir a conocer a alguien, me quedo con Hannah, miramos películas, pedimos pizza, hacemos pijamadas con amigas de ellas. Tenemos planes siempre. Estoy disfrutando tanto esta etapa que no siento que necesite un amor. De todas maneras, si aparece un hombre al cual yo le puedo dar un lugar, lo haría. El amor de mi vida lo tengo en Hannah, y me gustaría tener u n buen compañero de vida, alguien que pueda hacer planes a la par conmigo y que acepte que mi prioridad es mi hija. El día que aparezca ese hombre, bienvenido sea. Hasta ahora no apareció y tampoco es que lo ando buscando. Tendría que hablar en terapia si me quedó algún trauma al respecto (risas). -Alguna vez contaste que a los 4 años querías ser bailarina, ¿cómo fueron esos inicios?-A los 4 años empecé a pedirle a mis papás que quería ser bailarina clásica. Y entré al Teatro Colón a estudiar unos cuantos años hasta que fui elegida por Natalia Macarova para hacer coreografía. A los 16 años conocí a Héctor Zaraspe, que estuvo muchos años en la Juilliard School, y me llevó al American Ballet de Nueva York, donde estuve tres años. Cuando volví a la Argentina de vacaciones, me fracturé el pie y, mientras hacía la recuperación, me metí a estudiar teatro en la escuela de Agustín Alezzo, estuve cinco años y empecé a trabajar en Canal 7, en Un cortado, historias de café y De la cama al living. Después hice televisión con Gerardo Sofovich, estuve en Impacto con Chiche Gelblung, hice ficciones como Gasoleros, Son de Fierro, Montecristo, Campeones, Doble venganza y en Alguien que me quiera hice un personaje casi toda la telenovela, como contrafigura de Luisana Lopilato. "A los 4 años empecé a pedirle a mis papás que quería ser bailarina clásica. Y entré al Teatro Colón a estudiar unos cuantos años hasta que fui elegida por Natalia Macarova para hacer coreografía. A los 16 años conocí a Héctor Zaraspe, que estuvo muchos años en la Juilliard School, y me llevó al American Ballet de Nueva York, donde estuve tres años"Gentileza Andrea Estevez-¿Tuviste algún padrino o una madrina que te ayudara a construir tu carrera?-Son muchas las personas que confiaron en mí. Uno de ellos fue el productor Javier Faroni, que me llamó muchísimos años para trabajar en teatro; terminaba un contrato y renovaba otro. Con Gerardo Sofovich hice televisión y teatro también. Me acuerdo que se peleaba con Chiche Gelblung por decir a quién de los dos le pertenecía yo (risas). Gracias a Nazarena Vélez, Marcelo Tinelli me llamó para el Patinando por un sueño; no sabía patinar, “pero aprendo rápido”, recuerdo que le dije. El Patinando… me dio mucha visibilidad. Con Carmen Barbieri hice dos revistas, Bravísima y Barbierísima, y hemos hecho gira por Chile, Paraguay, Uruguay. Y ahí volví a bailar, después de muchos años. Por eso quería hacer teatro de revista... Estaba haciendo la comedia Pasión, en calle Corrientes, con Germán Krauss, Darío Lopilato y Adriana Salgueiro, cuando me convocó Carmen y me acuerdo que se lo comenté a Germán, que me sugirió que no hiciera revista: “Vos trabajas muy bien como actriz, y si vas a la revista después no hay vuelta”. A las dos semanas me encontré con Norma Pons, que estaba haciendo una obra con Muscari. Ella siempre fue muy amorosa conmigo, y le conté que me habían llamado para hacer revista, pero que no iba a aceptar porque me habían dicho que después era difícil volver a la comedia. Y ella me respondió que nada que ver, y que ella misma era un claro ejemplo porque había hecho revistas y estaba en una obra hermosa de Muscari. Eso me animó y acepté. Fue un año increíble con Carmen en calle Corrientes, en Mar del Plata, metiendo tres funciones de 1.500 localidades por noche, y después giras por todo el país. Explotaba.Andrea Estevez en su paso por la revista porteñaFacebook Página Oficial Andrea Estévez-¿Y qué te dijo Germán Kraus?-Se venía otra revista, Barbierísima, y un día me llamó Germán para contarme que lo habían convocado para esa revista y no sabía qué hacer. Le dije que firmara y le recordé que en la película Bailemos, Richard Gere subía unas escaleras con bastón y smoking, bailando y cantando… Que lo tomara como una comedia musical. Germán aceptó y estuvo en la revista con un smoking blanco y un bastón, cantando entre las vedettes. Fue espectacular. -¿Cómo fue tu experiencia trabajando con Chiche?-Hice Impacto Chiche durante dos años. Yo sé que es la vida y la edad y que nos va a llegar a todos, pero me dio pena despedirlo porque, de alguna manera, fue testigo de mi vida, me abrió muchas puertas y le tenía mucho cariño. Me acuerdo que un día le dije que me gustaría hacer informes en la calle, cosa que solamente le daba a los periodistas. Se dio vuelta y me miró y me dijo: “¿Vos querés hacer informes? Bien”. A los tres días, un sábado a la mañana me mandó al aeródromo de Villa Lynch para hacer un informe sobre la gravedad cero. Fui con mi papá, que me acompañaba siempre a todos lados, y me subí a un avión de acrobacia, a dar mil vueltas en el aire… En un momento el avión subió lo más alto que pudo, apagó el motor, y en la caída libre yo tenía que tener una pelotita en la mano, y mostrar lo que era la gravedad cero, y que la pelotita se sostenía sola en el aire. Cuando estaba por llegar a tierra, encendió el motor, lo puso de cabeza y volvió a subir. Fue la única vez en mi vida que me subí a ese tipo de aviones; nunca más (risas). Después Chiche me dijo que quería saber las ganas que tenía de hacer informes. Y quedó espectacular. Andrea EstévezEstados UnidosMiami
Andrea Estévez: el sueño que la llevó al American Ballet, el prejuicio que venció con la revista y su nueva vida en Miami
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