Alaska, cantante e ícono de la movida madrileña, sobre la vivienda y la emancipación: "Ahora nadie se plantea 'acabo la carrera, busco trabajo, me compro un piso y me voy a vivir por mi cuenta'"

Alaska, cantante e ícono de la movida madrileña, sobre la vivienda y la emancipación: "Ahora nadie se plantea 'acabo la carrera, busco trabajo, me compro un piso y me voy a vivir por mi cuenta'"

Olvido Gara, más conocida como Alaska, es una de las personalidades más reconocidas y singulares de lo que fue la movida madrileña, una explosión contracultural de finales de los años 70 y década de los 80. Sin embargo, la cantante nacida en México construyó una carrera que atravesó distintos escenarios.Pero, además de su recorrido profesional en España, la artista también dejó algunas reflexiones sobre cuestiones de la vida cotidiana. Una de ellas tuvo que ver con el acceso a la vivienda y las dificultades para independizarse, un debate que atraviesa a distintas generaciones y que adquirió especial relevancia en los últimos años.En una entrevista concedida hace seis años al diario Noticias de Álava, Alaska habló sobre las diferencias entre la juventud de su época y la actual. Su planteo se apartó de algunas explicaciones habituales sobre la emancipación tardía. Para ella, no necesariamente se trata de un fenómeno nuevo, sino de una cuestión vinculada con las expectativas y las posibilidades que cada persona tiene para organizar su vida.Alaska y su mirada sobre la emancipación juvenilLa cantante, que se fue de la casa de sus padres a los 18 años, fue consultada sobre el hecho de que muchas personas jóvenes permanecieran durante más tiempo en el hogar familiar.Sin embargo, no estuvo completamente de acuerdo con esa percepción. Según explicó, cuando ella era pequeña también existían distintas formas de transitar la juventud. Algunas personas abandonaban temprano la casa familiar, mientras que otras continuaban viviendo con sus padres durante los estudios universitarios y se independizaban más adelante."Yo no creo que eso sea del todo verdad. Hay un tipo de gente que se va pronto de casa y otra no", sostuvo en 2020.En ese sentido, recordó que en su generación también había jóvenes que se marchaban a los 18 años, e incluso antes, mientras que otros permanecían en sus hogares durante más tiempo."Ahora nadie se plantea acabar la carrera, buscar trabajo y comprarse un piso"Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando la artista -nacida en 1963- se refirió a la relación entre la independencia económica y la posibilidad de acceder a una vivienda propia.Alaska describió como algo poco habitual la idea de seguir un recorrido que durante décadas fue considerado una suerte de modelo de transición hacia la adultez: terminar los estudios, conseguir empleo, comprar una propiedad y comenzar a vivir por cuenta propia.“Ahora nadie se plantea lo de: ‘Acabo la carrera, busco trabajo, me compro un piso y me voy a vivir por mi cuenta. Pienso que nadie concibe la vida de esa forma’”, expresó.Su reflexión apuntó a una diferencia entre independizarse y convertirse en propietario. Para la cantante, ambas cosas no necesariamente debían ocurrir al mismo tiempo.De hecho, consideró que abandonar el hogar familiar podía resultar más accesible que comprar una vivienda. Como alternativa, defendió una modalidad de convivencia que conocía de primera mano y que había formado parte de su propia experiencia juvenil."Pienso que es más fácil independizarse que comprar un piso. Creo que la idea de vivir seis amigos en un piso, que es lo que yo conozco, se puede seguir haciendo", explicó.La artista también puso en perspectiva las dificultades que había atravesado cuando decidió comenzar su vida por su cuenta. Según señaló, en aquel momento tampoco existía una estabilidad garantizada y había que encontrar la manera de sostenerse económicamente."Cuando yo me independicé había que buscarse la vida", recordó. Durante la entrevista, cuando le preguntaron si se consideraba una mujer independiente, respondió que le gustaba sentirse libre y desenvolverse a su manera."Me atan mis responsabilidades, los afectos, pero sí me gusta sentirme a mi aire, libre, independiente, aunque eso no quiere decir que no me guste estar con los míos", explicó.Así, dejó en claro que para ella la autonomía no significaba necesariamente alejarse de los vínculos personales. Podía disfrutar de la compañía de sus seres queridos y, al mismo tiempo, conservar su propio espacio.Alaska, más de 40 años de carrera y una profesión que siempre sintió como una aficiónLa conversación también permitió repasar algunos momentos de su trayectoria artística. Alaska comenzó a tocar la guitarra en su primer grupo en 1977 y, dos años después ya ocupaba el lugar de cantante.Con más de cuatro décadas de actividad, reconoció que había atravesado momentos difíciles, especialmente en las etapas en las que la música no le permitía vivir económicamente de su trabajo.La cantante describió su relación con la música de una manera particular. Para ella, aquello que comenzó como una pasión nunca dejó de tener una dimensión de afición, incluso cuando se convirtió en su profesión."Esto, lo que yo hago, no deja de ser una afición que a ratos es mi profesión", señaló. "Uno tiene que hacer lo que quiere. La felicidad está ahí, no tanto en pensar qué es lo que está de moda. La felicidad es hacer lo que quieres en cada momento", reflexionó.

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