Kelvin Odartei Cruickshank nació en Accra, Ghana, y desde chico mostró interés por construir objetos. A los siete años ya experimentaba con pequeños vehículos fabricados con materiales que encontraba.A los 15 años decidió intentar algo mucho más ambicioso: construir su propio automóvil. Sin un taller profesional ni dinero para comprar todos los componentes, comenzó a reunir piezas descartadas y materiales de desguace.Para financiar el proyecto realizó distintos trabajos y también vendió bebidas en la calle. Parte de lo que ganaba la destinaba a comprar tubos, barras de hierro y otros elementos que necesitaba para avanzar.La idea sorprendía a quienes lo rodeaban, pero Kelvin continuó trabajando. El vehículo fue tomando forma de manera artesanal y durante años tuvo que modificar piezas, resolver problemas y volver a intentar cuando algo no funcionaba.Un automóvil construido de a pocoBuena parte del vehículo surgió de piezas que Kelvin encontró en depósitos de chatarra. Utilizó tubos y barras de hierro para fabricar la estructura y trabajó manualmente sobre distintos componentes.El proyecto también generó dudas dentro de su familia. Su madre llegó a cuestionarlo porque consideraba que estaba perdiendo el tiempo. Sin embargo, el joven siguió adelante hasta completar una primera versión.El automóvil incorporó volante, caja de cambios, velocímetro, radio y un tablero de madera. También construyó puertas de apertura vertical y pintó la carrocería. Inicialmente fue conocido como Kelvin Mobile y luego como Kelsus P1.El momento en que el motor arrancóDespués de varios años de trabajo, Kelvin consiguió poner el vehículo en marcha. Según relató, fue uno de los días más felices de su vida. Durante las primeras pruebas también sufrió un accidente, aunque continuó con el proyecto.La cifra de 300 caballos de potencia que aparece en algunas versiones de la historia debe tomarse con cautela, porque no existen pruebas independientes suficientes para confirmarla. Sí está documentada la construcción artesanal y el uso de piezas recuperadas.El momento en que consiguió que el motor arrancara fue especialmente importante para Kelvin. Después de tantos años de trabajo, finalmente podía ver cómo aquel proyecto que había comenzado siendo un adolescente se convertía en un vehículo funcional.El proceso tampoco estuvo libre de dificultades. Durante las primeras pruebas tuvo un accidente, pero esa experiencia no hizo que abandonara. Continuó trabajando sobre el automóvil y realizando modificaciones para mejorar su funcionamiento y completar el proyecto que había comenzado años atrás.Una creación que llamó la atenciónCuando todavía era adolescente, su automóvil comenzó a generar interés en Ghana. Kelvin fue entrevistado por medios locales para explicar cómo había desarrollado el proyecto con recursos limitados.En 2020, cuando tenía alrededor de 18 años, participó en el programa Breakfast Daily de CitiTV y mostró el resultado de los años de trabajo. Para entonces, el vehículo ya podía desplazarse por sus propios medios.Kelvin también manifestó su intención de continuar desarrollando vehículos y trabajar en nuevos proyectos vinculados con la mecánica y la tecnología. Su historia pasó de ser un proyecto adolescente a convertirse en una muestra de aprendizaje autodidacta, creatividad y perseverancia.
A un joven le dijeron que era una locura que un chico como él construyera su propio coche, pero a los 15 años trabajaba como vendedor ambulante, recogía piezas de desguace y construyó un vehículo de 300 caballos de potencia por menos de 3.000 dólares, al que bautizó con su propio nombre
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