Alfredo Berti: “El fútbol tiene dos caras, pero no hay que creerle a ninguna de las dos”

Alfredo Berti: “El fútbol tiene dos caras, pero no hay que creerle a ninguna de las dos”

MENDOZA.- A través del ventanal de la oficina se ve la cancha desnuda del Gargantini. Los arcos sin red, no están los carteles de publicidad, nadie pintó las líneas de cal y desde la otra punta llega el ronroneo del tractorcito que corta el césped. Por momentos llovizna en el Parque San Martín. Alfredo Berti está hundido en el sillón, con la boina que no se quitará nunca. Las muletas a un costado, compañeras desde el traicionero resbalón que le fracturó el peroné derecho. De golpe hace una confesión que denuncia su espíritu campechano, lejos del ruido que no lo representa: “A principios de los ’80 yo quería ser el ‘Mago’ Garate, zurdo, diez, era el ídolo de mi club, Atlético Empalme… Incluso hoy, ahora, si suena el teléfono dejo todo porque me estará llamando el ‘Mago’. De pibe iba a la cancha para verlo a él… y en la semana me lo cruzaba por las calles porque era el cartero del pueblo. A los 15 años jugué mi primer torneo nocturno, y el ‘Mago’ Garate me llamó para su equipo… ¡Listo! Era como estar con Maradona, mi carrera podría haber terminado ahí y estaba hecho”. Quizás como una maldita premonición, la trayectoria de Berti sería corta: debutó en 1992 y para 2000 ya era un exjugador. En 1997 Boca había confiado en él, pero un planchazo en un partido contra Ferro fue el comienzo del fin. Paró unos días, volvió contra Deportivo Español y tuvo que salir en el entretiempo. Casi no podía pisar, y de ahí en adelante todo se complicó. “Una fractura osteocondral en el tobillo derecho, cuatro operaciones y el retiro del fútbol. Nunca me había lesionado en toda mi vida, ni un desgarro, nada. Y de repente se me derrumbó todo”. La mirada se pierde más allá del ventanal… hasta que unos chicos golpean del otro lado para saludarlo. Para traerlo en el tiempo, para mostrarle orgullosos sus camisetas de Independiente Rivadavia. Para confirmarle que el camino ha valido la pena. El celular y la muletas a un lado, Berti se sumerge en la charla con LA NACION: “Bielsa es la única persona del fútbol con la que me siento en deuda. Si en algún momento me necesita, él sabe que yo estoy de manera incondicional”, avisa Marcelo Aguilar - La Nación-A los 29 años, se acabó. ¿Cómo lo asimilaste?-Entre los 25 años y medio y los 29, que estuve en Boca, fueron operaciones y rehabilitaciones, una tras otra. Pasaban los meses y nunca había mejorías, entonces me fui haciendo la idea… Otros jugadores, con la misma lesión, habían tenido que retirarse, como Van Basten. Había que aceptarlo, al principio con mucho dolor y después con la lógica resignación. Tenía que dejar de jugar. -¿Hoy hubieses podido seguir jugando a partir de los avances de la medicina deportiva?-Sigue siendo una lesión complicada. Por ejemplo, Sebastián Battaglia, con quien fuimos compañeros, con el tiempo sufrió una lesión muy parecida, osteocondritis de tobillo, y tuvo que dejar. Es una lesión muy compleja porque falla el cartílago que recubre al hueso, y sin ese cartílago el dolor es muy intenso, entonces perdés los movimientos naturales para intentar compensar ese dolor… y todo se va desacomodando. En algunos gestos, como los giros repentinos, me daba un pinchazo que ni me dejaba correr. Y esos movimientos el fútbol te los pide continuamente. En las distancias rectas podía soportarlo, pero en los frenos y los enganches era imposible. Me anulaba.-Dejaste de jugar en 2000 y debutaste como DT en 2013, en Newell’s. ¿Qué hiciste en el medio?-Me fui a mi pueblo, a Empalme Villa Constitución, y fui un ciudadano más. Tenía hijos muy pequeños, dos nenes y dos nenas, y estuve tratando de sanar lo que había pasado, fue un proceso. Me dediqué a la familia, a la crianza de los chicos, Ulises y Ángelo, y Apolonia y Julia, siempre mirando y pensando en fútbol, claro, pero no sumergido en él como una opción laboral. Hasta que en 2006 me propusieron ir a las divisiones inferiores de Newell’s y me gustó. Yo entendía que para empezar en la profesión de técnico necesitaba hacer el recorrido desde abajo. Estuve tres años en cuarta, después pasé a la reserva y cuando llegó el Tata Martino a Primera estuve un año y medio viendo todo el proceso de Gerardo. Eso fue muy enriquecedor. Yo entendía que necesitaba cinco o seis años de formación para ordenar todas las ideas, nunca me vi como un entrenador que podía pasar de dejar de jugar a dirigir. No. Alfredo Berti en la Bombonera, en 1997, cuando Boca lo sumó junto con Palermo y Guillermo, entre otros, en tiempos del "Bambino" Veira como entrenador; una lesión terminaría su carrera LEONARDO CAVALLO-¿Cuándo decidiste ser técnico? -Siempre lo supe, desde los 5/6 años decía que iba a ser futbolista y después entrenador. Como jugador yo anotaba todo, incluso desde las pretemporadas. Tenía unas libretitas donde ponía todo, bueno, las sigo teniendo. Ahí volcaba lo que me hacía sentir bien como futbolista y anotaba también las cosas que me chocaban. Lo que sentía el cuerpo, me detenía en esas emociones, para bien y para mal, que me generaban los entrenadores.-Debutás como DT cuando Martino se va a dirigir al Barcelona. Sacaste 26 puntos en 11 fechas, el mejor arranque histórico… y perdiste el título en la última fecha. -Peleamos hasta la última fecha con el Lanús de Guillermo y con Pizzi en San Lorenzo [sería el campeón]. Jugábamos torneo y Copa, y no tuvimos margen de hacer pretemporada y esa base que no tuvimos la pagamos en las últimas cuatro o cinco fechas. Se nos escapó un torneo que estaba para ganarlo… Se nos fue Scocco y creo que nos faltaron esos cinco o seis goles. Fue un gran aprendizaje en muy poco tiempo, viví las dos caras, me sirvió y me modeló como entrenador. Arrancamos bárbaro, pero perdí el clásico y eso en Rosario es muy difícil, estuve una semana en mi pueblo con custodia policial. El fútbol es muy cruel, si ganás servís y si perdés sos un inútil. ¿Y sabés qué? No hay que creer en ninguna de las dos, ahí está el equilibrio. Sino caés en los extremos y te mareás. Cuando debuté como jugador estuvimos 25 partidos sin perder y así llegamos a la final de la Copa Libertadores y salimos campeones locales, en el ‘92. En ese momento pensé “esto es re fácil…” y al año siguiente estábamos peleando el descenso. Vino pronto el correctivo para ver las dos caras. Y no hay que creerle a ninguna de las dos.-¿Querés revancha en Newell’s?-Nunca lo pensé. Vivo el hoy… y no me gusta eso de proyectar cosas cuando uno está laburando en un lugar. Hay que ser respetuoso del lugar que uno ocupa. Por ejemplo, si me echan de un club, digamos, en el 2022, yo espero que termine el 2022 y recién vuelvo a trabajar en 2023. Siempre lo he hecho así. Cuando me echaron, nunca estuve trabajando a los 15 días, no, hay un proceso interno, tengo que esperar. Cuando te dicen que van a hacer circular tu número de teléfono, o te dicen que van a tirar tu nombre por ahí… No, no, a mí no me gusta eso, no quiero que esté mi nombre dando vueltas por acá y por allá. No. Yo tengo el pensamiento de antes, de que las cosas se van a dar sin forzarlas. Yo no voy a andar abriendo puertas cuando estoy trabajando, no, no me saldría. No se pide, las cosas ocurren solas, llegan, o simplemente no suceden. Y punto. En ningún lado me ofrecí, siempre me fueron a buscar. A mí me gusta que me vengan a buscar. Al pie de la cordillera de los Andes, los mejores años de Alfredo Berti como entrenador han marcado la historia de Independiente Rivadavia csir.oficialLlega en auto al estadio y un par de horas más tarde se marcha en auto. Maneja su esposa. Vive a un puñado de cuadras del Gargantini y añora la rutina de hacer el trayecto caminando, incluso, después de los partidos y en medio de los hinchas. Mostraba un ejercicio en plena práctica cuando giró, se resbaló y se fracturó el peroné derecho. Sí, el derecho, el lado endemoniado. Se entusiasma en cada respuesta y administra las sonrisas, pero se le escapa una cuando escucha si está bien, si es justo el apodo “Loco” que lo acompaña hace años: “Puede haber algunos rasgos de locura, pero solo rasgos. Nunca me consideré un tipo loco. Los apodos pueden venir por algún gesto intempestivo, algunos gritos… Siempre fui muy vehemente, eso sí”, acepta. -Perdiste dos finales de Libertadores, con Newell’s en 1992 y con América de Cali en 1996. ¿Cuál dolió más?-Fueron dos derrotas muy duras. En el ‘92 éramos todos nacidos y criados en Newell’s, y eso tenía un simbolismo enorme, junto con los más grandes, que eran como nuestros hermanos mayores: el ‘Tata’, el ‘Gringo’ Scoponi y Llop. Y después, pibes de 20 o 21 años, quizás Saldaña era un poquito más grande… Y estuvimos tan cerca. Perdimos por penales con el San Pablo de Telé Santana, que tenía a monstruos como Raí. Fue doloroso, claro, pero a los pocos días tuvimos revancha y ganamos el torneo Clausura 92. La final con el América de Cali también fue dolorosa porque en la ida ganamos 1-0 y pudimos hacer otro si convertíamos un penal [Burgos le atajó el remate a Hamilton Cardona]… Ese River también era un gran equipo, el River de Ramón Díaz, con Crespo, Ortega, Francescoli, Astrada, Sorin, Celso Ayala, Gallardo era suplente…Un equipo bárbaro, en la revancha hace los dos goles Crespo y se va a Italia. Yo en ese América jugué con Oscar [Córdoba] y con Jorge [Bermúdez]. Y después íbamos a coincidir en Boca. "Bianchi fue extraordinario conmigo, no se olvidaba de atender a un jugador que estaba lesionado", cuenta Berti, agradecido con el Virrey NOB-Llegás al Boca del ‘Bambino’ Veira y después, en medio de tus lesiones, vivís el Boca de Bianchi…-Claro, estuve todo el proceso, los títulos del ‘98 y del ‘99, y luego concluyó con el título del mundo a finales de 2000 contra Real Madrid. Bianchi fue extraordinario conmigo, tuve un trato bárbaro. Fue muy cordial, muy atento, pensá que era un entrenador que debía formar el mejor equipo de Boca, y aun así, no se olvidaba de atender a un futbolista que estaba lesionado. Uno, cuando se lesiona, se margina solo, no quiere ser una carga, y sin embargo él siempre fue muy considerado. Hasta el día de hoy, me llama. Aprendí mucho de él durante dos años, casi sin poder entrenar en el campo, pero viendo todo desde cerca, desde sus trabajos hasta cómo llevaba al grupo. Fue como una maestría. No jugué ningún partido oficial en Boca con Bianchi, pero sí algunos amistosos, cuando me daban algo parecido a un alta como para probar. Carlos y Bielsa son mis grandes referentes.-¿Cuándo aparece Bielsa en tu vida?-Un día vinieron Griffa y Bielsa a mi pueblo, con Newell’s, y se hizo un partido. Ahí quedamos Raggio, Ariel Graziani y también estaba Sergio Berti, la ‘Bruja’. Fuimos los cuatro a Rosario; el mejor talento era Sergio, pero fue una semana y desapareció, apuntó para Buenos Aires. Bielsa siempre me preguntaba “¿y Berti?”... El otro, claro, jaja. “No sé”, le contestaba. Newell’s era una fábrica entonces, vos tenías que esperar que vendieran a cuatro o cinco para poder ir subiendo de categoría. Newell´s era una escuela de fútbol. A Marcelo lo tuve un poco en las inferiores, después en la Primera de Newell’s y también me llevó al Atlas de México. Marcelo fue mi inspiración, sin dudas. Alfredo Berti, DT de Independiente Rivadavia-También te sumó a su cuerpo técnico en Chile.-Sí, fui a Chile. Pero antes de eso estuve 8 meses en una oficina que generaba Marcelo con mucha gente para ver fútbol, para planificar... Era como una universidad. Fui con él a Chile, pero a la semana me surgió algo personal y pegué la vuelta. Me tuve que volver. Él fue muy generoso conmigo, le tengo mucho cariño, aprecio, respeto. Le tengo un agradecimiento total. Fue el entrenador que me puso en Primera, fue un disparador para mi cerebro, me hizo ver que esto no es solamente patear una pelota. Pero, además, tuvo un montón de gestos desde 1992 conmigo. Gestos que exceden lo futbolístico. Yo estoy en deuda con él, es la única persona del fútbol con la que me siento en deuda. Si en algún momento me necesita, él sabe que yo estoy de manera incondicional. -¿Tenés trato?-Hablamos, a veces.Berti, en Independiente Rivadavia, despierta gratitud y admiración a cada paso y en todas las edades; “A los 17/18 no puede debutar cualquiera, sí, los especiales, el Kun Agüero, Maradona, Messi o Samuel, de lo contrario se arruina al jugador”, analizaMarcelo Aguilar - La Nación-Dijiste que Newell’s era una fábrica, una escuela. ¿Hoy hay muchos déficits en la formación?-La formación es fundamental, el técnico de Primera no puede estar haciendo correcciones, pero sucede. Los clubes que tienen esa escuela sacan ventaja, como Lanús, Vélez o Argentinos. No es lo mismo que un chico debute a los 18 que a los 21. A los 17/18 no puede debutar cualquiera, sí, los especiales, el Kun Agüero, Maradona, Messi o Samuel, de lo contrario se arruina al jugador. Un futbolista tiene que tener 80/90 partidos en reserva para llegar a Primera. Además, la reserva ahora juega sin público, en cambio antes, en sus últimos 25 minutos, ya había 30 o 40 mil personas en la cancha, y eso también te preparaba para dar el salto. Ahora juegan al vacío, dos partidos bien, y en Primera se encuentran con otro mundo. Hay un proceso que no se tendría que interrumpir, pero se corta constantemente por ventas, apuros de los dirigentes y urgencias de los técnicos porque los hinchas se los piden, y todo eso es dañino para los futbolistas. Cuando escucho que dicen que en reserva hay un numero 9 que hizo dos goles y ya está para… ¿Para qué? Hay que esperar. El viejo Griffa decía que el numero 9, en 60/70 partidos en reserva, tenía que por los menos haber hecho 40 goles. Ahora, si en 60 partidos tiene 8 goles, aunque sea el goleador de la reserva, algo está fallando. Acá la verdad está probada por el tiempo, pero tiempo es lo que no abunda. Perdés dos partidos, te invitan a irte y se interrumpe todo.-Pero parece que en Independiente Rivadavia encontraste tu lugar en el mundo. Tus otros trabajos fueron breves: Aldosivi, Barracas Central, Central Córdoba, Belgrano, Luqueño… en cambio en Mendoza llevás tres ciclos, todos positivos. -Acá pude trabajar. ¿Viste? Es cuestión de tiempo. Acá voy a cumplir, ahora, dos años y medio. En total son cuatro años de trabajo en Independiente Rivadavia. Los dirigentes me conocen y yo los conozco a ellos. Hay una buena energía entre todos. Y tiempo.-Sos una rareza… ningún técnico suma tanto tiempo en el puesto como vos en Independiente Rivadavia.-Es verdad, estaba Costas en Racing, antes Domínguez en Estudiantes. Además, acá ya armamos dos o tres equipos, porque se desarman y hay que empezar de nuevo. Yo ya sé que en diciembre me van a venir a buscar a muchos, ya sé que en 2027 tendré 15/16 jugadores diferentes. Pero tenemos buena dinámica, tenemos un buen scouting frente a los mercados para comprar lo justo…Berti, con la Copa Argentina, orgullo mendocino; “Escucho que dicen que deben ser 18 equipos… ¡pero ahora hay 30! ¿Cómo hacés? ¿Descendés a diez a la vez? Siempre las voces que escucho viven cerca de Puerto Madero...”, dice y fija posición -¿Qué te parece el fútbol argentino?-A mí me gustan los equipos que se pasan la pelota.-¿Hay muchos?-Boca, Argentinos, por momentos Lanús, Vélez, Belgrano por momentos también, nosotros… Nosotros, creo, tenemos una manera, una búsqueda. Equipos que se asocian y buscan el arco de enfrente. Equipos que tratan de no hacer tiempo, nosotros no hacemos tiempo. A veces escucho las polémicas, las críticas a los torneos de 30, que tendrían que ser 20… A mí me gustan, yo soy un hombre del interior. ¿Por qué pueden jugar los de Capital y los de Buenos Aires y no los del interior? Los invito a que vengan a Mendoza y van a ver que jugamos con 30 mil personas. Y lo mismo pasa en Tucumán. O si quieren bajar la cantidad de equipos, ojo, que quede afuera el que sea. ¿Qué culpan tendrían los del interior si los que se fueran a la B se llamaran Racing o Independiente?-¿Pero qué tiene que ver la geografía? Tendrían que ser menos para darle mayor competitividad, no se trata de qué provincia vienen…-Puede ser, puede ser que tengan que ser menos… Escucho que dicen que deben ser 18… ¡pero ahora hay 30! ¿Cómo hacés? ¿Descendés a diez a la vez? Siempre las voces que escucho viven cerca de Puerto Madero... Loco, seamos buenos, este es un país futbolero, todo el país es futbolero. Quizás un torneo más chico sea mejor, quizás, bueno, hagan las reglas y determinen cómo será. Y a competir. -Un país futbolero donde las reglas cambian todo el tempo…-Pero todos los jueves, creo, hay reunión en la AFA… ¿no? Y ahí van todos, hablen ahí, el lugar para quejarse es ese. Sino, entran a tallar un montón de cosas, la política, los intereses de cada uno, y ya sabemos cómo es eso. -Dirigiste a Barracas Central 2022, ¿cómo fue tenerlo a Tapia de jefe?-Barracas fue hermoso. Estuvimos cinco meses y casi entramos en el reducido y nos salvamos del descenso diez fechas antes. Con el ‘Chiqui’ tuve un trato bárbaro, todas las charlas que tuve fueron de fútbol. Pero él siempre en su lugar, muy ubicado, tanto él como su hijo Matías, nunca invadieron mi espacio. Un club bueno, al que ayudamos a que se profesionalice en su trasformación desde el mundo del ascenso a la Primera. Me gustó. -¿Y cómo analizás el arbitraje?-Yo trato de ser muy respetuoso. La única vez que se me salió la cadena fue en la final de la Copa Argentina, que si la volviera a jugar y llegara a pasar otra vez lo mismo, creo que volvería a reaccionar igual. Esa final la vi un montón de veces, y cada vez que empiezo a hablar me engrano de vuelta. Yo soy un hombre del fútbol, y ese día hubo muchas cosas que nos perjudicaron: amarillas rápidas, bravuconadas del referí [Nicolás Ramírez] a nuestros jugadores, el penal que hace repetir, nuestras dos tarjetas rojas… Fue una gesta, heroica, de los nueve jugadores que terminaron en la cancha. Van a pasar 100 años y se seguirán acordando de cómo ganamos la Copa Argentina. Tiene un valor único, haber ganado la final como se la ganó determinó un antes y un después en la historia del club. Quedó demostrado que todo se puede. Y competimos en la Copa Libertadores y todo se puede. Y fuimos al Maracaná y ganamos, quiere decir que todo se puede. Y estamos, y estamos, y estamos, y peleamos y seguimos. Perdimos puntos, sí, y todos pierden puntos. Queremos salir campeones, y hay cuatro o cinco equipos que quieren lo mismo. Queremos la gloria, ganar es lo único que me moviliza. Quedás en la historia, buscás esa foto y estás. Acá están las copas [se refiere al título de la B Nacional 2023 y la Copa Argentina 2025], las miro y en las dos estuve. Quiero salir campeón, no duermo por salir campeón. ¿Que daría? Cualquier cosa. Me decís: “Si salís campeón vas a estar dos años sin laburar”. Y te respondo que ya mismo lo firmo. Firmo cualquier cosa, firmo, firmo… La plata me interesa, claro, pero viene después. A los 55 años dame gloria.Los compañeros del "Loco" en Boca... Solano, Riquelme, Traverso, Arruabarrena, Abbondanzieri, Fabbri y Maradona; abajo, Caniggia, Latorre, Berti y Toresani Archivo-¿No dormís en general… o ahora menos?-No duermo en general… y ahora, menos.-¿Nunca te desconectás del fútbol?-No, no, todo el día es fútbol. Hace 35 años que estoy con mi mujer y ya me conoció así… Es todo el día. Y ahora está el WhatsApp, es decir que vivís conectado siempre, con los jugadores, con el cuerpo técnico, con los médicos, con los dirigentes… Yo no puedo hacer ‘home office’, acá todos los días hay que resolver cosas.El "Loco" Berti, o "Curly", en aquellos primeros años en el Newell's de su maestro, Bielsa NOB-¿Cómo te relacionás con tus jugadores? ¿Cercano, distante?-Hay momentos para cada situación, momentos de charlas íntimas, momentos de charlas grupales, y en otros momentos no tengo nada que decir y entonces es mejor no decir nada. Me trato de manejar como a mí me gustaba que me trataran los entrenadores. Si alguno tiene un problema y me lo cuenta, trato de ponerme a su disposición para ayudarlo, pero jamás invado. No hay una receta. Ni agobio ni abandono, es un poquito de cada cosa, cada día. Y uso la tecnología con limites, tres minutos muy didácticos, por ejemplo, y punto.-¿Creés que al técnico lo escuchan los jugadores durante el partido? ¿Vos los escuchabas?-No.-Entonces, ¿por qué gritan tanto?-Y… es una descarga. Me gustaría ser como Menotti, que se sentaba a ver los partidos. ¡Pero él era Menotti! Los demás estamos desesperados porque nos escuchen. Vos intentás ayudarlos, y algunas correcciones se pueden hacer, algunos gritos sirven. O tendríamos que tener la tela del Hombre Araña para traerlos, correrlos… Los que más nos padecen son los laterales o los wines, porque los tenemos más cerca.Berti, en un paisaje soñado, en acción, siempre intenso: “El fútbol es muy cruel, si ganás servís y si perdés sos un inútil”, asumeCSIR -¿Les gusta el fútbol a los más jóvenes?-Propongo un estudio periodístico comparativo, ¿no? En nuestra época teníamos la pelota, las figuritas y las bolitas. No había más que eso. Y a la pelota jugábamos desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche; eran como diez horas de potrero, de los 5 a los 15 años, ponele. Esto ya no existe y es una gran problemática, porque los futbolistas se hacen con mucho menos tiempo de juego. Pasábamos por todas las emociones: ganabas, perdías, un día te fajaban los más grandes y volvías llorando, otro día vos sometías a uno más pibe y lo castigabas. ¿Hoy cuántas horas juegan? Sí, veo que tiene muchísimas disciplinas, y los papás los llevan a fútbol, vóley, tenis, básquet, gimnasia, patín artístico, a una disciplina por equipo, a otra individual, y después van a pintura, a arte… ¡explotan! Creo que todo hoy es más complejo. -Jugaste pocos años, pero tuviste compañeros especiales…-Vamos cronológicamente... Tuve a Gerardo Martino, un líder fantástico. Cuando una persona se te pone enfrente y vos le prestas atención, estás ante un líder. Cuando el ‘Tata’ hablaba, todos escuchábamos. Y hablaba lo necesario, no era histriónico, no vendía humo, era muy cerebral y muy humilde. Nos fascinaba escucharlo, además de todo lo que fue como futbolista. Después Román… que era muy jovencito, era más chico que yo, pero en la cancha ya era un director de orquesta, un talento fabuloso. En 1997, cuando entrenaba contra él, era grandote, guapo, no le sacabas la pelota, te bailaba, encontraba siempre la pelota sin esforzarse, tenía un radar, caminaba la cancha y detectaba los espacios. También jugué con Caniggia, un jugador diferente, no, muuuuuuuy diferente. Y además jugué con…-Sí, sí, con Maradona. ¿Sabés que sos el único que jugó con él en dos clubes diferentes? -¿No hay otro? ¿Nadie? Bueno… uffff. Maradona… la historia de mi infancia. En 1986 yo tenía 15 años, la edad de las carpetas de la escuela forradas con Maradona, la habitación de casa con los pósters de Maradona… Y de golpe lo tuve ahí. Y en dos clubes. Conocer su esencia, verlo entrenar a su lado… Calculo que entre Boca y Newell’s debo haber compartido 115/120 entrenamientos con él, y eso fue una bendición. Los entrenamientos eran maravillosos, pensá que en la cancha hay una sola pelota, pero en los entrenamientos hay varias… ¡Imaginate todo lo que hacía! Controles, perfiles, tiros libes, desmarques, la voz de mando… Podría escribir dos libros con mis 100 días con Diego. Diego Maradona y Alfredo Berti juntos, en Newell's y en Boca... Nadie más compartió dos camisetas de clubes con el DiezArchivo La Nación-¿Y él como era?-Normal, eso diría, es increíble, pero diría eso: era un tipo normal. Podías charlar en cualquier momento… Recuerdo especialmente un vuelo, yo estaba con el Vasco Arruabarrena y con Traverso y vino él y se puso a contar historias de Napoli durante todo el viaje. En Newell’s me pasaba que yo llegaba temprano a la utilería y él ya estaba ahí, solo, y me ponía a conversar 10 minutos en ese silencio con él. Tratá de ponerte en mi lugar e imaginate lo que era hablar 10 minutos a solas con Maradona cuando yo tenía 23/24 años. Fue muy fuerte. ¿Cómo me planto? ¿Qué digo? Y él naturalizaba el momento y te la hacía fácil. Compartir dos clubes con Diego fue lo mejor que me pasó en el fútbol profesional, sin lugar a dudas. -Hubo una era post Maradona. ¿Cómo será sin Messi?-Ojalá aparezca alguien rápidamente… Cuando se fue Diego decíamos ¿y ahora qué? Y bastante pronto apareció Leo Messi… Si antes todos los argentinos deseábamos que apareciera un nuevo Maradona, ahora esperaremos a un nuevo Maradona o a un Messi. Es que en los últimos 40 años estuvimos mal acostumbrados. A los que tienen más o menos mi edad, nuestra vida estuvo atravesada durante 40 años por ellos dos. La vigencia de Messi fue increíble, impactó sobre chicos, que se hicieron grandes, y de nuevo sobre otros chicos. Eso fue fantástico, único, ni con Diego sucedió. Yo tengo 55 años… y 40 fueron hermosos por ellos.“En ningún lado me ofrecí, siempre me fueron a buscar. A mí me gusta que me vengan a buscar”, resume Alfredo Berti sobre su carrera como entrenadorMarcelo Aguilar - La NaciónPor Cristian Grosso

Original Source

Read the full article at Lanacion →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.