Para llegar a 100 millones de dólares de ingresos, Slack necesitó 385 personas. Ahora, una startup sueca solo ha necesitado 45 empleados. Y, además, lo han hecho en cuestión de meses, mientras que Slack tardó 2 años y medio.Así lo destaca una gráfico de la prestigiosa revista Harvard Business Review, que compara a la anterior generación de startups de software, como Dropbox y Slack, con la nueva hornada de empresas nativas de inteligencia artificial. El salto es brutal.La estrella es Lovable, una startup sueca que permite crear aplicaciones hablándole a la IA en lenguaje normal y no en el lenguaje de programación. Se ha convertido en la compañía de software que más rápido ha llegado a 100 millones de ingresos en la historia, incluso por delante de OpenAI. ¿Su equipo? Solo 45 personas. Es decir, más de dos millones de dólares de ingresos por empleado. Una auténtica locura.Y hay casos aún más extremos. Anysphere, la empresa detrás de Cursor, llegó a facturar 300 millones al año con unos 20 empleados. Veinte. Esto ya no es una startup, es Ocean's Eleven pero con menos gente.¿Por qué pasa esto, empresas con fuerte crecimiento y pocos empleados? Porque la IA hace hoy el trabajo que antes exigía departamentos enteros. Programación, atención al cliente, marketing, análisis… Lo que hace poco requería contratar bípedos como tu y yo, ahora se resuelve con herramientas de IA. El equipo deja de ser el motor productivo de la empresa. Ahora es solo el piloto de una máquina mucho más grande.Pero, pero, pero cuidado con deslumbrarse, porque esto tiene una cara B. Un equipo de 45 personas es rápido, sí, pero también es frágil. Y lo que a esas empresas les da ventaja hoy, mañana lo pueden copiar otras. Otro problema de estos modelos: lo que haces tu con esa IA... ¿cuánto tiempo pasará hasta que lo haga la IA sola? La meta-pregunta es: ¿eres complemento de la IA o eres sustituto de la IA? Si es lo segundo, como decía el genial antigurú del No Lo Veas en este mismo espacio cientos de episodios atrás: aquí huele a muerto y yo no he sido.Y, por cierto, hablando de sustitutos, en la película de 1996 llamada “El sustituto”, protagonizada por Tom Berenger, se ofrecía pizza gratis a los alumnos de las clases de verano que se quedaban haciendo de extras. Sería una buena forma de fomentar la retención entre los generación Z, ¿verdad?Pablo FoncillasColumnista de la sección Economía Bio completaRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOInteligencia ArtificialprogramaciónEmpleo y Mercado LaboralNuevas Tecnologías
¿100 millones de ingresos con solo 45 empleados? Ya está pasando
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