9 frases que las madres de la generación del baby boom repetían con tanta frecuencia que sus hijas ahora se las dicen a sí mismas sin darse cuenta

9 frases que las madres de la generación del baby boom repetían con tanta frecuencia que sus hijas ahora se las dicen a sí mismas sin darse cuenta

Las frases que una madre repite durante años pueden quedar asociadas a situaciones cotidianas mucho después de que las hijas dejan de escucharlas. Con el tiempo, ciertas expresiones dejan de sonar como algo que decía mamá y aparecen en momentos en los que una hija necesita tomar una decisión, enfrentar un problema o reaccionar ante algo que no salió como esperaba.No todas esas frases transmiten el mismo mensaje ni tienen el mismo efecto. Algunas funcionan como consejos prácticos que se repiten de generación en generación, mientras que otras pueden influir en la forma de interpretar el estrés, el cuerpo o las propias responsabilidades.Las frases que las hijas terminan repitiéndoseEl sitio Bolde recopiló nueve expresiones que, asegura, muchas madres de la generación del baby boom repetían con frecuencia y que sus hijas pueden terminar incorporando a su propio diálogo interno.1. “Tenemos comida en casa”Una salida a comer, un antojo en el supermercado o el pedido de algo que estaba fuera del presupuesto podía recibir la misma respuesta: “Tenemos comida en casa”.Con los años, esa frase puede aparecer incluso cuando ya no hay una madre cerca para decirla. Una hija puede escucharla en su mente antes de gastar dinero en algo que considera innecesario o cuando intenta convencerse de que no necesita comprar algo solo porque le gusta.2. “Un poco de aire fresco te hará bien”Cuando alguien se sentía de mal humor, cansado o encerrado en casa, salir unos minutos podía ser la solución propuesta por muchas madres.La recomendación tiene además respaldo en investigaciones sobre los efectos de pasar tiempo en la naturaleza. Susan Albers, psicóloga clínica de Cleveland Clinic, explica que incluso períodos breves al aire libre pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.3. “Llámame cuando llegues”La frase podía aparecer antes de una salida, un viaje o cualquier trayecto que implicara llegar a un lugar sin la compañía de la madre. Aunque una hija adulta ya no necesite que alguien controle sus movimientos, el pedido puede permanecer como una forma de cuidado que se repite incluso cuando cambian las circunstancias.Con el tiempo, puede ser ella quien envíe el mismo mensaje a una amiga, a su pareja o a sus propios hijos.4. “No me importa lo que hagan los demás”Cuando una hija quería hacer algo porque sus amigas también lo hacían, la respuesta podía ser directa: que las decisiones de los demás no eran el criterio que debía seguir.Años después, esa misma expresión puede aparecer en forma de diálogo interno cuando una hija se compara con otras personas o siente presión por seguir una determinada tendencia. Lo que antes sonaba como una reprimenda puede convertirse en una forma de recuperar su propio criterio.5. “Mátalos con amabilidad”La frase no habla de una confrontación literal. Es una manera de aconsejar que, frente a alguien desagradable o ante un conflicto, la respuesta no tiene por qué ser otra agresión.Con los años, puede reaparecer antes de una conversación difícil, una discusión en el trabajo o un encuentro con alguien con quien existe tensión.6. “Bueno, ¿qué esperabas que pasara?”Algunas madres utilizaban esta pregunta cuando una decisión terminaba exactamente como ellas habían advertido.La frase puede funcionar como una forma de señalar las consecuencias de una elección sin necesidad de explicar demasiado. Para una hija, escucharlo una y otra vez puede hacer que, con el tiempo, la pregunta aparezca de manera automática cuando analiza una situación que salió mal.7. “Un momento en los labios, toda una vida en las caderas”Esta es una de las frases de la lista que puede tener una carga diferente, porque relaciona directamente la comida con el peso corporal.La ciencia ha estudiado cómo los comentarios maternos sobre el peso y las dietas pueden influir en la relación de las hijas con su propio cuerpo. Una investigación dirigida por Erin E. Hillard y publicada en Body Image analizó a 89 adolescentes y encontró relación entre las conversaciones maternas sobre dietas, el estímulo para perder peso y distintos indicadores de insatisfacción corporal y conductas alimentarias.8. “Si no puedes decir algo agradable, no digas nada”La recomendación podía aparecer después de un comentario sobre otra persona, una discusión entre hermanos o cualquier situación en la que una hija estuviera a punto de decir algo hiriente.Con el paso de los años, la frase puede reaparecer antes de publicar un comentario en internet, responder un mensaje enojada o decir algo de lo que después podría arrepentirse. La voz de la madre se convierte así en una especie de freno aprendido.9. “No tienes que gustarte, solo tienes que hacerlo”Algunas tareas de la infancia no estaban sujetas a negociación. Podían ser los deberes, ordenar la habitación, terminar una responsabilidad o simplemente hacer algo que no resultaba agradable.La frase transmite una distinción entre que algo guste y que sea necesario hacerlo. Una hija adulta puede encontrarse repitiéndosela cuando tiene delante una tarea que preferiría evitar.Al final, muchas de estas frases pueden sobrevivir a la situación para la que fueron creadas. Lo que una madre decía para resolver un problema puntual puede convertirse, décadas después, en una frase que una hija utiliza para orientarse, frenarse o seguir adelante.

Original Source

Read the full article at Clarin →

KhanList aggregates and links to publicly available news content. We do not host full articles from third-party sources. Always verify important information with original sources.